La filosofía posmoderna o posmodernismo es una corriente filosófica que asume que se han sobrepasado las ideas que han caracterizado a la modernidad y a la Ilustración. La filosofía posmoderna surgió sobre todo en los años 1960, especialmente en Francia (lo que los estadounidenses denominaron con el nombre de French theory). Este nombre agrupa pensamientos que desarrollan una fuerte crítica a la tradición y la racionalidad propias de la Modernidad occidental. La filosofía posmoderna propone nuevas formas de cuestionar y leer los textos y la historia, influenciada sobre todo por el marxismo, las críticas de Kierkegaard y Nietzsche a la racionalidad, la fenomenología de Husserl y Heidegger, el existencialismo de Sartre, el psicoanálisis de Freud y Lacan y el estructuralismo de Lévi-Strauss, así como por la lingüística y la crítica literaria.Los teóricos de la literatura Roland Barthes, Gérard Genette y Roman Jakobson han influenciado a su vez a los filósofos posmodernos. También los disidentes del surrealismo, Georges Bataille y Antonin Artaud, así como los teóricos Walter Benjamin y Maurice Blanchot, han influido en la filosofía posmoderna. El término fue popularizado sobre todo por Lyotard en su obra La condición posmoderna.
Se incluyen detrás de esta denominación filósofos como Foucault, Derrida o Deleuze, así como Althusser, Castoriadis, Lyotard, Baudrillard, Guattari, Irigaray, Badiou, Nancy o Kristeva en Francia; Feyerabend, Cavell, Rorty, Jameson, Butler en los Estados Unidos; Vattimo, Perniola o Agamben en Italia; Sloterdijk en Alemania o Žižek en Eslovenia, así como muchos otros. Mantienen en común una postura de crítica, desconfianza y libertad e incluso ruptura con las tradiciones ideológicas de la modernidad occidental. Sin embargo, tanto la unidad de estos pensamientos como el nombre con el que se agrupan plantean numerosos desacuerdos.
Características comunes y diferencias Puntos en común Surgimiento La filosofía posmoderna agrupa a un conjunto de estudios críticos realizados entre los años 1950 y los años 1970 y años 1980. Respecto a la filosofía moderna y sus tendencias universalistas y racionalistas, la filosofía posmoderna o bien rechaza estas tendencias o bien pretende tomar distancia de ellas para poder llevar a cabo un mejor análisis de las mismas. Sus trabajos, a su vez, heredan conceptos de los pensadores de la sospecha de finales del y principios del : Karl Marx, Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud.La expresión maestros de la sospecha fue acuñada por Paul Ricoeur y se aplica a tres pensadores que en principio se excluyen entre sí: Marx, Nietzsche y Freud. Ricoeur planteó esto por primera vez en su libro de 1965 De l'interprétation. Essai sur Sigmund Freud. Diez años después, en La metáfora viva, vincula a Martin Heidegger y a Jacques Derrida con la hermenéutica de la sospecha. Asimismo, la filosofía posmoderna se despliega en otros trabajos del existencialismo, postestructuralismo, la deconstrucción, el multiculturalismo y parte de la teoría de la literatura. Además, se muestra especialmente escéptica con el desarrollo tradicional del discurso de la filosofía, la literatura, la política, las ciencias, etc.
La idea de una filosofía posmoderna tomó cuerpo especialmente en los Estados Unidos, debido a cierta lectura de algunos autores franceses cuyas ideas principales fueron aglutinadas bajo el término French theory (Teoría francesa).
Postulados y conceptos miniaturadeimagen|La filosofía posmoderna rompe con los principales elementos de la Modernidad que se inauguran con el filósofo francés René Descartes.
La filosofía posmoderna rompe en general con la primacía del sujeto y la razón. Asimismo, rompe también con las tradiciones filosóficas e ideológicas europeas heredadas del Siglo de las Luces, así como con la búsqueda de un sistema racional universal como las que se daban en el kantismo y el hegelianismo. Es en este sentido como Jacques Derrida propuso deconstruir lo que él denominó logocentrismo. Con este término, Derrida se refiere al primado de la razón sobre todo aquello que es irracional, así como al modo en que la razón se arroga el derecho para definir qué es racional y qué no y rechazar todo lo que no lo sea.Por ejemplo, en la escritura. (Cf. Derrida, 1989, La escritura y la diferencia). Este sistema logocéntrico está, según Derrida, a su vez acoplado al etnocentrismo, por lo que el primado de la razón sería además el primado de la razón occidental. Además, el logocentrismo acaba transformándose en falogocentrismo, por lo que el primado de la razón, del logos, es a su vez el primado de lo masculino.
Las filosofías posmodernas desconfían a su vez de las dicotomías binarias que se extienden y dominan la ontología occidental, tales como las oposiciones entre verdadero y falso; cuerpo y espíritu; sociedad e individuo; libertad y determinismo; presencia y ausencia; dominación y sumisión o masculino y femenino. Estas presuposiciones del pensamiento son atacadas para poner en su lugar consideraciones acerca de los matices, las diferencias y las sutilezas que difuminan e impiden que esas dicotomías sean tan claras como lo pretende la metafísica tradicional occidental.
Además, la filosofía posmoderna (especialmente en los casos de Foucault y Agamben) subraya la importancia de las relaciones de poder en la formación de los discursos de una época, así como de la personalización del discurso en la construcción de la verdad y de las opiniones aceptadas universalmente.
