La crisis económica en Venezuela, también denominada depresión económica venezolana, o colapso económico venezolano,El colapso económico de Venezuela "no tiene precedentes". Publicado el 15 de marzo de 2019. Consultado el 16 de marzo de 2019.Guía para comprender el colapso económico de Venezuela. Publicado el 30 de octubre de 2018. Consultado el 16 de marzo de 2019. se refiere al deterioro de los principales indicadores macroeconómicos en Venezuela durante el gobierno de Nicolás Maduro (en el poder desde 2013), aunque con antecedentes surgidos durante los últimos años de su predecesor en el cargo, Hugo Chávez; así como en las crisis de los años 80s y 90s, y cuyas consecuencias se han extendido en el tiempo, no solo en el plano económico sino también en el político y social del país sudamericano.
En 2002 el 46% del país estaba en pobreza y en 2021 el 76,6% de los hogares sufre pobreza extrema, ya que sus ingresos no cubren sus necesidades alimenticias, y un 94,5% en pobreza.
Los antecedentes de la crisis se sitúan en 2009-12 donde se prefiguraron algunos problemas, que con la caída generalizada del PIB a partir de 2013 producirían un grave crisis económica, social e incluso institutional. En el periodo anterior a la caída del PIB el gobierno trató de controlar mediante de un sistema de control de cambio de la moneda, que trajo como consecuencia una crisis financiera bancaria en 2009 a causa de la corrupción en el mal uso de las divisas, el crecimiento de la deuda externa, la crisis energética, la escasez de alimentos (en abril de 2010 la falta de harina de trigo en las panaderías se hace evidente debido al control de precios decretado desde 2003, debido a la creciente diferencia con el tipo de cambio oficial controlado por CADIVI, así como de otros productos como azúcar, aceite, pasta, leche en polvo, margarina y harina de maíz y medicamentos), la crisis bancaria en noviembre de 2009 y 2016, la estatización de empresas privadas y agroindustriales, la inflación, la dependencia al petróleo, la falta de divisas (para individuos y empresas), y finalmente, el aumento de desempleo; lo que se tradujo en el surgimiento de movimientos sociales encaminados a cambiar el modelo económico y productivo, así como para cuestionar el sistema político, exigiendo una renovación democrática.
La disminución del crédito a empresarios por parte de los bancos y las cajas de ahorros, algunas políticas de gasto llevadas a cabo por el gobierno central, el elevado déficit público de las administraciones municipales, corrupción política, deterioro de la productividad, competitividad y la alta dependencia de las importaciones son otros de los problemas que también han contribuido al agravamiento de la situación. La crisis se ha extendido más allá de la economía para afectar a los ámbitos institucionales, políticos y sociales, dando lugar a la denominada crisis en Venezuela que continúa en la actualidad, y además ha entrado en un proceso de hiperinflación, proyectada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 10.000.000 % para 2019, convirtiéndola así en una de las peores de América Latina. Para marzo de 2021 se hizo evidente la escasez de transporte pesado por la falta de combustible diésel.«enormes filas de camiones, autobuses y gandolas para abastecerse con el combustible. Pasamos dos, tres, cuatro días en fila para cargar una ración» Venezuela lleva 7 años de recesión económica declaró el ministro de planificación Ricardo Menéndez. En enero de 2023 el dirigente empresarial Juan Pablo Olalquiaga, expresidente de Conindustria dijo que era un mito que «Venezuela se arregló» y opinó que para recuperar la economía se requiere un «gobierno legítimo», y que «ésta está íntimamente entrelazada con el rescate de la educación y del hoy pervertido sistema judicial». Luego de los resultados de las elecciones presidenciales de julio de 2024 el economista Alejandro Grisanti Capriles, de la firma Ecoanalítica, prevé que Venezuela sufrirá de un profundo aislamiento financiero con la permanencia de Nicolás Maduro al frente del país. El experto considera que ha de esperarse que el Fondo Monetario Internacional (FMI) tampoco reconozca el nuevo gobierno de Maduro, razón por la que tampoco podrá acceder a los derechos especiales de giro (DEG) que le corresponden a Venezuela desde el 2019.
Antecedentes
La economía de Venezuela históricamente ha estado orientada a las exportaciones del petróleo y sus derivados, y ha sido dependiente de las importaciones de importantes rubros, razón por la cual la cotización histórica del bolívar venezolano expresada en unidades de moneda local por dólar estadounidense ha sido clave en la toma de decisiones de los agentes económicos. Desde mediados del se mantuvo la estabilidad y fiabilidad que había caracterizado al bolívar como signo monetario, cuya última cotización libre del 18 de febrero de 1983 fue de 4,30 bolívares por dólar. Desde entonces, la constante devaluación del bolívar y el crecimiento de la deuda externa trajeron complicaciones con el pago de la misma, el acelerado deterioro del poder adquisitivo y la implantación de un control de cambio llamado "Régimen de Cambio Diferencial" (RECADI) —que funcionó entre el 28 de febrero de 1983 y el 10 de febrero de 1989 y que tuvo casos serios de corrupción durante el gobierno de Jaime Lusinchi— hicieron desaparecer la estabilidad cambiaria de la moneda venezolana.
