La Fuerza Aérea Argentina (FAA) es una de las ramas de las Fuerzas Armadas junto al Ejército y la Armada, cuya misión principal es rechazar agresiones militares externas. Fue creada en el año 1945 al crearse la Secretaría de Aeronáutica, constituyendo la más joven fuerza armada.

La Fuerza Aérea se halla subordinado al presidente de la Nación como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. El jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea (JEMGFA) tiene dependencia del ministro de Defensa (MINDEF) por delegación del presidente y relación funcional con el Estado Mayor Conjunto (EMCO), a los fines de la acción militar conjunta.

En tiempos de paz, la Fuerza Aérea lleva a cabo operaciones de control aéreo en coordinación con el Comando Conjunto Aeroespacial, provee apoyo logístico y de transporte a las campañas antárticas en el marco del Comando Conjunto Antártico, y presta apoyo a la comunidad en caso de catástrofe.

Historia

Primeros pasos de la aeronáutica militar argentina La historia de la Fuerza Aérea Argentina se remonta a la creación de la Escuela de Aviación Militar del Ejército Nacional, alojada en los terrenos de El Palomar por un decreto del presidente de la Nación Roque Sáenz Peña, inaugurando el primer instituto aeronáutico militar de iberoamérica.

En el período previo, destacan los pioneros y precursores de la Aeronáutica Argentina como Aarón de Anchorena y Jorge Newbery, quienes el 25 de diciembre de 1907 cruzaron el Río de la Plata en el globo aerostático «Pampero», que había sido traído de Francia por Aarón de Anchorena. Esto propició nuevas iniciativas, que culminaron en la creación del Aero Club Argentino en 1913, primera entidad aérea de iberoamérica. Otros pioneros de la aeronáutica militar fueron Manuel Felix Origone y el soldado conscripto Pablo Teodoro Fels. . Origone fue la primera víctima militar de la Aeronáutica Argentina, fallecido el 19 de enero de 1913.Fels, a bordo de su monoplano Blériot XI, cruzó el Río de la Plata en la madrugada del 1 de diciembre de 1912 con rumbo a la ciudad de Montevideo, donde llegó dos horas después, batiendo el récord mundial en vuelo sobre agua; por esa hazaña, Pablo Teodoro Fels fue felicitado y homenajeado por el Ejército Nacional pero también fue sancionado por haber contravenido las reglamentaciones militares: tras cumplir su arresto, fue ascendido a cabo.

Luego de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la aeronáutica militar argentina comenzó a adquirir una organización amplia que integró las diferentes ramas de la aeronáutica (militar, civil, deportiva y comercial): así surgieron, por ejemplo, el Servicio Aeronáutico del Ejército (1920-1927) y la Dirección General de Aeronáutica (1927-1936). En 1927 se fundó en la ciudad de Córdoba la Fábrica Militar de Aviones, que se convertiría en el corazón de la industria aeronáutica argentina.

La conciencia sobre la importancia del poder aéreo, especialmente fortalecida con las dos guerras mundiales, contribuyó al progresivo proceso de autonomía de la aeronáutica respecto al Ejército y su transformación en una Fuerza Armada independiente. Así se crearon, por ejemplo, el Comando de las Fuerzas Aéreas del Ejército (1936-1938), el Comando de Aviación de Ejército (1939-1944) y finalmente el Comando en Jefe de Aeronáutica (1944-1945). Estas iniciativas desembocarán en la creación de la Secretaría de Aeronáutica (4 de enero de 1945), lo que significó la constitución de nuestra aeronáutica en una nueva Fuerza Armada independiente: la Fuerza Aérea Argentina.

Independencia institucional

El 11 de febrero de 1944, se creó el Comando en Jefe de Aeronáutica, bajo la dependencia del Ministerio de Guerra, con igual jerarquía al Comando en Jefe del Ejército, y con la misión de ejercer la conducción de los elementos de aviación de la Nación, con excepción a los relacionados con la Marina. El paso siguiente fue la creación de la Secretaría de Aeronáutica el 4 de enero de 1945, naciendo la Aeronáutica Militar como fuerza armada independiente, en pie de igualdad con el Ejército y la Marina. Su nombre oficial fue cambiado en la década del 60 por el de "Fuerza Aérea Argentina".

