Teba es villa y municipio de la provincia de Málaga, en la comunidad autónoma de Andalucía, España. El municipio está compuesto por las entidades de población de Teba y Huertas y Montes. Está situado en el noroeste de la provincia, en la comarca de Guadalteba y dentro del partido judicial de Antequera.
Su término municipal está atravesado por el río que da nombre a la comarca y ocupa una extensión de 142,95 km² que se extienden sobre un paisaje alomado de campos de cereales y olivar, a una altitud media de 555 m sobre el nivel del mar. Tiene una población de 3847 habitantes, según la revisión del padrón municipal de 1 de enero de 2017 y de acuerdo con los datos del INE.
El núcleo urbano de Teba se compone de casas blancas de arquitectura andaluza, viviendas señoriales y palacetes, presididos por un castillo andalusí y una iglesia barroca del . La economía del municipio se sustenta en la agricultura y la ganadería, especialmente en la cría de porcinos y el cultivo del trigo y el olivo.
Los distintos yacimientos del municipio indican que el territorio de Teba estuvo poblado desde el Paleolítico y que fue un asentamiento íbero, romano y andalusí. Fue incorporado a la Corona de Castilla en 1330 por Alfonso XI, siendo instaurado el Condado de Teba en 1522 cuando la localidad y sus tierras ya estaban dominadas por el clan de los Guzmanes.
Es villa cervantina ya que está demostrado la presencia de Cervantes en la villa condal. Cervantes es recaudador de alcalaba del Reino de Sevilla. Por los hechos acontecidos con un agricultor terminó en la cárcel el pobre Cervantes.Esteve, E. H. (2015). Cervantes como comisionado y recaudador al servicio de la Real Hacienda. Revista Activos, 13(24), 21-99.
Geografía miniatura|Nieve en Teba el 28 de febrero de 2013|alt= El término municipal de Teba tiene una extensión de 142,95 km². El casco urbano se encuentra situado a una altitud de 555 metros sobre el nivel del mar. El terreno es predominantemente montañoso y abarca los cerros de Román y Gordo, que lo separan del municipio de Campillos; el de la Higuera, que limita con Ardales; el de Altamira, junto al límite con Almargen; los de San Cristóbal, la Camorra y el Camorrillo en la denominada sierra de Teba o de la Camorra, la loma de la Lentejuela en la sierra del mismo nombre y el de Enmedio en la sierra de Ortegícar. Las mayores altitudes las alcanzan el Cancho de Enmedio con 895 m y la sierra de Teba con 750 m.
Todo el municipio se encuentra en la cuenca del río Guadalhorce, siendo los ríos principales el río Almargen o de la Venta y el río Guadalteba, el primero afluente del segundo, que a su vez es afluente del Guadalhorce. Los restantes cursos de agua son arroyos de escasa importancia que vierten sus aguas al mencionado río o directamente al embalse del Guadalteba.
Situación Teba limita al norte con el municipio sevillano de Los Corrales, al norte y al este con el municipio de Campillos; al sur, con Ardales; y al oeste con los términos municipales de Cañete la Real y Almargen.
Noroeste: Almargen Norte: Los Corrales y Campillos Noreste: Campillos Oeste: Cañete la Real 75px Este: Campillos Suroeste Cañete la Real y Ardales Sur: Ardales Sureste: Ardales
Clima El clima en el término municipal de Teba es el común en casi toda la zona norte de la provincia de Málaga, es decir, un clima mediterráneo con cierta tendencia a la continentalidad y con un nivel de precipitaciones relativamente bajo. La temperatura media anual ronda los -4 y 15 °C, siendo muy frecuentes las heladas a lo largo del invierno y las altas temperaturas en los veranos, llegándose en muchos casos a los 40 °C.
Flora y fauna La flora salvaje se reduce a los montes de propiedad municipal, en los que predomina el monte mediterráneo compuesto por pinares, encinares, acebuchales, sabinares, bosque de ribera, vegetación rupícola, piornales y matorrales. Los bosques están formados además por algunos enebros y quejigos. En los bosques de ribera se encuentran sauces, chopos, fresnos y tarajes. En las zonas de matorral abundan el tomillo, el romero, las retamas, el palmito, las jaras y la esparraguera. En las zonas agrícolas se hallan olivos, almendros y frutales, así como grandes extensiones de cereales y leguminosas. La fauna se concentra en las zonas más abruptas de las montañas, siendo sus mayores exponentes la cabra montés, el alimoche y el buitre leonado.
Historia Prehistoria Existen numerosos restos de utillaje lítico paleolítico a lo largo y ancho de la cuenca del río Guadalteba, señal de la presencia de bandas de cazadores-recolectores que aprovecharían los recursos alimenticios y de todo tipo que les proporcionaba la zona, como demuestran yacimientos como la Cueva de las Palomas, con pinturas esquemáticas localizadas en su interior. Al respecto se documentan industrias líticas achelenses y musterienses propias de los homínidos que precedieron, en la zona, a la llegada del Homo sapiens. Las evidencias de poblamiento son menores en los momentos del Paleolítico Superior, aunque existen restos de talla laminar en yacimientos como la Sima del Sílex (también denominada Sima de las Palomas por su cercanía a la cueva de dicho nombre) que prueban la presencia humana también en estos momentos. De igual forma aparecen industrias epipaleolíticas en la cueva de las Palomas, caracterizadas por un acusado microlitismo.
