thumb|alt=A geopolitical map of Northern Europe where Finland, Sweden, Norway and Denmark are tagged as neutral nations and the Soviet Union is shown having military bases in the nations of Estonia, Latvia and Lithuania.|Estado geopolítico en el Norte de Europa en noviembre de 1939. Los antecedentes de la Guerra de Invierno abarcan al período anterior al estallido de la Guerra de Invierno entre Finlandia y la Unión Soviética en 1939-1940, extendiéndose desde la Declaración de independencia de Finlandia en 1917 hasta las negociaciones fino-soviéticas del periodo 1938-1939. Antes de su independencia, Finlandia era un Gran Ducado autónomo dentro del Imperio ruso. Durante la subsiguiente guerra civil finlandesa, la Guardia Roja, apoyada por los bolcheviques rusos, fue derrotada. Temerosos de las intenciones soviéticas, durante los años 1920 y 1930, los finlandeses estaban constantemente tratando de alinearse con la neutralidad escandinava, particularmente en lo respectivo a Suecia. Además, los finlandeses se involucraron en operaciones secretas militares con Estonia en los años 1930.

Si bien durante la década de 1920 y principios de 1930 las relaciones con la Unión Soviética se normalizaron hasta cierto punto, a partir de 1938, los soviéticos, ansiosos de que Finlandia fuera ser utilizada como un trampolín para la invasión, comenzaron negociaciones para firmar un acuerdo militar. Al mismo tiempo, el deseo del líder soviético Iósif Stalin de recuperar los territorios de la Rusia zarista perdidos durante el caos de la Revolución bolchevique y la guerra civil rusa hicieron de Finlandia un objetivo obvio. Debido a la naturaleza de las demandas soviéticas, que incluyeron el asentamiento de instalaciones militares soviéticas en territorio finlandés, las negociaciones fueron infructíferas.

En agosto de 1939, la Unión Soviética y la Alemania nazi firmaron el Pacto Ribbentrop-Mólotov, en el cual los países de Europa se dividieron en esferas de influencia; Finlandia pertenecía a la esfera soviética. En octubre de 1939, Stalin tomó el control de los Estados bálticos y volvió sus ojos en Finlandia, confiando en que el control se podría ganar sin mucho esfuerzo. La Unión Soviética demandó los territorios del istmo de Carelia, las islas del Golfo de Finlandia y una base militar cercana a la capital finlandesa Helsinki, demandas similares a las presentadas en años anteriores. Los finlandeses no aceptaron las demandas, en consecuencia, el Ejército Rojo atacó a Finlandia el 30 de noviembre de 1939. Simultáneamente, Stalin estableció un gobierno títere en el pequeño territorio finlandés ocupado, la República Democrática de Finlandia, liderada por el comunista finlandés Otto Kuusinen.

Política finlandesa antes de la guerra Primeros pasos de la República thumb|right|300px|Una reunión de la Sociedad de Naciones en 1926. Finlandia había sido la parte oriental del Reino de Suecia durante siglos. Durante las guerras napoleónicas, en 1809, el Imperio ruso conquistó Finlandia y la convirtió en un estado colchón autónomo parte del imperio y cuya función fue la de proteger la capital imperial, San Petersburgo. Finlandia gozó de amplia autonomía y tuvo su propio Senado hasta que en el siguiente siglo, Rusia comenzó los intentos de incorporar Finlandia como parte de una política general para el fortalecimiento del gobierno central y la unificación del imperio mediante la rusificación. Estos intentos acabaron con las relaciones entre ambos países e incrementaron el apoyo a los movimientos finlandeses que trataban de tener un autogobierno.

El estallido de la Primera Guerra Mundial dio a Finlandia una buena oportunidad para lograrlo. Los finlandeses buscaron la ayuda del Imperio alemán y de los bolcheviques y el 6 de diciembre de 1917, el Senado de Finlandia declaró la independencia de su país. El nuevo gobierno bolchevique ruso era débil y pronto estalló la guerra civil rusa. El líder bolchevique, Vladímir Lenin, no podía prescindir de ninguna tropa o atención, en consecuencia, la Rusia soviética reconoció el nuevo gobierno finlandés sólo tres semanas después de la declaración de independencia. En 1918, los finlandeses se enfrentaron en una breve guerra civil, donde los Guardias Rojos pro-bolcheviques contaban con entre 7000 y 10 000 tropas rusas estacionadas en Finlandia.

Después de la Primera Guerra Mundial, fue fundada la Sociedad de Naciones. Los objetivos de la Sociedad incluían la prevención de la guerra a través de la seguridad colectiva y la solución de controversias entre los países mediante la negociación y la diplomacia. Finlandia se unió a la Sociedad en 1920.

Entre 1920 y 1930, Finlandia fue políticamente diversa. El Partido Comunista de Finlandia fue declarado ilegal en 1931, el extremo derechista Movimiento Patriótico Popular (IKL) tuvo una representación menor de catorce escaños en un parlamento de 200. La posición intermedia, ocupada por conservadores, liberales, agrarios y minorías suecas, tendieron a agruparse con el Partido Socialdemócrata, cuyo líder, Väinö Tanner, fue un fuerte defensor del parlamentarismo. Para finales de 1930, la economía finlandesa, orientada a la exportación, creció. El país había casi resuelto su "problema extremo derechista" y ahora se estaba preparando para los Juegos Olímpicos de Verano de 1940.

