Un lenguaje es un sistema de comunicación organizado para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. Existen contextos tanto naturales como artificiales.
Desde un punto de vista más amplio, la comunicación indica una característica común a los humanos y a otros animales (animales no simbólicos) para expresar experiencias mediante el uso de señales y sonidos registrados por los órganos de los sentidos. Los seres humanos desarrollan un lenguaje simbólico complejo que se expresa con secuencias sonoras, gestos, signos gráficos y táctiles . Por su parte, los animales se comunican a través de signos sonoros, olfativos y corporales que en muchos casos distan de ser sencillos. El lenguaje humano se apoya en la capacidad de comunicarse por medio de signos lingüísticos (usualmente secuencias sonoras y signos gráficos, pero también con gestos en el caso de las lenguas de señas y signos táctiles en el caso de braille). En cuanto a su desarrollo, el lenguaje humano puede estudiarse desde dos puntos de vista complementarios: la ontogenia y la filogenia. La primera analiza el proceso por el cual el ser humano adquiere el lenguaje, mientras que la segunda se encarga de estudiar la evolución histórica de una lengua.Cfr.: Ludwig Wittgenstein; en su Tractatus logico-philosophicus comenta que el lenguaje es un mapa de la realidad. La antropología del lenguaje hace del lenguaje una pieza clave en su interpretación del ser humano, si bien esto no es extremadamente novedoso, remite a antiguas y variadas tradiciones culturales desde tiempos muy lejanos en la historia de occidente.. La comunicación animal se basa en el uso de señales visuales, sonoras y olfativas, a modo de signos, para señalar a un referente o un significado diferente de dichas señales. Dentro de las formas de comunicación animal (popularmente denominadas lenguaje animal) están los gritos de alarma, el lenguaje de las abejas, etc. Los lenguajes formales son construcciones artificiales humanas que se usan en matemática y otras disciplinas formales, incluyendo lenguajes de programación. Estas construcciones tienen estructuras internas que comparten con el lenguaje humano natural, por lo que pueden ser en parte analizados con los mismos conceptos que este.
Aunque casi hasta finales del se establecía taxativamente una diferencia absoluta entre el lenguaje humano y la comunicación animal, la acumulación de gran cantidad de estudios (especialmente etológicos) sugieren que muchos animales no humanos, especialmente con áreas cerebrales corticales desarrolladas (bonobos, chimpancés y otros primates, así como cetáceos —especialmente delfinidos—, aves —especialmente loros, cuervos, palomas—, elefantes, perros, gatos, equinos, etcétera) poseen formas de comunicación bastante más complejas, y más cercanas al lenguaje humano que lo supuesto por Iván Pávlov y los reflejos condicionados o los conductistas anglosajones, que reducían las actividades psíquicas a un mero circuito reflejo mecanicista de estímulo-respuesta. En rigor, Pávlov no era tan mecanicista, pero suponía al lenguaje de los animales no humanos como correspondiente a un condicionamiento clásico o primer sistema de señales (basado principalmente en el estímulo-respuesta, tras la reiteración de un estímulo que se asocia una «recompensa», que implica al circuito de premio-recompensa, o a la ausencia de la misma que genera un hábito o habitus, condicionamiento que es también común a la inmensa mayoría de los humanos), mientras que para Pávlov supone un segundo sistema de señales, que es un salto cualitativo respecto al primero y que es el lenguaje humano, que es heurístico al estar abierto respecto al ciclo de estímulo-respuesta.Jean-François Le Ny: La sémantique psychologique, PUF (Presses universitaires de France), 1979 ISBN 978-2130358725
La facultad del lenguaje no es el resultado de un aprendizaje, sino que es congénita, es decir, nace con el ser humano. Además, se presenta de igual manera en todos los seres humanos, independientemente del momento histórico y del lugar geográfico, es decir, es universal. Las lenguas pueden aprenderse y olvidarse, pero la capacidad del lenguaje, no.
El lenguaje es un conjunto de signos y símbolos. Un signo es un fenómeno relacionable con otro fenómeno. Por ejemplo, la fiebre es un signo de una enfermedad, la caída de nieve es un signo de la estación de invierno, un camión de bomberos con su sirena es un signo de incendio.
Un símbolo es un fenómeno, algo que ocurre que la mente relaciona con otro fenómeno. Por ejemplo, un pulgar abajo simboliza algo negativo, la luz roja de un semáforo con un mensaje de detenerse. El elemento que distingue un símbolo de un signo es el carácter deliberativo de su relación. Los signos que se establecen deliberadamente se llaman símbolos.
Características de las lenguas naturales
Varios autores han redactado listas de características definitorias de qué es una lengua natural, algunas de las cuales están presentes en la comunicación animal y los lenguajes formales. Sin embargo, solo las lenguas naturales tienen estos quince rasgos de Hockett y, por tanto, esta lista caracteriza lo que es una lengua natural.
Entre los rasgos más definitorios están la arbitrariedad (de la relación entre el signo y el significado, Ferdinand de Saussure), la productividad (que permite producir nuevos mensajes nunca antes realizados) y la estructura jerárquica (según la cual, las lenguas humanas poseen reglas o principios sintácticos y gramaticales, por lo que las producciones no son aleatorias).
