El Siglo Futuro fue un periódico español publicado entre 1875 y 1936, vinculado al carlismo y al integrismo. Fue fundado por Cándido Nocedal y estuvo inicialmente adscrito a la causa carlista, de la cual según José Andrés Gallego «aspiró a convertirse en su portavoz oficial». En 1888 se convirtió en el medio de difusión del Partido Integrista liderado por Ramón Nocedal, director del periódico. En 1932 retornó al seno de la Comunión Tradicionalista, de la que sería el órgano oficioso hasta la guerra civil española.

Historia Restauración alfonsina

Tras el periodo convulso del Sexenio Democrático y un año antes de acabar la tercera guerra carlista, el antiguo dirigente neocatólico y posteriormente carlista Cándido Nocedal decidió dirigir un diario e hizo diligencias para adquirir El Correo de España; al no conseguirlo, fundó El Siglo Futuro, que publicó su primer número el 19 de marzo de 1875. En origen tenía un carácter simplemente católico, y —según Navarro Cabanes— al aparecer La Fé, se declararía carlista. El nombre del periódico hacía referencia al siglo (edad) «invisible, espiritual, ordenado á Dios, siglo que comienza en la tierra y termina en el cielo». El periódico contó con la colaboración desde el principio de Francisco Martín Melgar, Gabino Tejado, José Ramos González y notables personalidades del carlismo. A lo largo de su historia fue dirigido por Cándido Nocedal, Ramón Nocedal y Manuel Senante.

Comenzó con cuatro páginas de 56 por 44, a cinco columnas. Posteriormente varió de tamaño. Se imprimió en varias imprentas de Madrid. Publicó varios años un almanaque con grabados y artículos piadosos y literarios. En 1880 publicaba una edición grande, a 12 reales en Madrid al mes, y 40 en provincias al trimestre, y otra económica, más pequeña, a 6 y 20 reales respectivamente.

Nombrado Cándido Nocedal jefe del partido carlista, quiso este erigirse en jefe político y religioso. La mayor parte de la prensa carlista era siglofuturista; vivió en plena disputa con algunos obispos españoles, a quienes acusaba de ser liberales, haciendo bandera de la defensa del Syllabus del papa Pío IX contra los «errores modernos».

thumb|Peregrinación de españoles católicos a Roma en octubre de 1876, organizada por El Siglo Futuro (grabado a partir de dibujo de Francisco Pradilla en La Ilustración Española y Americana). En 1876 el diario organizó una multitudinaria peregrinación a Roma «por el triunfo de la Iglesia en todo el mundo, la libertad del Papa y el aumento y conservación de nuestra santa fé en España», que sería conocida como la «Romería de Santa Teresa», por haber culminado el 15 de octubre en una misa en la basílica de San Pedro, a la que asistieron más de seis mil romeros. Fue celebrada por el arzobispo de Granada, quien pronunció al día siguiente, ante el papa, un discurso ultramontano que causó gran polémica.

A principios de la década de 1880 se publicaban en Madrid La Fé, El Siglo Futuro y El Fénix. Vivían en continua polémica, especialmente en relación con la actitud que debían tomar los carlistas respecto al proyecto de la Unión Católica, a la que se oponía El Siglo Futuro. En su obra Datos para la historia del tradicionalismo político durante nuestra revolución (1909) el presbítero José Burch y Ventós afirmaría al respecto:

miniatura|izquierda|Pelea entre La Fé y El Siglo Futuro en una caricatura de Apeles Mestres (La Campana de Gracia, septiembre de 1880). Sin embargo, Melchor Ferrer cuestiona a Burch y Ventós, sosteniendo que con El Siglo Futuro y Cándido Nocedal estaba el propio Don Carlos y, junto a él, importantes jefes carlistas como el general Salvador y Palacios, el Marqués de Valde-Espina, Cavero, Bérriz, Maestre, Argüelles, Marco de Bello y Pérez de Guzmán, que fueron atacados por La Fé. El fraile franciscano Ángel Tineo Heredia, partidario de El Siglo Futuro, achacaría el origen del conflicto al ánimo exclusivista de La Fé, que también había tenido su antecesor, La Esperanza, no pudiendo soportar sus directores que hubiese otros periódicos carlistas que llevasen la voz cantante.