Esquemáticamente, la modernidad (como período que transcurre entre las filosofías de Descartes y de Hegel) está articulada en torno a unas tendencias generales como:
Creencia en visiones omnicomprensivas del mundo: capaces de otorgar legitimidad filosófica a ciertas formas de acceder al conocimiento y a ciertas formas de la acción. Pensar en términos de novedad y superación: es decir, la tendencia a identificar lo nuevo con lo mejor y lo que se gasta como lo que ha sido superado. Concebir la historia en términos de emancipación: es decir, como un transcurso progresivo en el que unos intelectuales conocen los fines (libertad, igualdad, bienestar, etc.) y los medios idóneos para llegar a ellos (la Ilustración, la tecnociencia, etc.). Concebir al hombre como dominador de la naturaleza: así como la exaltación de la ciencia, con la reducción de toda realidad a un objeto homologable y formalizable a términos experimentales. Esto tiene como consecuencia que se identifique, en la modernidad, a la razón con la razón científica. Pensar según las categorías de unidad y totalidad: de tal forma que se subordina la multiplicidad de eventos heterogéneos a jerarquías fuertes que giran en torno a un único centro y a un único horizonte posible de sentido (ontológico, histórico, epistemológico, etc.)
Frente a estas ideas, los posmodernos plantean otra serie de postulados que, sin embargo, no pretenden ser entendidos como una simple inversión de la modernidad:
Desconfianza en el saber omniabarcante y legitimador: los posmodernos proponen formas de pensamiento débiles (Vattimo) o inestables (Lyotard) de la racionalidad, basadas en la convicción de la inexistencia de fundamentos últimos o únicos del saber y de la acción. Rechazo al énfasis de lo nuevo y de la categoría de superación. Renuncia a concebir la historia como un proceso universal o necesario: para los posmodernos, no existe ninguna forma garantizada de la humanidad para alcanzar algo así como la emancipación o el progreso. Esto se traduce en una desconfianza programática hacia cualquier tipo de propuesta salvífica definitiva que pueda acabar con todos los males de la humanidad. Rechazo a identificar la razón con la razón científico-técnica: los posmodernos rehúsan concebir al hombre como amo de la naturaleza, sensibilidad que conecta a la posmodernidad con el ecologismo, como reacción contra los efectos destructivos de la dominación tecnológica en la naturaleza y como búsqueda de formas y culturas alternativas para vivir y habitar el mundo. Énfasis en el paradigma de la multiplicidad: frente al paradigma de la unidad, se mantiene la idea de que «el mundo no es uno, sino muchos» (Vattimo).
Temática Crítica a la Ilustración Muchas posturas posmodernas critican ciertos valores de la Ilustración del siglo . Los escritos posmodernos se ocupan a menudo de deconstruir el papel que el poder y la ideología desempeñan en la configuración del discurso y las creencias. Muchas posiciones posmodernas quedan, de este modo, dentro de posturas ontológica, epistemológica o éticamente relativistas.
Historia Filosofía de la diferencia General Se suele considerar que los filósofos que inauguraron la filosofía posmoderna fueron Jean-François Lyotard, Michel Foucault, Gilles Deleuze, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Jacques Derrida. Esto es así porque aunque nunca reclamaron el calificativo de posmodernos,E incluso algunos, como Foucault, llegaron a rechazarlo. habrían contribuido a crear la atmósfera intelectual en la que la filosofía posmoderna pudo florecer.
Además, aunque pueda constatarse que estos filósofos se sitúan en perspectivas muy distintas entre sí, comparten entre ellos un concepto fundamental: la diferencia. Cada uno de estos autores plantea el concepto de distinta forma e incluso con nombres diferentes, pero mantienen en común el rechazo a toda objetivación y el propósito de mantenerse en el horizonte de la vida y del significado por sí mismos.
Gilles Deleuze: las diferencias
miniaturadeimagen|El filósofo alemán Friedrich Nietzsche es reconocido como uno de los principales precursores de la filosofía posmoderna.
La diferencia deleuziana proviene principalmente de una reflexión acerca del eterno retorno nietzscheano y de la multiplicidad de Bergson. En Nietzsche y la filosofía, Deleuze trata de interpretar a Nietzsche contra la dialéctica hegeliana, es decir, trata de pensar una diferencia que nunca es incorporada de nuevo al logos, ni a la razón ni al concepto.
Jacques Derrida: la différance
La différance derridiana está basada en dos fuentes principales, que son distintas a las que utiliza Deleuze y que incluso son aquellas a las que este se opone: Identidad y diferencia de Heidegger y la dialéctica de los opuestos en Hegel y Schelling.El primer lugar en el que aparece este término de différance es en (en francés) L'écriture et la différence, Seuil, 1967. La tentativa derridiana de pensar el proceso de différance se inscribe en la línea de otros intentos de Schelling, Heidegger o Bataille por pensar esta diferencia, que es una negatividad absoluta que excedería el sistema hegeliano, no desde fuera o contra él, sino desde el interior del propio sistema. El resultado es el concepto de différance, que aglutina la diferenciación que crea las diferencias y que difiere en un sentido temporal.
Asimismo, Derrida también desarrolló el concepto de deconstrucción, inspirado a partir del concepto heideggeriano de Destruktion. La deconstrucción plantea la filosofía como una forma de crítica de los textos. Ataca principalmente el hecho de que la filosofía occidental ha privilegiado siempre los conceptos de presencia y de logos, que se manifiestan a través de la palabra. En cambio, la ausencia y la huella, que se manifiestan en la escritura, estarían en un segundo plano. De esta forma, Derrida pretende deconstruir el logocentrismo. Como parte de este proyecto, reformuló la cultura humana como una red inconexa de marcas y escritos que proliferan y en los que el autor está ausente.
El propósito principal de la deconstrucción es, de este modo, revelar la différance que determina el espacio de lo que tiene o no sentido, aplicado a todo texto que reclame su propia coherencia.
Jean-François Lyotard: la disputa
miniaturadeimagen|Con su libro La condición posmoderna, Lyotard dio cuerpo a la filosofía posmoderna.