miniaturadeimagen|Arriba: Piotr Ilich Chaikovski. En la parte inferior (de izquierda a derecha): Nikolái Rimski-Kórsakov, Aleksandr Glazunov y Anatoli Liádov Las relaciones de Piotr Ilich Chaikovski con el grupo de compositores conocido como el Círculo Beliáyev, que se extendieron desde 1887 hasta la muerte del propio compositor ruso, influyeron en toda su música y ayudaron a dar forma a la nueva generación de compositores rusos. Este grupo se adjudicó el nombre del comerciante Mitrofán Beliáyev, un músico aficionado que llegó a ser un influyente mecenas y editor musical después de haber tomado un interés en la obra de Aleksandr Glazunov. Alrededor de 1887, Piotr Chaikovski se estableció como uno de los compositores más importantes en Rusia; de hecho, era de los favoritos del zar Alejandro III, quien le consideró ampliamente como un «tesoro nacional». Le solicitaban como director invitado en Rusia y Europa Occidental y en 1890 viajó a los Estados Unidos en las mismas condiciones. En contraste, la suerte del grupo nacionalista conocido como Los Cinco, los cuales precedieron al Círculo Beliáyev, se había desvanecido y el grupo se había desintegrado desde hacía mucho tiempo; de sus miembros, sólo Nikolái Rimski-Kórsakov se mantuvo en plena actividad como compositor. Como profesor de composición musical y orquestación en el Conservatorio de San Petersburgo, Rimski-Kórsakov se había convertido en un firme creyente en la formación de la composición por medio de las ideas occidentales que anteriormente habían sido mal vistas por el grupo.
Como resultado del tiempo que Chaikovski pasó con los compositores más importantes del Círculo Beliáyev —Glazunov, Anatoli Liádov y Rimski-Kórsakov— la relación un tanto tensa que había sufrido previamente con Los Cinco finalmente se convirtió en algo más armonioso. Aunado a ello, la amistad de Chaikovski con estos hombres le dio una mayor confianza en sus propias habilidades como compositor, mientras su música animaba a Glazunov a ampliar su perspectiva artística más allá del ideario nacionalista y componer sobre temas más universales. Esta influencia creció hasta el punto de que se llegó a conocer a la Tercera Sinfonía de Glazunov como la sinfonía «anti-kuchkista»«Kuchkista» hace referencia a «kuchka», el nombre ruso más acortado para Los Cinco, Mogúchaya kuchka (El Gran Puñado). que compartiría varias huellas estilísticas con las sinfonías posteriores de Chaikovski. Sin embargo, Glazunov no fue el único compositor influenciado. Rimski-Kórsakov escribió acerca de los compositores de Beliáyev: «adoración de Chaikovski y [...] tendencia hacia el eclecticismo» que llegó a ser predominante durante este período, junto con una predilección hacia «la música italiana-francesa de la época de la peluca y el verdugado» (perteneciente al ) simbolizada en óperas tardías de Chaikovski como La dama de picas y Iolanta.
A largo plazo, la influencia de Chaikovski sobre los compositores de Beliáyev no fue tan grande. A pesar de que su enfoque musical había sido más ecléctico y se habían centralizado más en la música absoluta de lo que Los Cinco lo habían hecho, continuaron escribiendo en un estilo más similar al de Rimski-Kórsakov que al de Chaikovski, retrocediendo estilísticamente en comparación con sus predecesores en lugar de desarrollar sus propias habilidades individuales. Incluso Glazunov se alejó de las fuertes repercusiones de Chaikovski en su obra más madura, en lugar de fusionar los estilos nacionalistas y cosmopolitas en un enfoque todavía más ecléctico. El Círculo Beliáyev también extendió la estética musical nacionalista a Rusia en su conjunto y fueron estos quienes influyeron a los compositores siguientes hasta bien entrada la era soviética.
