Pedro Cantero Cuadrado (Carrión de los Condes, Palencia, 3 de febrero de 1902 - Madrid, 19 de diciembre de 1978) fue un jurista y arzobispo católico español. Ocupó los cargos de obispo de Barbastro (1951-1953), obispo de Huelva (1953-1964) y arzobispo de Zaragoza (1964-1977). Desarrolló una destacada carrera política durante la dictadura franquista. Llegó a ser nombrado, por designación directa del jefe del Estado, procurador en Cortes, consejero del Reino y miembro del Consejo de Regencia.Iván Valén Falcón. Conflictividad en la Iglesia aragonesa durante el tardofranquismo. Una aproximación desde el Centro Pignatelli. Máster Interuniversitario en Historia Contemporánea, diciembre de 2014. Universidad de Zaragoza, p. 59.
Biografía Estudios y formación Nació en Carrión de los Condes en 1902. Cursó sus estudios eclesiásticos de latín y de humanidades en el Seminario de San Zoilo de su localidad natal, regentado por los jesuitas. Pasó entonces a cursar sus estudios eclesiásticos de filosofía, teología y derecho canónico en la Universidad Pontificia de Comillas (1918-1925), donde obtuvo el doctorado en Filosofía y el doctorado en Sagrada Teología.
Fue ordenado sacerdote en 1926. Poco después cursó la carrera de derecho en la Universidad Central de Madrid, donde obtuvo el doctorado en Derecho con una tesis titulada El Tribunal de la Rota Española. Posteriormente hizo un curso de estudios corporativos en la Universidad Católica de Milán.
Sacerdocio Desarrolló los primeros años de su ministerio sacerdotal en Valladolid. Conoció a San Josemaría Escrivá de Balaguer en 1930, y desde ese encuentro surgió una sincera amistad, que se prolongó en el tiempo. Acompañó a Escrivá en las catequesis por los suburbios más pobres de Madrid durante los años treinta. Volvieron a coincidir en Burgos (1938), y mantuvieron un contacto epistolar frecuente y constante.
Durante la Guerra civil española (1936-1939) ejerció como capellán castrense del arma de Caballería. El 19 de julio de 1936, nada más estallar la guerra, se alistó voluntario para ir al frente. Durante los ocho primeros meses ejerció de capellán de la Falange Palentina. A partir del 9 de abril de 1937 ascendió a alférez, rango que mantuvo hasta el fin del conflicto en 1939. Recibió las siguientes recompensas por sus servicios durante la contienda: Cruz de Guerra, Cruz Roja, Medalla de la Campaña.
Tras la guerra participó en Auxilio Social, órgano vinculado a la Falange. En concreto, en 1939 fue nombrado asesor de Cuestiones Morales y Religiosas de esta organización, siguiendo en este cargo las pautas ideológicas falangistas de su predecesor, Andrés María Mateo. Desde su puesto, Cantero fue el principal artífice de la recatolización forzada de quienes acudían solicitando asistencia: los adultos eran obligados a pasar por matrimonio canónico, mientras que los niños eran bautizados sin el consentimiento de sus padres.Ángela Cenarro Lagunas. Historia y memoria del Auxilio Social de Falange. "Pliegos de Yuste, número 11-12, año 2010", página 72.
Fue también rector del Patronato de Nuestra Señora de Loreto, profesor de Doctrina social de la Iglesia en el Instituto Central de Cultura Religiosa Superior y redactor del diario Ya.
Episcopado
Obispo de Barbastro Eclesiásticamente, empezó una prometedora carrera al ser nombrado obispo de Barbastro por el papa Pío XII en 1952.
Obispo de Huelva En 1953 fue promovido por el papa Pío XII a la más importante y recién creada sede episcopal de Huelva. En ese mismo año y siendo obispo de la sede onubense publica la obra que quizás refleja mejor su pensamiento, En defensa de la unidad católica de España, donde Cantero se presenta como un firme detractor de la libertad religiosa.Iván Valén Falcón. Conflictividad en la Iglesia aragonesa durante el tardofranquismo. Una aproximación desde el Centro Pignatelli. Máster Interuniversitario en Historia Contemporánea, diciembre de 2014. Universidad de Zaragoza. Página 73.
En esta etapa fue designado miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza Religiosa y Catequesis, desde la cual organizó y presidió el Secretariado Nacional de Formación Profesional de la Iglesia, creado para mejorar la atención educativa al mundo obrero.
Arzobispo de Zaragoza En 1964 fue nombrado arzobispo de Zaragoza por el papa Pablo VI. Desde su llegada al cargo mantuvo un estilo de liderazgo autoritario, lo que motivaba que en las reuniones de la Asamblea Conjunta de Obispos-Sacerdotes de Aragón (iniciada en diciembre de 1970) no existiera el diálogo. Como consecuencia de ello el Gabinete Técnico acabó dimitiendo en pleno. Además existía poca claridad en el manejo económico de la diócesis. El descontento con su gestión llegará a un punto preocupante en el llamado "conflicto de Mequinenza", donde Cantero apoyó a la empresa ENHER en la construcción del embalse que provocó la inundación del pueblo viejo de Mequinenza, incluida la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. El sacerdote Eduardo Royo se opuso a abandonar la casa parroquial pero el arzobispo resolvió el conflicto por la fuerza, dando curso a los trámites de desalojo en abril de 1973 y cesando finalmente al párroco.Iván Valén Falcón. Conflictividad en la Iglesia aragonesa durante el tardofranquismo. Una aproximación desde el Centro Pignatelli. Máster Interuniversitario en Historia Contemporánea, diciembre de 2014. Universidad de Zaragoza. Páginas 60-73.
