Támara de Campos es un municipio y localidad española de la provincia de Palencia, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se encuentra en la comarca natural de Tierra de Campos y forma parte, asimismo, del partido judicial de Palencia.
Sus orígenes se remontan a la repoblación efectuada en la zona durante el tras los avances hechos en Sahagún, Carrión y Astudillo. Dicho origen podría estar relacionado con la fundación del monasterio de San Miguel, ya mencionado en 960. Posteriormente fue, junto con otras ocho poblaciones, una de las llamadas Nueve Villas de Campos, que compartían términos comunes pero gozaban de ordenanzas propias y contaban con un gobierno federado que se reunía una vez al año en asamblea en Támara.
A finales del o en el la Orden de San Juan de Jerusalén fundó un hospital de peregrinos, que influyó en la prosperidad de la villa al verse beneficiada por el paso del Camino de Santiago. Los vecinos de la misma eligieron voluntariamente ser vasallos de la Orden y como tal aparece aún en el Becerro de las Behetrías, a mediados del , si bien los censos publicados en los siguientes siglos ya aparece citada como lugar de realengo. Finalmente, tras la caída del Antiguo Régimen quedó constituida en ayuntamiento constitucional.
La villa, en su conjunto, posee la declaración de bien de interés cultural, en la categoría de conjunto histórico artístico, y entre su patrimonio destaca especialmente la iglesia de San Hipólito el Real (también declarada BIC), el Hospital de San Juan de Jerusalén y el monasterio de San Miguel, además de varias casas nobles y los restos de la muralla medieval. Es el lugar de nacimiento de Sinesio Delgado, fundador de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).
Su economía se basa principalmente en el sector primario; en época contemporánea, el aumento del turismo rural y su patrimonio histórico-artístico ha provocado una diversificación de la misma. Entre las celebraciones que tienen lugar a lo largo del año destacan las fiestas patronales en honor de San Hipólito, el 13 de agosto, pero especialmente la fiesta de la Cruz, el 3 de mayo, cuya tradición se remonta como mínimo a 1502; esta incluye una danza de paloteos, escenificada por ocho danzantes a los que acompaña el «Chiborra», personaje común a otras muchas fiestas de la provincia.
Toponimia El topónimo de la villa podría derivar de la raíz indoeuropea temH- «oscuro» o temH-es «oscuridad»; esta raíz pasaría al celta y sus derivaciones, expresando la idea de color oscuro, tono que caracteriza al agua de los acuíferos, abundantes en la zona. Otra teoría, defendida por Moralejo Laso y Menéndez Pidal, indica que la palabra «Támara», de origen prerromano, significaría choza, pajar o majada, con la cual estaría relacionada posteriormente el término castellano antiguo «támara», que hacía referencia a leña menuda, despojo de troncos o de leña gruesa. Su predicado alude a Tierra de Campos, la comarca en la que se ubica.
Geografía El término municipal de Támara de Campos, que abarca una superficie de 20,75 km², está situado en la zona central de la provincia de Palencia. Su territorio está representado en la hoja MTN50 (escala 1:50.000) 236 del Mapa Topográfico Nacional.
Orografía El municipio se encuentra al noreste de la zona central de la cuenca del Duero, en concreto en el extremo este de Tierra de Campos, caracterizada por un relieve de escasa pendiente, interfluvios suaves y valles fluviales de fondo plano, en contraposición a los páramos calcáreos con los que limita en su parte sur. Su altitud media oscila entre los aproximadamente , la zona más alta situada en el páramo al sur del municipio —en el entorno del vértice geodésico de San Miguel ()— y los , la zona más baja, en el extremo noroccidental del territorio municipal. A nivel general, Támara de Campos forma parte de la cuenca del Duero, depresión de origen terciario colmatada por materiales continentales que posteriormente fueron erosionados y recubiertos por sedimentos cuaternarios.
