El Parque Metropolitano de Santiago (abreviado como PMS o Parquemet) es un parque urbano ubicado en la ciudad de Santiago, capital de Chile. Formado por los cerros San Cristóbal, Chacarillas, Los Gemelos, La Pirámide, Polanco y el El Carbón, y los sectores Tupahue, Lo Saldés, Pirámide y Bosque Santiago, el parque está emplazado entre cuatro comunas de la ciudad —Huechuraba, Providencia, Recoleta y Vitacura— y tiene sobre 750 hectáreas, que lo convierten en el parque urbano más extenso de Sudamérica y el cuarto más grande del mundo.

Su origen se remonta a 1917, cuando se autorizó al Estado a adquirir, recibir en donación o expropiar terrenos comprendidos entre el Bosque Santiago y el cerro San Cristóbal para destinarlos a un parque público. El cerro se vio afectado por la explotación de recursos naturales que provocaron la tala, la erosión y la explotación de canteras, y no es sino hasta abril de 1966 cuando el parque fue creado, para incorporar el Zoológico Nacional y los servicios del cerro San Cristóbal, y su administración depende del servicio público del mismo nombre, bajo la tutela del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Desde entonces el espacio ha estado sometido a la reforestación y equipado con caminos, jardines, plazas, piscinas, instalaciones culturales y medios de transporte.

Geografía y extensión El Parque Metropolitano ocupa el extremo occidental de un cordón montañoso que se desprende del frente andino y penetra en la cuenca de Santiago. A diferencia de otros cerros isla de la capital, sus cumbres se encuentran conectadas con las estribaciones precordilleranas.

El relieve está compuesto por seis cumbres principales: San Cristóbal, Chacarillas, Los Gemelos, La Pirámide, Polanco y El Carbón. El cerro El Carbón constituye el punto más elevado del conjunto, con una altitud aproximada de 1365 m s. n. m.

Hidrografía y riego thumb|left|Canal El Carmen (2023). El canal El Carmen fue una de las primeras fuentes utilizadas por el parque para el riego y abastecimiento de agua para las zonas forestadas, debido a al carácter montañoso del parque y a la ausencia de cursos naturales permanentes, y durante más de un siglo recorrió alrededor de 10 km por las laderas del parque, hasta que a fines de la década de 1970 su cauce fue entubado. A este sistema se suman las aguas del canal Metropolitano, que ingresan por el sector de Bosque Santiago, y las del canal San Carlos, conectadas mediante ductos subterráneos; históricamente también se utilizaron los canales Lo Curro y Conchalí, posteriormente integrados al canal Vitacura. Para elevar el agua hasta las cumbres y distribuirla por las distintas laderas, el parque desarrolló una red subterránea de aproximadamente 150 km de tuberías, diez estanques de almacenamiento y alrededor de 80 bombas, complementada por el embalse Las Torres, plantas de filtración y sistemas de riego gravitacional, por aspersión y por goteo.

Evolución de su superficie La configuración territorial del parque tuvo su origen en la ley promulgada el 28 de septiembre de 1917. La norma autorizó al presidente de la República, por un período de dos años, a aceptar donaciones, comprar o expropiar «los terrenos que se extienden desde el Bosque Santiago hasta el Cerro San Cristóbal inclusive». Durante este proceso fueron incorporados al dominio público terrenos que pertenecían a comunidades religiosas y propietarios particulares.

La delimitación histórica comprendió los cerros San Cristóbal, Chacarillas y Los Gemelos y terminó configurando un territorio continuo que posteriormente sería reconocido como integrado también por las cumbres de La Pirámide, Polanco y El Carbón. A diferencia de Cerro Blanco, que es un parque urbano independiente administrado por Parquemet, estas seis cumbres forman territorialmente parte del Parque Metropolitano.

Durante buena parte del y comienzos del la superficie informada fue de aproximadamente 722 hectáreas. En 2014 se efectuó la primera ampliación territorial formal desde la creación del parque, mediante la expropiación de 15,1 hectáreas pertenecientes a las sucesiones Silva y Riesco y al Arzobispado de Santiago, destinadas principalmente a reforzar la continuidad del sector norte y habilitar nuevos senderos y áreas verdes. Con ello se estableció públicamente para el parque una superficie aproximada de 737 hectáreas.

En 2025, luego de un estudio, se estableció una superficie oficial de 688,62 hectáreas. El Plan Integral de Zonificación distingue, sin embargo, otros 11,60 ha de terrenos funcionalmente vinculados a la gestión del parque (Plaza Los Gaviones, Sector 20, terrenos de antenas de alta tensión, el Santuario, Punta Riesco y Camino Montaña), por lo que para fines de planificación ambiental se considera una superficie total de 700,22 hectáreas.

Historia Antecedentes thumb|Vista de Santiago desde la Alameda, 1867. Se puede observar el cerro San Cristóbal a la izquierda de la imagen, sin intervenciones masivas. thumb|Fotografía desde el cerro San Cristóbal hacia el poniente de Santiago, 1918. Se aprecian las recientes construcciones del Observatorio Astronómico Mills[ y la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción.

Antes de su transformación en parque público, las laderas del actual Parque Metropolitano fueron utilizadas para agricultura, extracción de leña y explotación de canteras. Durante el período colonial y el , las canteras del cerro San Cristóbal proporcionaron piedra para diferentes obras de Santiago, entre ellas elementos del Palacio de La Moneda, la pavimentación de calles y las obras de canalización del río Mapocho.

La explotación intensiva y la tala de la vegetación original dejaron gran parte de los cerros erosionados y prácticamente desprovistos de cubierta arbórea. En 1915, derrumbes en las canteras cercanas a la calle Purísima motivaron la paralización de algunas faenas mediante una ordenanza municipal.

