250px|thumb|alt= Una ilustración en blanco y negro en una calle estrecha, visto desde una esquina o intersección. La planta baja tiene tres ventanas, la primera y segunda planta tienen dos ventanas cada una. El techo parece tener una hilera de ventanas en lo que parecía un desván. La palabra “REY” está escrita entre el primer y segundo piso, y un símbolo de “medidor de gas” se encuentra en las ventanas de la planta baja.|Una ilustración del de Cock Lane.

El fantasma de Cock Lane fue una supuesta manifestación fantasmal que atrajo la atención del público en Inglaterra en 1762. Se localizaba en un apartamento en Cock Lane, en un camino adyacente al mercado de Londres y tan sólo a unos minutos a pie de la catedral de San Pablo. El evento se centró principalmente en tres personas: William Kent, un usurero de Norfolk; Richard Parsons, un sacristán, y la hija de los Parsons, Elizabeth.

Después de la muerte que sufrió al momento de dar a luz la esposa de William Kent, Elizabeth Lynes, este se involucró sentimentalmente con la hermana de la difunta, Fanny (Frances Lynes). La ley de la iglesia anglicana impedía a la pareja contraer matrimonio, y fue por eso que ellos eligieron mudarse a Londres y hospedarse en una casa en Cock Lane, propiedad de los Parsons. El dominio se volvió popular debido a los múltiples reportes de los inquilinos sobre extraños golpeteos y rasguños en las puertas, además de apariciones fantasmales.

Aunque muchos de los reportes pararon una vez que la pareja se mudó de Cock Lane, poco después de la muerte de Fanny por viruela, los Parsons reclamaron que el fantasma de Fanny se manifestaba en su propiedad y luego que este aparecía frente a Elizabeth Parsons, hija del propietario. Algunos espiritistas trataban de determinar los motivos de “los rasguños de Fanny” (manera en la que también fue apodado el fantasma debido al ruido), y Cock Lane se volvió una atracción en la que muchas personas estaban interesadas en entrar y presenciar al fantasma por sí mismos.

Según los reportes el fantasma apareció y le dijo a Elizabeth que Fanny había sido envenenada con arsénico, volviendo a Kent el primer sospechoso de ser el asesino.

Una comisión, cuyos miembros incluían a Samuel Johnson, concluyeron que la supuesta aparición era un fraude, e investigaciones profundas probaron que la estafa había sido realizada por Elizabeth Parsons, bajo petición de su padre. Los responsables fueron encontrados y encarcelados; Richard Parsons fue sentenciado a dos años de prisión.

El fantasma de Cock Lane se volvió el centro de una controversia entre los metodistas y la iglesia anglicana, y es usado frecuentemente en la literatura contemporánea. Charles Dickens es uno de los autores victorianos cuyo trabajo alude a la historia. El escritor satírico ilustrado, William Hogarth, se refirió al fantasma en dos de sus pinturas. Herman Melville lo nombra en el capítulo 69 de Moby Dick.

Antecedentes Entre los años 1756 y 1757 William Kent, un usurero de Norfolk, contrajo matrimonio con Elizabeth Lynes, hija de un almacenero de Lyneham, Wiltshire. Se mudaron hacia Stoke Ferry donde Kent tenía una posada y más tarde, una oficina de correos local. La pareja a la vista del público era amorosa, pero el matrimonio no duró mucho tiempo debido a la muerte de su esposa en el parto. Su hermana Frances, conocida como Fanny, se había mudado con la pareja durante el embarazo de Elizabeth para cuidar de la casa y del bebé en el momento en que naciera. Cuando el hijo nació, este no vivió por mucho tiempo, y en lugar de irse, Fanny se quedó para cuidar de la casa y de William.

Poco tiempo después comenzaron una relación, pero la ley de la iglesia impedía que pudieran contraer matrimonio. Kent, al buscar en Londres ayuda acerca de cómo casarse con Fanny, supo que al haber tenido su difunta esposa un hijo que vivió al menos una temporada de tiempo, la unión con Fanny era imposible. En enero de 1759, dejó el servicio postal y también a Fanny para mudarse a Londres, en un intento de “adquirir un lugar en alguna oficina pública” y con la esperanza de que “el negocio eliminaría la pasión que desafortunadamente se desarrolló entre ellos”. Mientras tanto, Fanny se quedó con uno de sus hermanos en Lyneham.

A pesar de la desaprobación de la familia acerca de su relación, Fanny comenzó a escribir y enviar cartas de amor a Kent, “llenas de promesas que repetidamente hablaban acerca de pasar toda la vida juntos”. Eventualmente, Kent le permitió a ella mudarse junto a él en una propiedad cerca de Londres, en el este de Greenwich. Ambos decidieron vivir juntos como marido y mujer, haciendo promesas entre ellos y esperando seguir con total discreción su relación, la cual no fue contada a los familiares de Fanny. La pareja se mudó cerca de la mansión de Londres, pero el propietario al enterarse de la relación que Fanny llevaba con Kent por parte de la familia de ella, se negó a regresarle una prestación que Kent le había hecho (alrededor de £20). En respuesta, Kent mandó a que fuese arrestado.