Don Carlos trató de reconciliar a sus partidarios y, al no lograrlo, en enero de 1881 desautorizaría a La Fé, afirmando que había dejado de representar la política tradicionalista. El arzobispo de Toledo, por su parte, llamó al orden para que hubiese paz entre los periódicos católicos, pero El Siglo Futuro se rebeló junto a otros periódicos nocedalistas, y los obispos condenaron a muchos de ellos. En 1882 publicó su Letanía de San José, con listas de donativos, atacando a los obispos y periódicos católicos que se oponían a sus planteamientos. Habiéndose encomendado al «glorioso Patriarca», Nocedal se propuso cerrar el periódico, pero finalmente cambió de opinión tras la aparición de un documento del obispo de Daulia y una carta de Mateos Gago en defensa de las tesis de El Siglo Futuro.

thumbnail|Ejemplar de El Siglo Futuro.

Con motivo de las riñas periodísticas en el campo católico, a finales de 1882 el papa León XIII publicó su encíclica Cum multa, en la que dio a entender a los carlistas que no era posible identificar de manera exclusiva el catolicismo con el partido carlista. Aun así, en su disputa con el diario pidalino La Unión, partidario de la llamada Unión Católica, El Siglo Futuro argumentaría en 1883 que «siendo liberales todos los partidos políticos de España, ménos el tradicionalista; y no siendo compatible el liberalismo con la Religión y la justicia, ¿cuál es o cuáles son los partidos políticos de España con quien quiere que se componga y reconcilie el partido tradicionalista sin faltar a las prescripciones de la Encíclica Cum multa?». A este respecto, Lo Bon Católich, un semanario barcelonés afecto a El Siglo Futuro que sería prohibido y condenado por la autoridad eclesiástica, llegó al extremo de afirmar que en España «el carlismo es el catolicismo» y «el no carlismo es el anti-catolicismo».

El Siglo Futuro haría suyas las ideas contenidas en El liberalismo es pecado (1884), obra del sacerdote integrista y colaborador del diario Félix Sardá y Salvany.

El 9 de marzo de 1885 publicó un artículo titulado «La misma cuestión», que fue reprobado por el cardenal secretario de Estado Angelo Jacobini por las afirmaciones que hacía contra las facultades del Nuncio Apostólico. Según Navarro Cabanes, El Siglo Futuro representaba en España una tendencia desarrollada en Italia y Francia, cuyos representantes eran el Journal de Rome y L'Univers.

thumbnail|izq|Ramón Nocedal (1842-1907), segundo director. El 14 de diciembre de 1885 los obispos de Toledo, Zaragoza, Valencia, Valladolid, Granada, Jaca, Orihuela, Madrid, Cádiz, Córdoba, Málaga, Almería, Ávila, Vitoria, Barcelona, Sigüenza, Teruel y siete más, reunidos en Madrid, declararían que:

Tras la muerte de Cándido Nocedal el 18 de julio de 1885, se encargó de todo el bagaje del periódico su hijo Ramón Nocedal, quien avivó las discordias contra La Fé y periódicos que no le eran afectos. En noviembre de ese año, León XIII publicaría su encíclica Immortale Dei, en la que el pontífice afirmaba que, si se respetaban los principios católicos, «no queda condenada por sí misma ninguna de las distintas formas de gobierno».

El conflicto interno de la prensa carlista se agravó, a niveles muy agresivos, cuando La Fé publicó el 30 de abril de 1888 un escrito de Emilia Pardo Bazán en el que se insinuaba que el carlismo debía unirse a un gran «partido escéptico» que diera «más valor a la rebaja de tributos que a la ley de matrimonio civil». En dicho artículo, la escritora gallega señalaba que había que optar por la templanza que expresaban las palabras de Don Carlos al director de El Correo Catalán, Luis María de Llauder, que este había publicado en un artículo titulado «El pensamiento del Duque de Madrid».

thumb|Caricatura aparecida en El Motín el 24 de junio de 1888 en la que se representa a un Don Carlos que «se hace liberal» tratando de quitarle el pendón carlista al director de El Siglo Futuro, Ramón Nocedal, que mantiene íntegras sus ideas. Aunque La Fé quiso dar explicaciones, la polémica era irreversible. El rey carlista, recordando que él era el depositario del principio de autoridad, exigió, como en ocasiones anteriores, que cesaran los ataques periodísticos entre sus partidarios, pero el integrista El Tradicionalista de Pamplona no mantuvo silencio y a finales de junio fue expulsado de la comunión carlista, junto con las nueve publicaciones de Cataluña que le apoyaron y el más relevante, El Siglo Futuro.

