thumb|right|Panorámica de las ruinas de Persépolis thumb|right| Inmortales thumb|right|León mordiendo al toro Arquitectura aqueménida () se refiere a los logros arquitectónicos del imperio aqueménida, manifestados en la construcción de ciudades espectaculares utilizadas para el gobierno y habitación de los ciudadanos. (Persépolis, Susa, Ecbatana), templos construidos para la veneración y reuniones (como los templos del Zoroastrismo), y mausoleos erigidos en honor de los reyes caídos (como la tumba de Ciro II el Grande). La característica por excelencia de la arquitectura persa era su naturaleza ecléctica con elementos asirios, y de la Grecia asiática, todos incorporados, y aún manteniendo una identidad persa única que se aprecia en el producto terminado. La arquitectura aqueménida está clasificada académicamente en Arquitectura persa en términos de su estilo y diseño.
El patrimonio arquitectónico aqueménida, comenzando con la expansión del imperio alrededor de 550 a.C., fue un periodo de crecimiento artístico que dejó un extraordinario legado arquitectónico que va desde la solemne tumba de Ciro el Grande en Pasargada a las espléndidas estructuras de la opulenta ciudad de Persépolis. Con el advenimiento del Imperio sasánida, la dinastía sasánida (224-624 d.C.) revivió la tradición aqueménida con la construcción de templos dedicados al fuego, y palacios monumentales. Las estructuras existentes más llamativas a día de hoy quizá sean las ruinas de Persépolis, una ciudad antaño opulenta establecida por el rey aqueménida Darío I para funciones gubernamentales y ceremoniales, y que también tenía la función de ser una de las cuatro capitales del imperio. Se tardarían 100 años en terminar Persépolis, y finalmente fue saqueada y quemada por las tropas de Alejandro Magno en 330 a. C. Infraestructuras arquitectónicas similares también se erigieron en Susa y Ecbatana por Darío el Grande, sirviendo funciones similares que Persépolis, tales como la recepción de dignatarios y delegados extranjeros, realización de ceremonias imperiales y deberes, y también albergaba a los reyes.
Tumba de Ciro el Grande
thumb|Tumba de Ciro el Grande en Irán. right|thumb|Dimensiones de los escalones de piedra piramidal. right|thumb|Dimensiones del edificio y azotea, sin la estructura de piedra piramidal.
Pese a haber gobernado gran parte del mundo antiguo, Ciro el Grande diseñó una tumba que muestra una extrema sencillez y modestia comparada con las de otros reyes y gobernantes antiguos. La simplicidad de la estructura tiene un efecto poderoso en el espectador, ya que aparte de unas pocas molduras debajo del techo y un pequeño rosetón por encima de su pequeña entrada, no hay otras distracciones estilísticas.
Detalles estructurales Después de su muerte, los restos de Ciro el Grande fueron enterrados en la capital de Pasargada, donde hasta la fecha su tumba (construida alrededor de 540-530 a.C.) aún existe. Los relatos antiguos traducidos dan una vívida descripción de la tumba tanto geométrica como estéticamente. La forma geométrica de la tumba ha cambiado un poco a lo largo de los años, pero todavía mantiene una larga piedra de forma cuadrangular en la base (cuarenta y cinco pies por cuarenta y dos), seguida por una sucesión piramidal de siete, irregulares y pequeñas piedras rectangulares (posiblemente como referencia a los siete planetas del sistema solar) alcanzando una altura de dieciocho pies, hasta que la estructura se va acortando por un edificio de forma rectangular y cúbica con una pequeña entrada o ventana a un lado, por donde el hombre más delgado apenas puede pasar. El techo del edificio y de hecho la estructura, es una piedra caliza alargada frontón.
El edificio, o "casa pequeña" es un cubo rectangular y alargado que se encuentra justo en la parte superior de la escalinata de piedra, y mide seis pies y medio (2 m) de ancho, seis pies y medio (2 m) de altura, y diez pies (3 m) de longitud. El interior del edificio está ocupado por una pequeña cámara de unos pocos metros de anchura y altura y alrededor de 3 metros de profundidad. Fue dentro de esta cámara en la que se habrían situado la cama y ataúd de Ciro el Grande. El edificio tiene un techo frontón con la misma longitud y dimensiones de anchura que el propio edificio. Alrededor de la tumba había una serie de columnas, pero la estructura original que sostenían ya no está presente. El testimonio directo de Flavio Arriano indica que efectivamente Ciro el Grande fue enterrado en la cámara en el interior del edificio, en su descripción de Alejandro Magno contemplando la tumba en su visita a Pasargada, pero también existe la posibilidad que el cuerpo de Ciro el Grande fuera enterrado por debajo de la estructura, y que la tumba vista desde la parte superior sea un cenotafio o una tumba falsa.
Originalmente había un ataúd de oro dentro del mausoleo, que descansaba sobre una mesa con soportes de oro, dentro del cual el cuerpo de Ciro el Grande fue enterrado. Sobre su lugar de descanso, había una cubierta de tapices y cortinas hechas de los mejores materiales de Babilonia, usando fina mano de obra; debajo de su cama había una fina alfombra roja, que cubría la estrecha base rectangular de su tumba.
Historia Traducciones griegas describen que la tumba estaba colocada en los jardines fértiles de Pasargada, rodeada de árboles y arbustos ornamentales, con un grupo de guardianes (los "magi"), localizados en las inmediaciones para proteger el edificio contra el robo y daño.