Tuvo una actividad intensa en el Concilio Vaticano II, donde fue miembro del recientemente creado Secretariado para la promoción de la unidad de los cristianosuna comisión preparatoria al Concilio que más tarde permanecería bajo el nombre de Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.
A pesar de estos conflictos locales Pedro Cantero fue una influyente personalidad, siendo nombrado en 1967 procurador de las Cortes franquistas por designación directa de Francisco Franco. Fue un destacado conservador, que trató de ahogar las vertientes más obreras de la Iglesia. El jesuita Jesús María Alemany denunció que incluso llegó a utilizar documentos policiales para estos menesteres. El propio Cantero, en un curso de Teología celebrado en junio de 1969 siendo arzobispo de Zaragoza, lo reconoció públicamente, lo que motivó un sonoro abucheo por parte de la audiencia.Iván Valén Falcón. Conflictividad en la Iglesia aragonesa durante el tardofranquismo. Una aproximación desde el Centro Pignatelli. Máster Interuniversitario en Historia Contemporánea, diciembre de 2014. Universidad de Zaragoza. Páginas 92-93. En mayo de ese mismo año, como decano de los representantes episcopales en Cortes, fue nombrado por Franco consejero del Reino, pasando también desde ese momento a ser miembro nato del Consejo de Regencia.
En marzo de 1972 fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal Española el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en sustitución del arzobispo Casimiro Morcillo, recientemente fallecido. El cardenal Bueno Monreal fue elegido vicepresidente en sustitución del mismo Tarancón, y el obispo Yanes fue elegido secretario general en sustitución de José Guerra Campos, entonces obispo auxiliar de Madrid-Alcalá. En este contexto se produjo un cambio de rumbo en la dirección de la conferencia hacia posiciones más abiertas y contrarias a la política del gobierno del general Franco. En esa época el Ministerio de Información y Turismo franquista elaboró un documento que calificaba a los miembros de la comisión permanente de la conferencia por su grado de adhesión al régimen. Consideraba afectos sin reserva a Laureano Castán Lacoma, obispo de Sigüenza-Guadalajara; a Marcelo González Martín, arzobispo de Toledo; y al propio Pedro Cantero Cuadrado, arzobispo de Zaragoza. Consideraba afectos con reserva a José López Ortiz, arzobispo-vicario general castrense; al cardenal José María Bueno Monreal, arzobispo de Sevilla; a Maximino Romero de Lema, entonces obispo de Ávila; y a José María García Lahiguera, arzobispo de Valencia. Consideraba indiferentes a Jacinto Argaya Goicoechea, obispo de San Sebastián, y a José Cerviño Cerviño, entonces obispo auxiliar de Santiago de Compostela. Consideraba miembros de la oposición moderada al cardenal Tarancón, arzobispo de Madrid-Alcalá; a Antonio Dorado, entonces obispo de Guadix; a Gabino Díaz Merchán, arzobispo de Oviedo; y a Josep Pont i Gol, arzobispo de Tarragona. Consideraba oposición fuerte a Elías Yanes, entonces obispo auxiliar de Oviedo; a Narciso Jubany, arzobispo de Barcelona; a José María Cirarda, entonces obispo de Córdoba; a Emilio Benavent Escuín, arzobispo coadjutor de Granada; a Antonio Añoveros Ataún, obispo de Bilbao; y a Rafael González Moralejo, obispo de Huelva.
Posteriormente, ya en 1973, en una entrevista para la televisión holandesa, justificó su participación como prelado en los más altos organismos del Estado; en respuesta, un grupo de miembros de comunidades cristianas, seminaristas y sacerdotes de la diócesis zaragozana lanzó un comunicado en el que consideraban esta actitud de su arzobispo contraria a la doctrina establecida en el Concilio Vaticano II y no adecuada ya a los criterios pastorales de la Iglesia.Iván Valén Falcón. Conflictividad en la Iglesia aragonesa durante el tardofranquismo. Una aproximación desde el Centro Pignatelli. Máster Interuniversitario en Historia Contemporánea, diciembre de 2014. Universidad de Zaragoza. Página 89. También se significó por enfrentarse a los sacerdotes de tendencias más progresistas de su diócesis a raíz de la deposición del párroco de Fabara en 1974.
Defensor acérrimo de la llamada "Cruzada franquista", su identificación y cercanía con el régimen eran totales. En 1975, siendo arzobispo de Zaragoza, envió a Franco el manto de la Virgen del Pilar para que le acompañara en sus últimas horas. A la muerte de Franco en ese mismo año asumió la regencia junto con los otros miembros del Consejo hasta la proclamación del rey Juan Carlos dos días después. Su mala salud le obligó a dejar sus cargos en 1977.
Fallecimiento Falleció en Madrid En el diario El País se informó que el lugar de fallecimiento había sido Zaragoza. el 19 de diciembre de 1978, tras varios años de complicaciones cardíacas.
Distinciones
Órdenes Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort. Caballero comendador de la Orden de Alfonso X el Sabio.
Reconocimientos
Reconocimientos Medalla de oro de la ciudad de Huelva. Medalla de oro de la ciudad de Zaragoza.
Obras
Libros
La hora católica de España (Madrid, Ruta, 1942). La Rota Española. Estudio histórico-canónico del Tribunal de la Rota española (Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas [CSIC], 1946). Doce años de asistencia social en España: labor del Estado Español (1936-1948) (Madrid, Oficina Informativa Española, 1948). En defensa de la unidad católica de España (Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1953). Diálogos con el mundo actual (Huelva, 1964).
Discursos publicados en forma de libro
El ordenamiento jurídico en la libertad de prensa (Pamplona, Gómez, 1960). Reflexiones acerca de la libertad religiosa en el ordenamiento jurídico actual de España (Madrid, Gráficas Benzal, 1963).
Referencias
Sucesión
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