Nocedal se rebeló entonces contra Don Carlos junto con los demás directores de prensa expulsados del partido y el 31 de julio veinticuatro periódicos nocedalistas firmaban conjuntamente en Burgos un manifiesto que originaría una escisión en el tradicionalismo, posteriormente conocida como partido integrista. Por esas fechas, Juan Manuel Ortí y Lara publicó en El Siglo Futuro un artículo en el que pretendía demostrar las contradicciones que existían entre la conducta y la política de Don Carlos y las encíclicas Immortale Dei y Libertas.

Por orden del Duque de Madrid, sus partidarios fundaron entonces en Madrid, como órgano oficial carlista, el diario El Correo Español, que se publicaría hasta 1921. A pesar de la rivalidad entre este nuevo periódico y El Siglo Futuro, según Juan Bautista Casas, en política ambos estaban de acuerdo en casi todo, menos en los derechos de Don Carlos.

Transcurridos poco más de diez años tras su separación de Don Carlos y tras las deserciones de Félix Sardá y Salvany, Juan Manuel Ortí y Lara y Manuel de Burgos y Mazo, Nocedal manifestaría que quien había dado ocasión al decreto que le expulsó del carlismo no había sido su diario El Siglo Futuro, sino Sardá y Salvany, con una Declaración de 3 de julio de 1888, que Sardá redactó e hizo firmar y publicar a los nueve periódicos carlistas que había en Cataluña, en defensa del director de El Tradicionalista de Pamplona, Francisco María de las Rivas; y que estando él ausente en Madrid por entonces, quien sostuvo aquellas polémicas principalmente fue Ortí y Lara, director interino de El Siglo Futuro, con Manuel de Burgos y Mazo, dándose la circunstancia —de acuerdo con Nocedal— de que quienes habían animado a reñir con los carlistas «por cuestiones de principios», habían acabado reconociendo el régimen liberal «por cuestiones de postres».

miniaturadeimagen|izq|Félix Sardá y Salvany (1841-1916), ideólogo del integrismo. En 1899 el diario fue atacado por la revista ultraintegrista El Urbión, dirigida por el sacerdote Segismundo Pey Ordeix, antiguo colaborador de El Siglo Futuro. Pey Ordeix, que vertía graves acusaciones contra los obispos, aseguraba que nadie hacía caso al diario de Nocedal debido a su moderación, especialmente hacia la jerarquía eclesiástica. El Siglo Futuro replicó en un artículo que ellos no habían atropellado jamás ningún respeto ni obediencia debida y que eso hubiera dado a sus enemigos derecho, poder o razón para destruirles. El mismo artículo afirmaba que, no obstante, siempre habían sido combatidos con ira y furor y que si no habían «andado más de prisa ni adelantado con más rapidez», era por culpa de la falta de colaboración de varios de sus supuestos amigos, así como de sus aventuras descabelladas y comprometedoras y de las escisiones y deserciones que estos habían promovido.

Ese mismo año El Siglo Futuro publicó por entregas un folleto del canónigo magistral de Sevilla, José Roca y Ponsa, que impugnaba los consejos que el cardenal Sancha, arzobispo de Toledo, daba al clero de su diócesis acerca de la necesidad que tenían los católicos españoles de reconocer y acatar el régimen constitucional y los poderes constituidos, a lo que se oponían carlistas e integristas. Ramón Nocedal se vio obligado a publicar después en su periódico la réplica del cardenal Sancha en forma de pastoral.

miniaturadeimagen|Juan Manuel Ortí y Lara (1826-1904), importante colaborador del diario hasta su abandono en 1893.