Edafológicamente, en sus suelos predominan sedimentos de origen Neógeno, en concreto limos arenosos y arcillas en las zonas llanas y calizas, margas y yesos en el páramo, y Cuaternario, en forma de arenas, conglomerados y arcillas en las zonas próximas al río Cueza. A nivel geológico los materiales que nos encontramos son calizas, yesos y graveras, aprovechados históricamente para la construcción.
Hidrografía El municipio se encuentra en la cuenca del río Ucieza —afluente del río Carrión—, perteneciente a la cuenca hidrográfica del Duero. Sus cursos fluviales se caracterizan por la irregularidad de su caudal, con estiajes en época estival y crecidas en otoño e invierno debido a la lluvia. Además del Ucieza, que atraviesa el municipio por su extremo noroccidental, entre los diversos afluentes que desaguan en él están los arroyos de Fuenteandrino, del Corsario y de Malpaso. Asimismo, el Canal del Pisuerga atraviesa el municipio en dirección noreste-suroeste, siendo utilizadas sus aguas para el regadío.
Clima El clima en el municipio se clasifica como mediterráneo continentalizado, de inviernos fríos con frecuentes heladas, y veranos cálidos y secos. La oscilación térmica anual ronda los 20 °C mientras que la diaria supera en ocasiones los 15 °C. Las bajas precipitaciones se reparten de forma irregular a lo largo del año, con escasez de las mismas en verano, concentrándose al final del otoño, en los meses invernales y en primavera.
Según la clasificación climática de Köppen Támara de Campos se encuadra en la variante Csb, es decir, clima mediterráneo de veranos suaves, con la media del mes más cálido no superior a 22 °C pero superándose los 10 °C durante cinco o más meses. Se trata de un clima de transición entre el mediterráneo (Csa) y el oceánico (Cfb). En base de los datos de las estaciones meteorológicas situadas en Ribas de Campos, a 18 kilómetros de distancia, y la propia Támara de Campos, los parámetros climáticos promedio aproximados del municipio son los siguientes:
Flora y fauna El término municipal de Támara de Campos está dentro del área de distribución del piso bioclimático supramediterráneo, por lo que su vegetación clímax son las especies marcescentes y las coníferas. Como en el resto de Tierra de Campos, presenta un terrazgo completamente humanizado, en el que las tareas agrícolas han modificado tanto la orografía como el paisaje; por ello, desde tiempos históricos, su cubierta boscosa original —compuesta principalmente por encinas y quejigos— ha desaparecido, y en su lugar se extienden campos de cultivo de cereal, sin apenas elementos arbóreos. De estos, los únicos existentes de cierto porte se limitan a las riberas de los cauces fluviales, con especies como chopos y álamos, y a determinadas lindes, en las cuales especies como sauces o espinos separan los campos de cultivo.
La fauna que habita, en mayor o menor medida, el término municipal se corresponde con la presente en el resto de la comarca, típica de paisajes esteparios. Así, mamíferos como el conejo, la liebre o el zorro, pero especialmente aves; ratonero común, alcaraván, alondra, urraca, cogujada, aguilucho cenizo o perdiz son algunas de ellas.
Historia Edad Antigua El término municipal de Támara tuvo un pasado romano difícil de identificar tanto en documentos como en tradición, pero la arqueología viene a demostrar que existió tal pasado gracias a las piezas de mobiliario de los siglos y y los bronces decorativos de dos lechos distintos encontrados, representando según la tradición a Pomona (en realidad se trata de un sátiro con frutos en sus manos y enredados en su cabello) y Hércules, que se cree proceden de una villa romana; se custodian en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.[dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2489421.pdf] Comentarios y estudio del profesor Alberto Balil (1928-1989)] Posteriormente debió de existir algún asentamiento visigodo a tenor de la existencia de varios pagos con los nombres de «Gondumior» y «Milisendra» y del hallazgo de restos cerámicos.