Al término de la Segunda Guerra Mundial, la Aeronáutica inició un proceso de modernización, incorporando nuevos aviones de combate: en 1947 se adquirieron 100 aviones de caza Gloster Meteor F.4 (50 provenientes de la RAF y 50 de construcción nueva), de origen británico, como pago por el Reino Unido de una parte de su deuda con la Argentina por la provisión de materias primas durante la Segunda Guerra Mundial, con lo cual se convirtió en la primera fuerza aérea de América Latina equipada con aviones de combate con motores de reacción. y en la más poderosa de la región por su capacidad de combate. También se incorporaron bombarderos pesados de largo alcance Avro 694 Lincoln B.1 y Avro 683 Lancaster B.1, adquiriendo la capacidad de bombardeo de largo alcance.

El Gobierno Nacional fomentó también la industria aeronáutica, iniciando el desarrollo de un avión de combate propio, con la colaboración de técnicos alemanes y obteniendo como resultados el I.Ae. 27 Pulqui I y el I.Ae. 33 Pulqui II. Esto hizo que la Argentina fuera el primer país latinoamericano y el quinto país en el mundo en desarrollar tecnología propia de aviones de caza a reacción.

Durante el primer mandato de Juan D. Perón se trazó el plan para motorizar nuevamente la industria aeronáutica y ponerla al tanto de los distintos avances técnicos ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que se trajeron de Europa a 750 obreros y especialistas, dos equipos de diseñadores alemanes (liderados por Kurt Tank y Reimar Horten, respectivamente), un equipo italiano (a cargo de Cesare Pallavicino) y al ingeniero francés Émile Dewoitine. Estos equipos, junto con ingenieros y técnicos argentinos, serían los encargados de proyectar los aviones de combate (propulsión a reacción) Pulqui I y Pulqui II, el avión bimotor I.Ae. 35 Huanquero, alas volantes Horten, etc. Asimismo se gestionó el ingreso al país de un importante grupo de profesores del Politécnico de Turín, con los cuales se creó la Escuela de Ingeniería de la Fuerza Aérea Argentina. Este personal académico también formó parte del claustro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Córdoba.

También se fabricaron los aviones I.Ae. 22 DL (entrenamiento avanzado), el I.Ae. 24 Calquín (bombardeo y ataque), el I.Ae. 23 (entrenamiento primario), el avión bimotor de caza I.Ae. 30 Ñancú, el planeador de asalto I.Ae. 25 Mañque, el motor de aviación «El Gaucho», el cohete teledirigido AM-1 Tábano 5 y aeronaves de instrucción elemental y de uso civil: I.Ae. 31 Colibrí, I.Ae. 32 Chingolo, y el F.M.A. 20 Boyero. La concreción de estos proyectos aeronáuticos motivó la formación de una importante red de proveedores de partes de alta calidad, y como consecuencia, la creación del parque industrial que fue la base del posterior desarrollo y despegue industrial de la ciudad de Córdoba. La industria aeronáutica argentina tuvo su máximo esplendor en el transcurso de las décadas de 1940 y de 1950, cuando bajo la orientación y el apoyo del Estado Nacional, el Instituto Aerotécnico y la Fábrica Militar de Aviones (FMA) alcanzaron plena actividad.

El fin de la Segunda Guerra Mundial abrió las puertas a una «edad de oro» (1945-1955) en la que la disponibilidad de divisas en arcas gubernamentales, la abundancia de ingenieros aeronáuticos alemanes, italianos y franceses desempleados, y la disposición británica a proveer motores y accesorios aeronáuticos de última generación, permitieron a la Argentina alcanzar la autonomía en el desarrollo y construcción de aeronaves de altas prestaciones y avanzada tecnología, como el I.Ae. DL.22 (con 206 unidades aéreas fabricadas en total para fines de la década de 1940). El Pulqui I fue el primer avión de combate a reacción construido en Sudamérica y el octavo en el mundo, habiendo sido diseñado en el Instituto Aerotécnico de la ciudad de Córdoba (de ahí la designación I.Ae. 27), por un equipo liderado por el ingeniero francés Emile Dewoitine. Hizo su primer vuelo el 9 de agosto de 1947.

Crecimiento

El año 1952 marcó un hito en la historia de la aviación argentina, ya que en ese año se iniciaron los vuelos antárticos. Anteriormente, el Gobierno Nacional presidido por Juan D. Perón creó la FA.T.A. (Fuerza de Tareas Antárticas), destinando a la misma aeronaves Avro Lincoln, Avro Lancaster, Beechkraft AT-11 y Douglas C-47, que tuvieron su asiento en la Base Aérea Militar de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.Ignacio San Martín, el desarrollo de las industrias aeronáutica y automotriz en Argentina. Leopoldo Frenkel, Buenos Aires, 1992 ISBN 9504342671. p 41

Revoluciones Participación en las revoluciones de 1955

En 1955 tuvieron lugar dos revoluciones; la primera de ellas, en junio. El 15 de ese mes, la unidad de Meteor del Aeródromo Militar de Morón se mantiene fiel al gobierno del General Perón. El día 16, la Aeronáutica Argentina, con sus aviones de combate Gloster Meteor (leales al Gobierno Nacional) se enfrentaba en combate aéreo contra dos aviones North American AT-6 Texan de la Armada Argentina. Uno de ellos, el matriculado I-063 del teniente Ernesto Adradas derribó una unidad aérea AT-6 (piloteado por el guardiamarina Arnaldo Román) en tanto su compañero, el primer teniente Osvaldo Rosito, a bordo del I-090, atacó al aparato aéreo del teniente Máximo Rivero Kelly, que logró huir. Otro de los Meteor, piloteado por el Vicecomodoro Carlos Sister, cañonea a los aviones de la Aviación Naval estacionados en Ezeiza. En esta acción es dañado el Beech AT-11 0273/3-B-11. Sin embargo, el mismo día 16 de junio, por la tarde, personal de Morón se subleva y los Gloster (matrículas: I-058, I-064, I-094) le dispararon a formaciones del ejército que respondían al gobierno central, como así también atacaron la Casa de Gobierno. Los aviones se refugiaron en territorio uruguayo, ya que Morón había sido retomado, horas más tarde, por las fuerzas leales. En ese momento, se produjeron diversas resoluciones por parte del Estado Nacional, siendo una de ellas la disolución de la Aviación Naval.

Durante el golpe de Estado de septiembre, la Aeronáutica (leal al Gobierno Nacional) realizó numerosas operaciones, siendo cinco aparatos aéreos los que desertaron para sumarse al bando rebelde. La revolución fue dirigida por el general Eduardo Leonardi. En esas acciones, el día 16 de septiembre, la Armada había desplegado, sobre el Río de La Plata, a los destructores ARA Cervantes (T-1) y ARA La Rioja (T-4), procedentes de Río Santiago. Varias escuadrillas de cazas Gloster Meteor y una de bombarderos IA-24 Calquin atacaron a los buques, siendo el ataque más efectivo aquel que tuvo lugar a las 11.30 de la mañana, cuando un ataque de los cazas produjo 12 muertos y 35 heridos entre ambos barcos. Tres horas después, Los Gloster vuelven a atacar esta vez a unidades de desembarco causando bajas entre los marinos. Cayendo la tarde de mismo 16 de septiembre, la Fuerza Aérea ataca la Base Naval de Río Santiago, apoyando a las fuerzas leales de tierra. No toda la Fuerza Aérea respondía al gobierno central: en Córdoba se subleva la Escuela de Aviación Militar (E.A.M.) y la Escuela de Suboficiales. El 17 de septiembre, los Gloster Meteor atacaron a fuerzas leales terrestres; como así también una sección de Gloster leales, procedente de Río Cuarto, bombardea el aeropuerto de Córdoba, dañando en tierra a tres bombarderos Avro. El mismo 17 el Aeródromo Militar Tandil, cae en manos revolucionarias junto a las aeronaves allí presentes. Las acciones siguieron el día siguiente, cuando aviones del gobierno atacan la Escuela de Aviación; asimismo, el día 19 el Meteor I-079 del bando sublevado, cae a tierra tras despegar desde la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, falleciendo su piloto, teniente Alberto Morandini.