thumb|Ara Pacis, con relieves en mármol esculpidos entre el 13 y que celebran la paz y la prosperidad traídas por Augusto (Museo del Ara Pacis) thumb|Detalle de escenas de combate de la Columna de Trajano () conmemorando las guerras dacias, friso escultórico en espiral en mármol de unos 200 m de longitud (Parque Arqueológico del Coliseo, Roma) thumb|Estatua ecuestre de Marco Aurelio , fundida en bronce, prototipo del monumento imperial Museos Capitolinos thumb|Sarcófago de Portonaccio (c. 180-190) , mostrando escenas de batallas inspiradas en la campaña de Marco Aurelio contra los germanos Museo Nacional Romano. La escultura de Roma se desarrolló en toda la zona de este país de influencia romana, con su foco central en Roma, entre el y El origen derivó de la escultura griega, principalmente a través de la herencia de la escultura etrusca, y luego directamente, por contacto con las colonias de la Magna Grecia y la propia Grecia, durante el periodo helenístico.
El retrato, género que consiguió un gran prestigio y que dejó ejemplos singulares de gran técnica y de alta expresividad, la escultura decorativa de los grandes monumentos públicos, se convirtieron en las corrientes más características de la escultura romana.Barral i Altet (1987) pp.260-261
Tras la consolidación del imperio romano, otras influencias extranjeras, sobre todo orientales, determinaron una progresiva separación del canon griego hacia una simplificación formal de tendencia abstracta, que estableció las bases del arte bizantino, paleocristiano y medieval. Este proceso, sin embargo, se intercaló con varios períodos de recuperación del clasicismo, que además de fortalecer el vínculo simbólico con el pasado fueron útiles para el mantenimiento de la cohesión cultural y política del vasto territorio. Ni siquiera la cristianización del imperio pudo determinar la exclusión de referencias a la escultura clásica romana pagana, y hasta el , cuando la unidad política se rompió definitivamente, los modelos clásicos siguieron siendo imitados, pero adaptados a los temas del nuevo orden social, político y religioso que se había instaurado.
El estudio de la escultura romana ha demostrado ser un desafío para los investigadores por su evolución que es cualquier cosa menos lineal y lógica. Los intentos de imponer un modelo de desarrollo formal como un sistema orgánico sobre la historia de la escultura romana se muestran inexactos y poco realistas. A pesar de algunos desacuerdos entre los especialistas en muchos puntos, ya se tiene una idea más o menos clara sobre las características generales de cada etapa evolutiva, pero, cómo fue su desarrollo y cómo se transforman de una a otra etapa ha demostrado ser un proceso muy complejo y que aún está lejos de entenderse bien. Una tendencia duradera al historicismo y eclecticismo, aún más pronunciada que la observada durante el período helenístico, junto con la presencia de diferentes estilos, en esculturas producidas en el mismo momento histórico para distintas clases sociales, e incluso dentro de una sola clase, atendiendo a las necesidades de cada tema y situación, hacen que su comprensión sea aún más compleja.
Además del gran mérito intrínseco de la producción escultórica romana, el hábito generalizado de copias de obras anteriores griegas y alusiones al clasicismo griego a lo largo de toda su historia, incluso por los primeros cristianos, mantuvo viva una tradición y una iconografía que de otra forma podrían haberse perdido. Gran parte del conocimiento de la cultura y el arte de la Grecia antigua, y más, la escultura romana —junto con la griega— tuvo una importancia fundamental en la formulación de la estética del Renacimiento y el Neoclasicismo, que confirma su vitalidad y significado incluso en los tiempos modernos, y es considerado hoy como uno de los organismos artísticos más importantes de la cultura occidental, como lo demuestra el gran número de estudios especializados de que es objeto y de la fascinación que todavía tiene en el público en general.
Escultura y sociedad romana
thumb|Reconstrucción de la Via Apia, en la antigua Roma. La escultura romana del retrato nació para el emperador, más tarde se adaptó a otro tipo de personajes pudientes que pudieron costearse el trabajo de los artistas. Jaś Elsner dice: thumb|180px|left|Lar de bronce del siglo I (M.A.N., Madrid).
Cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial, el papel del arte cambió radicalmente, aunque no había perdido su importancia central. El Dios cristiano no era conocido a través de imágenes, sino a través de las escrituras, de sus profetas y comentaristas. Sin embargo, la escultura y su repertorio de representaciones naturalistas convencionales fue adoptada por la iglesia naciente para la composición de alegorías y continuó siendo practicada como decoración en el ámbito público y privado laico, como registro histórico o para el retrato hasta el final del imperio, incluso como forma de enfatizar la herencia clásica compartida por todos y con el fin de establecer la unidad cultural en un momento en que las periferias empezaban a desarrollar su propia cultura con un alto grado de independencia y se volvía cada vez más complicada la tarea de mantener el territorio unificado.Elsner, Jaś (1988) pp. 12-13
Contexto histórico
thumb|Escultura etrusca tardía, Museo del Louvre. El origen de Roma es controvertida, probablemente fue fundada a mediados del por una mezcla de pueblos itálicos que vivían en la región del Lacio desde el Algunos sostienen la tesis de que fue fundada por los etruscos, que vivían en el norte, y un mito dice que su fundación se debe a Rómulo y Remo, descendientes de Eneas, héroe de Troya. Otras evidencias sugieren fuertemente la presencia de grupos de inmigrantes transalpinos, célticos y germánicos, que habrían dejado sus rasgos físicos en algunas familias de la aristocracia romana, como los Flavios (flavio significa rubio, en latín), y sido la causa de la presencia de nombres como Rufos y Rutilios (Rufo, pelirrojo y Rutilio, de cabello rojizo, en latín), en un pueblo de cabello oscuro, básicamente.DDAA. Grandes Imperios y Civilizaciones: Roma - Legado de un imperio (1996) Madrid, Ediciones del Prado, pp. 112 ISBN 84-7838-740-4
Tradición etrusco-romana
Entre los siglos VII a. C. y VI a C. Los etruscos dominaron la parte norte central de la península itálica, y al menos algunos de los semi-legendarios reyes de Roma fueron etruscos. Su arte, que ya estaba en gran medida interpretado del periodo griego arcaico, se convirtió en el arte de los romanos. Así como harían más tarde con el arte griego, los romanos no solo copiaron los modelos etruscos sino que en sus guerras contra ellos, se apropiaron de sus obras de arte para la decoración de su capital. Las primeras esculturas realizadas en Roma de las que hay noticia datan del y su estilo es totalmente etrusco. El famoso Apolo de Veyes, nos da una buena información sobre las tendencias estéticas vigentes en ese momento.thumb|250px|left|Hipogeo dei Volumni, en Perugia, arte etrusco de transición al dominio romano. Los etruscos eran expertos en diferentes tipos de esculturas, desde la estatuaria fúnebre y sarcófagos hasta los grupos monumentales, y en muchos aspectos se anticiparon a la estética de lo prosaico que los romanos desarrollarían más tarde. Fueron maestros en escenas de género, que representaban la vida común, personajes del pueblo en actividades características, y también en el retrato se mostraron artífices de primer orden.
Desarrollaron una tipología específica para las urnas funerarias, que consistía en una caja decorada con relieves y cerrada por una tapa en la que había un retrato del fallecido de cuerpo entero reclinado, a veces acompañado por su esposa, un modelo que los romanos adoptarían en muchos de sus sarcófagos. El Sarcófago de los esposos del Museo Nacional Etrusco, y el Hipogeo dei Velumni, una cripta en Perugia con varios sarcófagos, son ejemplos bien conocidos. A pesar del progresivo abandono de la tradición etrusca durante la época helenística que vendría después, se encuentran rastros de ella todavía en el momento de la época de Augusto.
Helenismo y Neoclasicismo
Mientras tanto, Grecia evolucionaba hacia su clasicismo, cuyo apogeo ocurrió en el En aquella época Roma inició su expansión hacia el sur, obtuvo la independencia de los etruscos después de casi un siglo de luchas por la supremacía regional, entrando en contacto más íntimo con el arte griego a través de las colonias de la Magna Grecia, cuya cultura sofisticada impresionó a los romanos. Los nobles de Roma empezaron a querer obras griegas en sus palacios, y se contrataban a artistas griegos para que realizaran copias de las composiciones helenas más célebres, a veces pagando precios fabulosos por ellas.
Un poco más tarde, Alejandro Magno, conquistó Grecia y llevó su arte hasta la India pasando por Persia y llegando a Egipto. El impacto de esta expansión tuvo dos significados, uno sobre los pueblos conquistados, definiendo nuevas orientaciones para su cultura y arte, y otro inverso, sobre la propia cultura griega que asimiló una variedad de elementos orientales. Con la fragmentación del imperio alejandrino después de la muerte del conquistador, se formaron varios reinos de raíz local —Bitinia, Galacia, Paflagonia, Ponto, Capadocia, el Egipto de la dinastía Ptolemaica—, que incorporaron nuevas costumbres griegas, evolucionando de manera propia. De esta fusión de influencias orientales y griegas se debe el nombre helenístico. El interés por el pasado fue un rasgo distintivo de la época. Fundaron los primeros museos y bibliotecas, como en Pérgamo y en Alejandría, hubo biografías de los más notables artistas, la crítica de arte se desarrolló y los viajeros describieron la geografía, la historia y costumbres de las diversas regiones que visitaban. thumb|left|150px|Pseudo-Séneca, , copia de un original helenístico del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. thumb|left|150px|Hércules Capitolino, clasicismo, Museos Capitolinos. El historicismo de la época dio lugar a que varios estilos anteriores fueran emulados en una síntesis ecléctica, pero con un progresivo laicismo en el tema y una preferencia por las obras dramáticas y en movimiento, cuya intensidad expresiva ha sido comparada por algunos con el estilo barroco. La infancia, la muerte y vejez, e incluso el humor, temas casi sin precedentes en el arte griego clásico, fueron introducidos y cultivados. Además, se desarrolló entre las élites de varias zonas el gusto por el coleccionismo de obras de arte, donde los romanos resultarían los más entusiastas. Strong, Eugénie (1969) pp.37-38
En 212 a. C., los romanos conquistaron Siracusa, una rica e importante colonia griega en Sicilia, adornada con una profusión de obras de arte helenístico. Todo fue saqueado y llevado a Roma, donde sustituyó la línea de la escultura etrusca que todavía se cultivaba. El saqueo de Siracusa, fue el impulso final para el establecimiento definitivo de la norma griega en el corazón de la República, pero encontró también la oposición.