Los magi eran un grupo de zoroastrianos, ubicados en una estructura separada pero conectada, posiblemente un caravasar, pagado y atendido por el estado aqueménida (se dice que recibían un salario de pan, harina y una oveja cada día)). Los magi se encargaban del mantenimiento y de prevenir el robo. Años después, en el caos creado por la invasión de Alejandro Magno a Persia y la pérdida de una autoridad centralizada que dirigiera a los magi y se ocupara de ellos, la tumba de Ciro el Grande fue saqueada y la mayoría de sus riquezas fueron robadas. Cuando Alejandro Magno llegó a la tumba, se horrorizó por la manera en que la tumba fue tratada, y llevó a los magi a la corte. Algunos dicen que la decisión de Alejandro de llevar a juicio a los magi se debió más a un intento de socavar su influencia y mostrar su poder en su recién conquistado imperio que a preocupación por la tumba de Ciro. Independientemente, Alejandro Magno ordenó a Aristóbulo de Casandrea que mejorara el estado de la tumba y restaurara su interior.
La tumba originalmente estaba adornada con una inscripción que, según Estrabón (y otras fuentes antiguas), decía: «¡Oh hombre! Soy Ciro el Grande, quien dio a los persas un imperio y fue el rey de Asia. Recordarme por ello, no por este monumento.»
El edificio ha sobrevivido a la prueba del tiempo por 2500 años. Después de la invasión árabe en Persia y el colapso del Imperio sasánida, los ejércitos árabes querían destruir este artefacto histórico, con la base de que no era congruente con sus principios islámicos, pero la rápida reacción de los persas de la zona evitó este desastre. Los persas renombraron la tumba, y la presentaron al ejército invasor como la tumba de la madre del rey Salomón. Es probable que la inscripción este perdida en la actualidad.
Mohammad Reza Pahlevi, sah de Irán y el último monarca oficial de Persia, durante la celebración de los 2500 años del Imperio Persa rindió homenaje a los reyes aqueménidas y en especial a Ciro el Grande. Al igual que Alejandro Magno antes que él, el sah de Irán quiso hacer un llamamiento al legado de Ciro para legitimar su mandato, por extensión. El sah de Irán sin embargo, estaba interesado en la protección de los artefactos históricos imperiales.
Después de la Revolución iraní, la tumba de Ciro el Grande sobrevivió al caos inicial y al vandalismo propagado por los revolucionarios islámicos, quienes equiparaban artefactos históricos imperiales persas con el difunto sah de Irán. Hay denuncias de que la tumba podría estar en peligro por la construcción de la presa Sivand en el río Polvar (localizado en la provincia de Pars) y sufrir daño por el agua, pero no hay reconocimiento oficial de dicha afirmación. Las Naciones Unidas reconocen la tumba de Ciro el Grande y a Pasargada como patrimonio de la humanidad de la UNESCO.
Persépolis thumb|center|800 px|Panorámica de Persépolis thumb|left|Trompeta ceremonial de Persépolis; Museo de Persépolis, Irán right|thumb|Esquema incompleto de Persépolis; nota - C: Sala Apadana , G: "Talar-i-Takht" o sala de 100 columnas, N: "Tachar" o palacio of Darío, H: "Hadish" or Palacio de Jerjes el Grande, B:"Darvazeh-i-Mellal" o puerta de todas las naciones, F: Trypilon; No se muestra (detrás del texto de referencia): "khazaneh" (tesorería) thumb|right|Relieves de Persépolis que representan en esta vista, soldados aqueménidos uno frente al otro protegiendo el palacio más arriba thumb|right|Detalle de estrías, motivos de animales en los capiteles de las columnas en las salas de Persépolis, particularmente en la apadana. thumb|right|Relieve representando la llegada simbólica de la primavera y la festividad del Nouruz, a través del león (sol) teniendo un festín con el toro (luna); Persépolis, Irán. thumb|right|Relieve de la apadana en Persépolis mostrando soldados de Media y Persia. Pueden percibirse sutiles diferencias en la ropa y estilo de los soldados de cada lado. thumb|right| Una columna bien preservada que muestra los detalles de la capital de las columnas en Persépolis
Persépolis es la versión latinizada del antiguo nombre persa, "Parsa", que significa literalmente "ciudad de los persas." Otro logró espectacular de los aqueménidas fue que Persépolis se convirtió en una de las cuatro capitales del imperio. Fundada por Darío I alrededor de 518 aC, crecería para convertirse el centro de las festividades ceremoniales y culturales, un centro para que dignatarios y visitantes rindieran homenaje al rey, una residencia privada de los reyes persas, un lugar para que los sátrapas llevaran regalos para el rey en la primavera, durante el festival de Nouruz, así como un lugar para la gobierno y la ordenanza del reino. El prestigio y las grandes riquezas de Persépolis eran bien conocidas en el mundo antiguo y se describen mejor por el historiador griego Diodoro Sículo:
¡[Persépolis] la capital del reino persa [es]... la ciudad más rica bajo el sol!
Detalles estructurales Hoy en día los restos arqueológicos de esta ciudad antaño opulenta están a unos 70 kilómetros al norte de la moderna ciudad iraní de Shiraz, en la provincia de Fars, al suroeste de Irán. Persépolis es un amplio y elevado complejo de 40 pies de alto, 100 pies de ancho y un tercio de una milla de largo, compuesta de múltiples salas, pasillos, una amplia terraza y doble escalera simétrica que tiene acceso a la parte superior de la terraza. La escalera muestra escenas en relieve de diferentes motivos de la vida cotidiana o de la naturaleza, incluyendo algunos que eran literales o metáforas; Algunas mostraban escenas de actos naturales como un león atacando a su presa pero que representaba a la primavera y al festival de Nouruz. Otras escenas mostraban, sujetos de todos los estados del imperio presentando regalos al rey, así como escenas de guardias reales, o las escenas de las interacciones sociales, entre los guardias o dignatarios. A esta escalera se le conoce algunas veces como "Todos los países."