Relaciones Finlandia-Alemania thumb|right|250px|Tropas de jägers finlandeses durante la Primera Guerra Mundial. Durante las etapas finales de la Primera Guerra Mundial, las tropas de jägers finlandeses entrenados por alemanes jugaron un papel importante en la guerra civil finlandesa, la División del Mar Báltico alemana también intervino al final de la guerra civil. Las tropas de jägers eran voluntarios de grupos influenciados por alemanes, así como estudiantes universitarios. Esta participación en la lucha por la independencia finlandesa creó vínculos estrechos con Alemania, tras la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial, las relaciones escandinavas tomaron mayor importancia y se convirtieron en uno de los objetivos principales de la política exterior finlandesa.

Las relaciones entre Finlandia y Alemania se enfriaron luego de que el Partido Nazi llegara al poder en 1933, puesto que los finlandeses admiraban la Alemania Imperial, no la radical y antidemocrática Alemania nazi. Los conservadores finlandeses no aceptaron el terrorismo de Estado y las políticas antirreligión de los nazis. Sin embargo, había simpatía por los objetivos alemanes de revisar el Tratado de Versalles, a pesar de que la política oficial finlandesa era reservada, especialmente después de la ocupación alemana de Checoslovaquia. Finlandia incluso retiró a su embajador por un corto período. Los nazis finlandeses y los partidos ultranacionalistas como el IKL lograron un apoyo menor en varias elecciones, especialmente por las consecuencias de la rebelión de Mäntsälä en 1932.

Cooperación Finlandia-Suecia Después de la independencia de Finlandia en 1917 y de la guerra civil, los países escandinavos se convirtieron en los mejores candidatos para una alianza política. La cooperación sueco-finlandesa representaba una rica pauta de historia común en la cultura de ambas naciones, además de que los hablantes de sueco en Finlandia tenía un lenguaje en común con los suecos. Sin embargo, durante la guerra civil, Suecia ocupó brevemente las islas Åland y más tarde apoyó el movimiento local que deseaba la separación de las islas de Finlandia y la anexión de estas a Suecia. La disputa fue resuelta por la Sociedad de Naciones en 1921 y las Åland continuaron siendo finlandesas, sin embargo se les concedió autonomía. Otro obstáculo para una relación más estrecha fue la constante lucha idiomática sobre el idioma sueco en Finlandia. Suecia también se opuso a la resistencia de la clase alta a la rusificación. Como resultado, los jóvenes finlandeses recibieron su entrenamiento militar en Alemania, lo que generó el movimiento Jäger. Sin embargo, las relaciones entre Finlandia y Suecia mejoraron considerablemente antes de la Guerra de Invierno.

Finlandia solicitó garantías de seguridad de la Sociedad de las Naciones, pero no tenía muchas expectativas. Suecia fue uno de los miembros fundadores de la Sociedad y en consecuencia basó sus políticas militares en los principios de desarme y sanción de la Sociedad. A mediados de la década de 1920 los finlandeses crearon un comité de planificación especial, denominado Comité de Erich por su presidente Rafael Erich, conformado por altos políticos y funcionarios, con el objetivo de explorar una posible colaboración militar de Finlandia con otras naciones. El objetivo principal fue la cooperación con otros países escandinavos, entre los cuales Suecia era un importante socio potencial.

Los militares finlandeses y suecos participaron en una amplia cooperación, sin embargo se centraron más en el intercambio de información y la planificación de la defensa de las islas Åland que en ejercicios militares o equipamiento. El objetivo finlandés principal fue el de comprometerse con Suecia por medio de una operación conjunta militar y política en las Åland: si los suecos se comprometían a ayudar a Finlandia en la fortificación de las islas, podría asentarse un precedente importante y útil.

Cooperación militar secreta con Estonia thumb|right|250px|El general finlandés Karl Lennart Oesch (izquierda) y el general estonio Nikolai Reek (derecha) supervisan los ejercicios militares del Ejército de Estonia en octubre de 1938. Las relaciones entre Finlandia y Estonia se hicieron más cercanas diplomaticamente después de la guerra de Independencia de Estonia en la década de 1920, sin embargo se "enfriaron" tiempo después. Pero las relaciones militares permanecieron estrechas. Desde el punto de vista finlandés, las estrechas relaciones con Estonia no excluían la política de neutralidad escandinava. Las relaciones militares eran información clasificada y los países llevaban a cabo ejercicios militares de manera conjunta. El objetivo principal fue el de evitar que la Flota del Báltico pudiera hacer uso libre de su fuerza en el Golfo de Finlandia en contra de cualquier país. Estonia también pidió garantías de seguridad pública y firmó la Entente báltica en 1934 con Letonia y Lituania.

Relaciones con Reino Unido y Francia Tras el colapso del Imperio alemán en noviembre de 1918, los finlandeses buscaron nuevos aliados políticos. El Reino Unido había sido un importante socio comercial de Finlandia desde el , los finlandeses trabajaron para mejorar las relaciones de los dos países en las siguientes dos décadas. En 1930, Finlandia adquirió buques torpederos Thornycroft del Reino Unido y también se abstuvieron de comprar bombarderos alemanes debido a las protestas británicas, comprando en su lugar modernos Bristol Blenheim, que prestaron servicio, más tarde, de manera exitosa en la Guerra de Invierno.

Las relaciones con Francia fueron importantes tras la Primera Guerra Mundial y en la década de 1920, Francia jugó un papel de liderazgo en las medidas de seguridad europea. En la década de 1930, Francia comenzó a temer el surgimiento de la Alemania nazi e inició un acercamiento con la Unión Soviética, lo cual tensó las relaciones entre Finlandia y Francia. Sin embargo, durante la Guerra de Invierno Francia fue uno de los más importantes proveedores de equipamiento militar.

Planes de defensa de Finlandia