Las lenguas que concretan la facultad humana del lenguaje comparten una serie de características:
Arbitrariedad: No existe relación directa o dependencia entre los elementos de una lengua y la realidad a la que se refieren: el vínculo entre forma y significado es arbitrario. Aunque existen casos de conexión no arbitraria, como las onomatopeyas, son esporádicos; la inmensa mayoría de las palabras difieren entre las lenguas e incluso, históricamente, en una misma lengua. Desplazamiento: Los mensajes verbales pueden referirse a hechos alejados del tiempo y del espacio en que se produce la situación comunicativa: se puede hacer referencia a otros lugares, al pasado y al futuro. Mentira: Consiste en la posibilidad de emitir mensajes no verdaderos. Se puede observar un claro ejemplo en la literatura, caracterizada por la creación de mundos de ficción. Reflexividad: Es la capacidad que posee el sistema de referirse a él mismo. El lenguaje se puede utilizar para hablar del propio lenguaje. Diferenciación de unidades: Las lenguas emplean un reducido número de elementos (sonidos) que contrastan claramente entre sí: son unidades discretas. Estos sonidos, que no portan en sí mismos significados, son percibidos por los receptores como unidades diferenciadoras: sal se opone a Sol, porque los elementos que diferencian ambos términos constituyen unidades discretas. Doble articulación: El lenguaje es un sistema dual, pues se organiza en dos niveles: las unidades discretas se combinan entre sí para formar otros elementos que sí son portadores de significado. La primera articulación está formada por monemas, y la segunda articulación está formada por fonemas.Horcas Villareal, Jose Mario (2015): Características de las lenguas. Productividad: La doble articulación permite crear infinitos mensajes con un reducido número de elementos, lo que hace que el lenguaje humano sea privilegiadamente productivo. Frente a él, los sistemas de comunicación animal posibilitan solo un número finito y reducido de mensajes.
La conducta lingüística en los humanos no es de tipo instintivo, sino que debe ser adquirida por contacto o transmisión con otros seres humanos, especialmente durante los primeros años de vida, de otro modo se producen casos de niños y niñas ferales.Sin embargo también se necesita el equipo neuronal que poseen los seres humanos y que provee la base para la adquisición o aprendizaje del lenguaje (Santiuste, 1990). Los casos más renombrados de seres humanos que no recibieron una educación dentro del sistema de lenguaje verbal humano han tenido destinos trágicos, ya que pasados los cuatro años de edad sin la debida estimulación precoz, especialmente del lenguaje ligado al afecto, han concluido en algo así como psicosis esquizofrénicas de los afectados por la falta de temprana educación lingüística, e incluso si al ser humano no se le dan estímulos positivos, es decir, si los humanos son privados de afecto y lenguaje con mensajes de buen afecto, por más que estén excelentemente nutridos, abrigados etc., los niños y las niñas suelen morir con la sintomática dolencia llamada hospitalismo y depresión anaclítica descubierta por René Spitz, y en tal dolencia mucho tiene que ver la falta de una estimulación positiva para el lenguaje humano. La estructura de las lenguas naturales, que son el resultado concreto de la capacidad humana de desarrollar lenguaje, permite comunicar ideas y emociones por medio de un sistema de sonidos articulados, mediante el cual se hace posible la relación y el entendimiento entre individuos. El lenguaje humano posibilita la expresión del pensamiento y la exteriorización de los deseos y afectividad mediante signos inicialmente sonoros/acústicos y, muy posteriormente en la génesis del lenguaje, signos basados en el par significante/significado. A inicios del , Ferdinand de Saussure consideraba biyectivos o perfectamente correspondientes al par significante / significado, y luego Jacques Lacan ha considerado que bajo el significante «hay nada» ya que el significado de cada signo humano discurre («bajo» la censura de lo inconsciente) tras el deseo en una cadena metonímica en la cual los significantes constantemente cambian de significado; Lacan ha considerado que la relación biyectiva o exactamente correspondiente de significante / significado solo se da en el lenguaje de los animales no humanos.Edward Sapir, Margit Frenk Alatorre, Antonio Alatorre El lenguaje (en español). Publicado por Fondo de Cultura Económica, 1954; pág 14. ISBN 968-16-0550-0Lacan, Jacques, Publicados por Paidós : Escritos 1 y 2. ISBN 978-987-629-003-6/ ISBN 968-23-1270-1
La reflexión que Ludwig Wittgenstein emprende sobre el lenguaje lo conduce a reconocer, primero, que todo lenguaje conlleva una forma de vida; existe por tanto una estrecha relación entre el lenguaje y las condiciones de la existencia humana. En segundo lugar Wittgenstein acerca el lenguaje a la acción al señalar que el significado de toda palabra le está conferido por su uso, por la particular manera de cómo es utilizada por quienes hacen uso de ella. Ello le confiere un argumento adicional a la defensa del lenguaje ordinario. Pero lo más importante es el tercer rasgo: Wittgenstein utiliza el camino del lenguaje para penetrar los problemas de la ética, del sentido de vida de los seres humanos.
El filósofo y poeta argentino Eduardo Sanguinetti en su libro Alter ego Ediciones Corregidor 1984 en versión inglesa publicado por The Pentland Press 1986 y prologado por Lawrence Durrell afirma que Dada la separación con respecto a lo real, el lenguaje se vuelve sinónimo de realidad, se vuelve «tierra prometida», fuerza utópica por excelencia de intentar manifestar lo indecible y agrega Pienso que un acto liberador sin dudas es la palabra lograda, la Poesía esta palabra liberadora no es portadora de mensajes, sólo de vientos cargados de presagios.