Antes de la creación del parque ya existían dos instalaciones relevantes en el cerro. En 1903 se instaló el Observatorio Astronómico Mills, actual Observatorio Manuel Foster y gemelo del Observatorio Astronómico Lick, construido por la Universidad de California, y el 26 de abril de 1908 fue inaugurado el Santuario de la Inmaculada Concepción, cuya imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción pasó a convertirse en uno de los principales hitos visuales de Santiago.

Formación del parque y primeras obras (1915-1959) La idea de convertir el cerro San Cristóbal en un gran parque público fue promovida a partir de 1915 por el periodista y parlamentario Alberto Mackenna Subercaseaux, junto con figuras como Pedro Bannen Pradel e Ismael Valdés Vergara. Mackenna organizó campañas públicas, actos, plantaciones y excursiones destinadas a persuadir a la ciudadanía y a las autoridades de adquirir los terrenos. Paralelamente a las campañas públicas que promovían la transformación del cerro, durante 1916 comenzó a desarrollarse el proceso administrativo para concretar el proyecto, donde el senador Pedro Bannen trató la iniciativa con el entonces intendente de Santiago, Pablo Urzúa. Antes de avanzar con la propuesta se solicitaron informes al Consejo Superior de Higiene, respecto de sus beneficios sanitarios; a la Comisión de Bellas Artes, acerca de su relevancia estética; y a la Dirección de Obras Públicas, sobre su costo y factibilidad. Tras recibir informes favorables, Guillermo Subercaseaux preparó un proyecto que fue presentado a la Cámara de Diputados el 28 de agosto de 1916 y que antecedió a la promulgación de la ley 3295 del 28 de septiembre de 1917.

thumb|Estatua en homenaje a los Boy Scouts de Chile. En 1917, alrededor de 300 miembros de los Boy Scouts y otros tantos conscriptos del Regimiento Tacna realizaron una ocupación simbólica del cerro y plantaron árboles como parte de la campaña. El 28 de septiembre de ese mismo año se publicó en el Diario Oficial la ley 3295 que autorizó al presidente Juan Luis Sanfuentes a «aceptar donaciones, comprar o expropiar los terrenos ubicados entre el Bosque Santiago hasta el Cerro San Cristóbal, inclusive». Dichos terrenos fueron declarados de utilidad pública y las bases para la formación del futuro parque.

thumb|left|Toma de posesión del San Cristóbal el 17 de junio de 1918: Pablo A. Urzúa (en su último acto público), Alberto Mackenna, Rogelio Ugarte, Guillermo Subercaseaux y Paulino Alfonso. Luego de aprobada la adquisición de los terrenos, el Gobierno designó una denominada «Comisión de Hombres Buenos» encargada de tasar las propiedades que debían ser expropiadas; esta comisión entregó su informe el 1 de junio de 1918 y el 17 de junio el intendente Urzúa tomó posesión material del cerro en representación del Estado, acto en el que participaron, entre otros, Alberto Mackenna Subercaseaux, Pedro Bannen y Guillermo Subercaseaux. Urzúa enfermó y murió poco después, siendo sucedido en la Intendencia por Francisco Subercaseaux Aldunate, quien continuó impulsando las obras del nuevo paseo.

Hacia 1920 ya se habían construcción aproximadamente 10 kilómetros de caminos, además de desarrolalrse obras asociadas al levantamiento de planos altimétricos y planimétricos de los terrenos expropiados, de la creación de viveros para las futuras plantaciones y de la contratación del paisajista franco-argentino Carlos Thays para elaborar un plan general de ornamentación y transformación del cerro, quien proyectó en un proyecto de 1920 nuevos caminos, áreas forestadas, miradores y diversos equipamientos para el futuro parque.

thumb|Del artículo «Acerca del cerro San Cristóbal: Una piedra blanca» en la revista Pacífico Magazine (junio de 1920), indicando la parte del río Mapocho que será intervenida para regar el cerro San Cristóbal. Las primeras obras estuvieron estrechamente vinculadas al abastecimiento de agua necesario para forestar las laderas. Para mediados de 1920 se habían construido los primeros cinco kilómetros de un canal de regadío hasta el sector de El Salto, aunque el agotamiento de los recursos había detenido temporalmente los trabajos. La planificación contemplaba completar el canal e instalar cañerías capaces de elevar el agua hacia las partes altas del cerro, infraestructura considerada entonces indispensable para transformar las laderas áridas en bosques y jardines. En esa época además había sido premiado el diseño de un restaurante para el cerro, elaborado por la firma Frederick Sage Co. Ltd.

Las obras continuaron bajo el periodo del intendente Alberto Mackenna Subercaseaux, entre 1921 y 1927, que se efectuaron las obras de remodelación y habilitación del cerro para su uso público. En 1921 fueron plantados los primeros 400 aromos y al año siguiente se contabilizaban alrededor de 30 000 árboles establecidos en distintos sectores.

El arquitecto Luciano Kulczewski proyectó varias de sus construcciones, entre ellas el Casino Cumbre, la Casa de las Arañas, el Salón Tudor y el Roof Garden.

El 25 de abril de 1925 fue inaugurado el Funicular de Santiago, proyectado por el ingeniero Ernesto Bozo Pezza. Su estación de acceso en Pío Nono también fue diseñada por Kulczewski. Ese mismo año fue inaugurado el Jardín Zoológico Nacional, instalado en unas 7,5 hectáreas de la ladera oriental del San Cristóbal.

En las décadas siguientes continuaron funcionando las canteras, aunque en menor escala, al mismo tiempo que aumentaban la forestación y los equipamientos recreativos. La explotación de piedra terminó definitivamente en 1978.