Todos los restos arqueológicos anteriores se alternan con muestrarios de restos cerámicos y utensilios de piedra pulimentada que, junto a las perdurables piezas en sílex, se adscriben al Neolítico y fases subsiguientes. El Llano Espá, el Cortijo del Tajo o los localizados en la sierra de Peñarrubia evidencian importantes cambios en los modos de subsistencia de las nuevas poblaciones neolíticas, en las que una incipiente agricultura y el pastoreo de determinadas especies irán teniendo, a medida que avanza la época, una importancia cada vez mayor frente a los tradicionales modos de vida cazadores-recolectores.
La Edad de los Metales está también representada en lugares como La Cuevecilla, la necrópolis megalítica de La Lentejuela (con manifestaciones megalíticas únicas en Andalucía), o el cerro de la Horca, donde se han encontrado innumerables piezas metálicas de la Edad del Bronce. Esta nueva época, que comprende los milenios III y II antes de nuestra era, verá la introducción de los novedosos elementos tecnológicos que le dan nombre, una intensificación de las labores productivas subsistenciales y, acorde con todo ello, nuevos elementos simbólicos que tendrán en las manifestaciones megalíticas presentes en la zona, sus más destacados testimonios. La proliferación de yacimientos en los valles del Guadalteba y su afluente el Río de la Venta, son muestras de un destacado aumento poblacional que está en la base, también, de las tensiones y conflictos por el control de la tierra que se dan en la Edad del Bronce. Como consecuencia de ello, la población tenderá a encastillarse y los asentamientos principales (casos del cerro de la Horca y de Los Castillejos se ubicarán en cerros elevados desde los que el control visual del territorio circundante ayuda a un mejor control de la zona y a una defensa más eficaz.
Protohistoria miniatura|Carnero de Los Castillejos, Museo Histórico Municipal de Teba|alt= La Protohistoria, caracterizada en las tierras tebeñas por el impacto que produce en las sociedades del Bronce Final la presencia costera del mundo fenicio, dejó también innumerables evidencias en yacimientos de la zona. Una nueva cultura material de clara influencia fenicia, donde destacan las nuevas formas cerámicas y la incipiente metalurgia del hierro, se irá asentando en los valles de Teba. El comercio con los navegantes orientales producirá un cambio también en las estructuras sociales, en las que queda patente un incremento de la jerarquización social. De los asentamientos de la época destacan el de Huertas de Peñarrubia, el del Cortijo de Nina y, particularmente, el de Los Castillejos, en cuyas fases de los VIII-VI a. C. se ven reflejados los cambios señalados. Este mismo asentamiento también será la clave para entender el funcionamiento del posterior mundo íbero, surgido a partir del . Los procesos de jerarquización aumentan y el asentamiento se dotará entonces de un potente recinto defensivo donde morarían las élites ibéricas que ejercerían desde allí el control político, defensivo y religioso de todo el territorio circundante. Muestra de la importancia del yacimiento es la ingente cantidad de piezas arqueológicas que han proporcionado sus necrópolis, algunas de las cuales, como el famoso Carnero de los Castillejos (tallado en arenisca) o los diversos exvotos religiosos, se atesoran en el Museo Histórico Municipal de Teba. Otros muchos yacimientos a todo lo ancho del término municipal completarían la estructura de asentamiento ibérica, entre los cuales cabe destacar el del cerro del Almendro, del que procede otra escultura de toro que se muestra también en el museo tebeño. alt=|miniaturadeimagen|Cabeza de Tiberio Joven. Museo Histórico Municipal de Teba
Época romana Aunque existen abundantes evidencias de que los yacimientos íberos de Los Castillejos y del cerro del Almendro tuvieron una importante continuidad durante los primeros siglos de la presencia romana, las principales manifestaciones de dicha época se encuentran en la ciudad del Cortijo del Tajo, significativo exponente de aquella era de la que se extrajeron piezas como la Cabeza de Tiberio Joven o el Pedestal de los Erotes. Los diferentes análisis arqueológicos efectuados apuntan a que el surgimiento de la ciudad romana debió producirse en torno a mediados del , lo que coincide con el periodo de más evidente decadencia del yacimiento de Los Castillejos. Todo ello parece indicar un proceso ciertamente típico en estos momentos por el que los antiguos "oppida" ibéricos, una vez perdidas sus antiguas funciones defensivas o de control por parte del poder romano, tienden a perder su población en beneficio de los nuevos asentamientos erigidos en las cercanías, en lugares con mejores aptitudes para la explotación del territorio circundante y para las funciones más típicas de la civitas romana.
De igual forma destacan significativas villae como las de la Casilla Vallejo y la del Tesorillo, esta última excavada por la Universidad de Málaga a comienzos de los años 80. Estos asentamientos dependerían, muy probablemente, de la ciudad del Cortijo del Tajo y de ellos se deduce una importante e intensiva explotación agrícola en el fértil valle del río Guadalteba. A lo largo de varios siglos se pensó que la Ategua que alcanzó cierta notoriedad debido a las luchas civiles entre Julio César y Pompeyo que en ella se produjeron era la Teba malagueña. Este error historiográfico aún hoy pervive en el imaginario popular y en no pocas fuentes de información. No obstante, hoy está perfectamente establecida que la Ategua de César corresponde con el yacimiento sito en la pedanía de Santa Cruz del término municipal de Córdoba. alt=|miniaturadeimagen|Torre Almenara de la Torrecilla alt=|miniaturadeimagen|Monumento a Sir James Douglas en la plaza de España
Época árabe