Chaikovski y Rimski-Kórsakov
miniaturadeimagen|izquierda|Retrato de Nikolái Rimski-Kórsakov, hecho por Iliá Repin (1893). Museo Estatal Ruso, San Petersburgo Durante 1884, Chaikovski, con 44 años de edad, comenzó a mostrar la poca sociabilidad e intranquilidad que le habían caracterizado desde su fallido matrimonio en 1878, el cual había causado que viajara incesantemente por toda Rusia y al este de Europa. En marzo de 1884, el zar Alejandro III le confirió la Orden de San Vladimiro de cuarta clase, que le otorgó una nobleza hereditaria y ganó a su vez la audiencia personal del zar. La condecoración del zar fue un sello visible de la aprobación oficial, la cual ayudó a Chaikovski en la rehabilitación del estigma asociado a su fallido matrimonio. Esta rehabilitación pudo haber sentado las bases en la mente del compositor para el éxito de su Tercera Suite Orquestal durante su estreno en enero de 1885 en San Petersburgo, bajo la dirección de Hans von Bulow. Chaikovski escribió a su patrocinadora Nadezhda von Meck: «No había visto tal triunfo. Vi que todo el público se movía y me agradecía. Esos momentos son los adornos más finos en la vida de un artista. Gracias a ellos la vida es digna de ser vivida y trabajada».Tal y como se cita en La prensa de la misma manera fue unánimemente favorable.
Incluso cuando todavía sentía un desprecio por la vida pública, Chaikovski participó en ella por dos razones: su fama cada vez era mayor y sentía que era su deber promover la música rusa. Para este fin, ayudó a mantener a su antiguo alumno Serguéi Tanéyev, en ese momento director del Conservatorio de Moscú, asistiendo a los exámenes de los estudiantes y negociando las relaciones a veces sensibles entre los distintos miembros del personal. Asimismo, Chaikovski se desempeñó como director de la rama moscovita dentro de la Sociedad Musical Rusa durante los años de 1889 y 1990. Aprovechando las ventajas de su puesto, invitó a una serie de celebridades internacionales para dirigir, entre ellos Johannes Brahms, Antonín Dvořák y Jules Massenet. Chaikovski promovió la música rusa, tanto en sus propias composiciones como en su papel de director invitado. En enero de 1887, fue sustituto durante un corto plazo en el Teatro Bolshói de Moscú para las primeras tres representaciones de su ópera Cherevichki. Dirigir era algo que el compositor quiso dominar por lo menos durante una década, cuando vio que el éxito fuera de Rusia dependía, hasta cierto punto, de la dirección de sus propias obras. Tras un año de representaciones de Cherevichki, se demandaba a Chaikovski enormemente en toda Europa y Rusia, lo que le ayudó a superar un miedo escénico de toda la vida y aumentó su confianza en sí mismo.
La relación de Chaikovski con Nikolái Rimski-Kórsakov había pasado por muchos cambios en el momento en que visitó San Petersburgo en noviembre de 1887. Como miembro de Los Cinco, Rimski-Kórsakov había sido esencialmente autodidacta como compositor. Este miraba con recelo a Chaikovski, pues poseía una formación académica que no estaba de acuerdo con la filosofía musical adoptada por Los Cinco. Sin embargo, cuando Rimski-Kórsakov fue nombrado para un puesto de profesor en el Conservatorio de San Petersburgo en 1871, reconoció que no se encontraba preparado para asumir dicha tarea. Había llegado a un callejón sin salida de la composición y se dio cuenta de que era esencialmente un camino creativo que no conducía a ninguna parte. Posteriormente, enviaría una carta a Chaikovski en la que expuso su situación y en ella le preguntó qué debía hacer. La carta «conmovió y asombró profundamente» a Chaikovski debido a su intensidad. Tal y como este más tarde le expresó a Nadezhda von Meck: «Por supuesto, tiene que estudiar».Citado en
Entre 1871 y 1874, mientras daba conferencias en el Conservatorio, Rimski-Kórsakov se centró por completo en las técnicas de composición occidentales y llegó a creer en el valor del aprendizaje académico como compositor. Una vez que Rimski-Kórsakov aceptó estos cambios, Chaikovski lo consideró un estimado colega, y, por no decir que el mejor de sus amigos, al menos estuvo en términos amistosos con él. Cuando los otros miembros de Los Cinco se volvieron hostiles hacia Rimski-Kórsakov por su cambio de actitud, Chaikovski lo continuó apoyando moralmente, diciendo que alababa lo que este se encontraba haciendo y admiraba de igual manera su modestia artística y la fuerza de su carácter. A inicios de 1876, Chaikovski fue un visitante regular del hogar de Rimski-Kórsakov en sus viajes a San Petersburgo. En un punto, Chaikovski le ofreció dirigir el Conservatorio de Moscú, pero este rehusó.