En los primeros años del mandato de Chávez, sus programas sociales recién creados necesitaron grandes inversiones para producir los cambios deseados en el país. El 5 de febrero de 2003, el gobierno creó CADIVI, un sistema de control de cambio encargado de los procedimientos de manejo de divisas. El pretexto de su creación fue controlar la fuga de capitales, estableciendo límites a los individuos y empresas ofreciéndoles solamente una cantidad fijada de una moneda extranjera.CADIVI, CADIVI, una medida necesaria El prolongado tiempo de esta medida produjo en tres años el límite de entrega en moneda extranjera, que condujo a la creación de una economía de mercado negro de divisas porque los comerciantes venezolanos necesitaban un flujo confiable y constante de divisas extranjeras para adquirir los productos importados que el estado no pudo suplir. Para financiar sus programas sociales, el Gobierno permitió al Banco Central de Venezuela imprimir más bolívares sin respaldo por lo que el bolívar siguió devaluándose. La producción de petróleo bajó, la nacionalización de empresas hizo estragos en la economía y el país fue agotando sus reservas paulatinamente.
Esta regulación cambiaria establecida por el gobierno limitó la cantidad de moneda extranjera que los comerciantes podían recibir para sus importaciones, lo que incentivó la compra de divisas en el mercado negro, la escasez, la falta de competencia provocó un aumento de precios para la venta al público. Las altas tasas en el mercado negro dificultan a las empresas comprar bienes e insumos necesarios. Es la manera en que el gobierno presiona a estas empresas a regular sus precios de vez en cuando. Esto llevó a las empresas a vender sus productos con baja ganancia e incluso pérdida; por ejemplo, las franquicias venezolanas de McDonald's que ofrecen una comida de Big Mac por solo 1 dólar. Debido a los bajos beneficios que obtienen las empresas, surge una escasez, debido a que son incapaces de importar la cantidad necesaria de bienes que Venezuela necesita y dependen para funcionar. La compañía de Venezuela más grande de producción de alimentos, Empresas Polar, declaró que era posible que necesiten suspender parte de la producción durante todo 2015 debido a que les deben 463 millones de dólares a muchos de los proveedores extranjeros. El último informe de escasez en Venezuela mostró que 22,4 % de los productos necesarios que no se encontraron en existencias. Este fue el último informe del gobierno porque el Banco Central ya no publica el índice de escasez mensualmente (la publicación aparece con el retraso de un año o más). Esto ha llevado a un sistema de especulación, y de esa forma un mecanismo del gobierno para esconder su incapacidad para controlar la economía que podría crear dudas futuras acerca de la veracidad de los datos económicos suministrados por el gobierno a las diferentes entidades internacionales financieras.
El 29 de mayo de 2019 luego de 3 años, el Banco Central de Venezuela admitió una hiperinflación de 53.798.500% entre 2016 y abril de 2019, al publicar los datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor y que los cuatro primeros meses del año 2019 el BCV indican que la inflación acumulada hasta abril es de 1,047%. Según la Asamblea Nacional la inflación acumulada para 2019 cerro en diciembre en 7 374.4% con un descenso continuo de los últimos cuatro meses.« A juicio del parlamentario, la hiperinflación significa "exclusión"» El mes de enero de 2020 volvió presentar un repunte en la inflación con un 65.4%. Para varios economistas la hiperinflación continuará durante el año 2020, mientras no se motive la producción nacional y se priorice la importación de materia prima para reactivar la industria
Inflación
Debido a la falta de una buena administración, el mal manejo de los ingresos del boom petrolero y el excesivo endeudamiento en el quinquenio 2005-2010 la deuda venezolana se incrementó, Venezuela tradicionalmente ha exportado todo su petróleo al exterior, los primeros síntomas de la inflación en Venezuela tiene sus comienzos en 2007 para ese año la inflación cerro el año en un 22,45% para el año 2008 la inflación anual cerro en 31,9%, el bum petrolero en 2008 permitió que 2009 cerrara con una inflación del 26,91%, la mala administración del gobierno de los fondos públicos con el uso de dineros del FONDEN para la compra de bonos de la deuda Argentina que permitió la especulación con el dólar paralelo y bancos de amigos corruptos, lo que ocasionó gastos y pérdidas con la ola de expropiaciones por causas advertidas de la aplicación del control de precios y políticas propias del gobierno populista. La mala inversión de compra en instrumentos de Lehman Brothers en la bolsa de Nueva York, después de que esta empresa quebrara en septiembre de 2008, el FONDEN debió perder un 80% de su inversión, mejor dicho el estado venezolano aposto ganancias y perdió 700 millones de dólares.FONDEN y Lehman Brothers.
El año 2010 cerró con una inflación del 27,35 %, de las más altas de América Latina y la producción petrolera bajando, llegaría más tarde el segundo boom petrolero pero sin mejorar las variables de producción petrolera nacional y sin cambios en el gasto público y la política económica (un precio de la gasolina regalada y de otros servicios) aunada con un arrase de las reservas de divisas por una corrupción descontrolada que dio origen a una crisis bancaria en 2009.