Atendiendo las oraciones temprano en la mañana en la iglesia de San Pablo, Richard Parsons conoció a William Kent y Fanny. Aunque Richard era comúnmente considerado respetable, en su vecindario era conocido como un alcohólico que tenía problemas para mantener a su familia. Él escuchó los problemas de la pareja y les ofreció uno de los alojamientos que tenía disponibles en su casa en Cock Lane, al norte de la calle Sepulchre. La casa de tres pisos estaba en una zona respetable pero en declive; compuesta por una casa por piso y conectadas por una escalera en forma de caracol. Poco después de que el Sr. y la Sra. Kent (como ellos se llamaban entre sí) se mudaran, Kent le prestó a Parsons 12 guineas, que serían reembolsadas a razón de una guinea por mes.

Mientras Kent se encontraba fuera de la ciudad por una boda, los reportes de los extraños sonidos comenzaron. Parsons tenía una esposa y dos hijas; la mayor, Elizabeth, fue descrita como una “ingeniosa niña de alrededor de 11 años”. Kent le pidió a Elizabeth que se quedara con Fanny, quien se encontraba en un estado avanzado de embarazo, y que durmiera junto a ella mientras él se encontraba fuera. Las dos reportaron haber escuchado sonidos de rasguños y golpes. El Sr. Parsons atribuyó los sonidos al zapatero del vecindario, cuyos sonidos eran conocidos por escucharse los domingos. Fanny preguntó si el zapatero estaba trabajando ese día, el señor Parsons dijo que no. James Franzen, propietario de la casa pública, fue otro testigo. Después de haber visitado la casa, reportó haber visto una blanca figura fantasmal subiendo las escaleras. Aterrado, regresó a casa donde Parsons después lo visitó afirmando haber visto también al fantasma.

Debido a que Fanny se encontraba en un estado avanzado de embarazo, Kent hizo los arreglos necesarios para que se mudaran a “Bartlet's Court” en Clerkenwell, pero debido a que en enero de 1760 la propiedad no estaba lista, se mudaron al apartamento de junto, con la intención de estar sólo temporalmente. El 25 de enero Fanny se enfermó. El doctor le diagnosticó que se encontraba en las primeras fases de una fiebre eruptiva, y concluyó junto con Kent que el alojamiento era inadecuado para alguien con un estado crítico de embarazo, mudándose esta vez a “Bartlet's Court”. Al siguiente día, el doctor regresó y conoció a su boticario. Ambos reconocieron que los síntomas que presentaba Fanny indicaban que padecía de viruela. Al oír eso, Fanny buscó un abogado para asegurarse que todo estaba arreglado y Kent heredaría su finca. Un conocido de Kent, el reverendo Stephen Aldrich de San John Clerkenwell, le aseguró a Fanny que todos sus pecados serían perdonados. Fanny murió el 2 de febrero.

Como el único responsable de la voluntad de Fanny, Kent compró el ataúd, pero temeroso de que fuera perseguido debido a que la naturaleza de su relación se volviera conocida, pidió que se mantuviera sin nombre, pero para registrar el entierro, forzado a tener que dar un nombre, dio el suyo. La familia de Fanny fue notificada y su hermana, Ann Lynes, que vivía cerca de la tienda Pall en Londres fue al funeral en San John. Cuando Ann se enteró de los términos de la voluntad de Fanny, los cuales le dejaban a ella y a sus hermanos la mitad de su dinero y a Kent el resto, la familia se sintió resentida por ello. Lo que heredó Kent incluía también parte de las tierras que Thomas, el hermano fallecido de Fanny, había dejado. Algunos problemas legales con los Lynes hicieron que cada uno de los beneficiarios de la herencia de Thomas debería pagar £45 en compensación, pero Kent rehusó alegando que ya había gastado el dinero para pagar las deudas de Fanny. En respuesta a esto, en octubre de 1761 Jhon Lynes, uno de los hermanos, comenzó algunos procedimientos legales en contra de Kent en la corte de Chancery. Mientras tanto Kent se volvió un corredor de bolsa y se volvió a casar en 1761.

Manifestación fantasmal left|thumb|alt=Una ilustración en blanco y negro de una habitación de la casa de Cock Lane.|Una ilustración del donde las apariciones tuvieron lugar. Siguiendo las mismas acciones del anterior propietario a quien Kent había dado dinero, Parsons no terminó de pagar la deuda que tenía con Kent. (3 guineas seguían sin ser reembolsadas), por lo que Kent le dio instrucciones a su abogado para proceder una demanda. Él consiguió recuperar la deuda para enero de 1762, justo cuando los misteriosos sonidos en Cock Lane comenzaron de nuevo. Catherine Friend se había mudado ahí poco después que la pareja se había ido y ella fue quien comenzó a escuchar los sonidos. Una vez que se volvieron regulares, no dejaron de ser escuchados.

Aparentemente rodeaban a Elizabeth Parsons, quien sufría de ataques, haciendo oficial que la casa era regularmente molestada con sonidos inexplicables, comparándolos con el sonido de un gato rasgando una silla. Determinados a encontrar una explicación, el carpintero de los Parsons retiró el revestimiento alrededor de la cama de Elizabeth. Él se acercó a John Moore, asistente del predicador de San Sepulchre desde 1754 y rector de San Bartholomew en Smithfield, Londres desde junio de 1761. La presencia del fantasma, que presuntamente pertenecía a la hermana de Fanny, Elizabeth, se había estado escuchando en los momentos en que Fanny se encontraba en sus últimos días y los dos concluyeron que el espíritu que ahora molestaba la casa de los Parsons debía ser el de Fanny Lynes. La idea de que el espíritu de una persona pudiera regresar de entre los muertos era una creencia arraigada, y la supuesta presencia de los dos espíritus que no descansaban en paz fue para ambos hombres un signo de que los dos fantasmas habían regresado porque tenían un mensaje pendiente que dar.