La admiración de Chaikovski por Rimski-Kórsakov se extendió a sus composiciones. Escribió que Capricho español es «una colosal pieza maestra de la instrumentación» y la denominó «la pieza más grande en la actualidad».Citado por En su diario, Chaikovski confesó: «Leo La doncella de nieve de [Rimski-]Kórsakov y me maravillo de su dominio e incluso tengo (vergüenza de admitir) envidia».
Glazunov
miniaturadeimagen|Retrato del compositor Glazunov. Óleo sobre lienzo encontrado actualmente en el Museo Estatal Ruso de San Petersburgo Chaikovski estaba impresionado, no solamente por los logros de Rimski-Kórsakov, sino también por los del joven Glazunov. Identificado como un niño prodigio, Glazunov empezó a estudiar el piano a la edad de nueve años y a componer a la edad de once. Posteriormente, a la edad de trece, en 1870, conoció a Balákirev, quien le recomendó a Rimski-Kórsakov como un tutor privado de composición musical, contrapunto y orquesta y llevó a este una composición de orquesta que Glazunov había escrito tiempo antes. «El talento del muchacho era, sin duda, muy claro», recuerda Rimski-Kórsakov. Glazunov estudió con Rimski-Kórsakov más o menos dos años, tiempo en el cual progresaba, según Rimski-Kórsakov «no cada día, sino literalmente cada hora». Continuó recibiendo consejos de parte de Balákirev. A la edad de dieciséis, completó su Primera Sinfonía, la cual se estrenó exitosamente bajo la dirección de Balákirev el 29 de marzo de 1882. En su interpretación, estaba Mitrofán Beliáyev, un rico comerciante maderero y también músico amateur, que tomó al joven compositor bajo su protección junto con el compositor Serguéi Tanéyev, quien era un amigo cercano del mismo Chaikovski. Finalmente, Glazunov se convirtió en catedrático del Conservatorio de San Petersburgo y más tarde en director.
Chaikovski comenzó a mostrar un gran interés en Glazunov poco después de enterarse del estreno de su Primera Sinfonía bajo la dirección de Tanéyev. Al mismo tiempo, Chaikovski escribió a Balákirev, «Glazunov me interesa mucho. ¿Hay alguna posibilidad de que este joven pueda enviarme la sinfonía para echarle un vistazo? También me gustaría saber si la terminó, ya sea conceptual o prácticamente, contigo o con la ayuda de Rimski-Kórsakov».Citado en Balákirev respondió, «Me preguntas sobre Glazunov. Es un joven muy talentoso que estudió durante un año con Rimski-Kórsakov. Cuando compuso su sinfonía, no necesitó ayuda alguna». Chaikovski estudió la partitura del Primer cuarteto de cuerdas de Glazunov y escribió a su hermano Modest, «A pesar de su similitud con [Rimski-]Kórsakov... su notable talento es perceptible».Citado en Glazunov posteriormente envió a Chaikovski una copia de su Poème lyrique para orquesta, acerca de la cual Chaikovski había escrito con entusiasmo a Balákirev, y había recomendado publicarla al editor P. Jurgenson.