Edad Media Tras la conquista musulmana de la península ibérica, acaecida en las primeras décadas del , la cuenca del Duero sufrió un proceso de despoblación y desde mediados del la zona quedó abandonada, hasta la intervención de Alfonso III de Asturias, a finales del , cuando se repoblaron la mayor parte de las tierras palentinas. Después de la fundación, hacia 872, del monasterio de Sahagún, otro hito destacado fue el surgimiento del primitivo núcleo de Carrión, que aparece en la documentación en 915 y que junto con Cisneros y Astudillo conformó un eje a partir del cual se fue asentando población en Tierra de Campos y del Ucieza, hacia Monzón, surgiendo los distintos núcleos entre los cuales estaría Támara. miniatura|El monasterio de San Miguel jugó un papel fundamental en los orígenes de Támara Sus orígenes, en el contexto del proceso repoblador, podrían estar relacionados con la fundación de un monasterio (San Miguel), y las primeras noticias documentadas aparecen en el mismo , cuando en 960 el conde Fernán González entregó a dicho monasterio la jurisdicción y propiedad del barrio de la Serna donde estaba enclavado, con el derecho de ampliarlo con familias procedentes de otros lugares; esto siempre se produjo bajo el amparo de fueros reales que se renovaron en años sucesivos por voluntad de los distintos monarcas, hasta el reinado de Pedro I. Algunos autores, a partir de De rebus Hispaniae de Jiménez de Rada, han situado la batalla de Tamarón (1037) en Támara; sin embargo, las crónicas najerense, silense y Chronicon mundi de Lucas de Tuy además de los anales Toledanos, Compostelanos y Castellanos Segundos dan como lugar de la batalla el valle de Tamarón, en Burgos.
La villa de Támara alcanzó su máximo esplendor en tiempos del vencedor de dicha batalla, Fernando I; durante años, los condes de Carrión por un lado y los de Monzón por otro habían mantenido litigios por los límites entre sus condados. Entre ellos se encontraba Támara, último bastión leonés frente al condado de Fernando de Armentales, castellano.La línea divisoria entre los territorios de León y Castilla se encontraba entre las localidades de Támara y Santoyo En ese contexto de intenso vaivén político se estableció la figura territorial de las Nueve Villas de Campos, a caballo entre lo autónomo y lo concejil. Estas villas eran Amusco, Amayuelas de Abajo, Amayuelas de Arriba, Támara, Ferrombrada,Despoblado donde solo existe una ermita llamada Rombrada que probablemente fue la iglesia de la localidad. Piña de Campos, Villa Onielo, San Esteban y Alba. Todas ellas tenían términos comunes pero gozaban de ordenanzas propias con sus diputados (los llamados hombre buenos) que las representaban, a modo de gobierno federado que se reunía una vez al año en asamblea en la villa de Támara. miniatura|Alfonso VII, uno de los protagonistas del pacto de Támara El 7 de julio de 1127 Alfonso VII de León —que en 1148 otorgó fueros a las Nueve Villas de Campos— se presentó en Támara ante su padrastro, el rey Alfonso I de Aragón, para exigirle la devolución de las plazas ocupadas por este durante la minoría de edad del monarca leonés. Para evitar el enfrentamiento se negoció el Pacto de Támara, en el que el monarca aragonés cedía algunas plazas fronterizas, volviendo los límites anteriores a 1054, y se reconocía su soberanía sobre Vizcaya, Álava, Guipúzcoa, Belorado, La Bureba, Soria, San Esteban de Gormaz y La Rioja.
En estos tiempos se recaudaba una buena suma por multas diversas que se empleaba en recomponer los paños deteriorados de la muralla. El monte Carrascal era explotado comunalmente junto con las otras localidades,Explotaban también los montes situados entre Valdespina y Villa Mediana; entre Valdesalce y Espinosa; entre Astudillo y Palacios del Alcor. privilegio del que gozaba todavía la villa en el y así se expresa en el catastro del marqués de la Ensenada en la sección de Respuestas generales: