El discurso del cinco por uno es el nombre dado al último discurso que el presidente argentino Juan Domingo Perón dio desde el balcón de la Casa Rosada dos semanas antes de ser derrocado por un golpe de Estado. El discurso fue pronunciado el 31 de agosto de 1955, dos meses después de que los sectores de las fuerzas armadas antiperonistas asesinaran a más de 300 personas al bombardear Plaza de Mayo.

Durante el discurso Perón aludió a los asesinatos cometidos por la oposición y los movimientos golpistas, anunciando que el gobierno y el pueblo responderían violentamente a los actos subversivos, de modo tal que "cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de los de ellos". Finalmente Perón decidió no convocar a la población para resistir el golpe de Estado que se inició el 16 de septiembre y renunció, abandonando el país para exiliarse finalmente en España. Perón apoyó la resistencia peronista a las dictaduras y persecuciones políticas realizadas luego de 1955. Luego de 18 años de proscripción y exilio, y prohibición del peronismo, Perón fue vuelto a elegir como presidente de la Nación en 1973, con un 62% de los votos.

Contexto

Desde 1951 la oposición antiperonista incrementó sus acciones violentas destinadas a derrocar al gobierno constitucional, incluyendo intentos de golpe de Estado como el que condujo el general retirado Benjamín Menéndez el 28 de septiembre de 1951 y actos terroristas como el atentado de la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953, donde fueron asesinados seis manifestantes peronistas y heridos más de noventa.

El espiral de violencia alcanzó su pico máximo el 16 de junio de 1955, cuando una conspiración cívico-militar, con apoyo de sectores de la Iglesia católica, bombardeó la Plaza de Mayo con aviones de guerra, asesinado a 308 personas y un número adicional que no pudo ser identificado debido a la gravedad de las mutilaciones recibidas.

A lo largo del mes de agosto de 1955 grupos de la oposición antiperonista realizaron dos nuevos actos terroristas en la Ciudad de Buenos Aires, causando la muerte de un policía.Isidoro Ruiz Moreno, La revolución del 55. Cuarta edición. Editorial Claridad. Buenos Aires 2013. ISBN 978-950-620-336-8, página 376

Ante el aumento de la violencia política y con el fin de pacificar al país, el 30 de agosto el presidente Perón ofreció su renuncia a la Presidencia de la Nación, en una nota dirigida al presidente del Partido Peronista Alejandro Leloir, como alternativa para conciliar al país dividido. La Confederación General del Trabajo, perteneciente al movimiento peronista, convocó para el día siguiente a un paro general de trabajadores y una concentración en Plaza de Mayo con el objeto de solicitar al general Perón que no renuncie.Isidoro Ruiz Moreno, La revolución del 55. Cuarta edición. Editorial Claridad. Buenos Aires 2013. ISBN 978-950-620-336-8, página 377

El discurso

El 31 de agosto fue un día frío y nublado. El acto comenzó a las 17:00 con un discurso del titular de la CGT, Hugo di Pietro, seguido de la cabeza de la Rama Femenina del partido, Delia Parodi. A las 18:30 Perón salió al balcón. Si bien todosAdemás de Ramos Mejía, ver Félix Luna en La Nación : «Para los peronistas, todo esto era apenas una rutina: sencillamente era imposible que Perón dejara la presidencia. Para los opositores, no era más que una farsa». esperaban que Perón se retractase de su propuesta, no previeron el tenor violento del discurso.

Al hablar de "infamia" y los doscientos muertos, Perón se estaba refiriendo al Bombardeo de la Plaza de Mayo, realizado por una conspiración cívico-militar antiperonista dos meses antes.

También recordaba Perón el tránsito pacífico que había ofrecido hasta entonces como opción a sus opositores, con violencia como respuesta:

La memoria colectiva ha recogido estas últimas palabras en el canto popular «cinco por uno / no va a quedar ninguno». El sociólogo Juan Carlos Torre consideró este discurso como uno de los principales y más tempranos llamados a la violencia política, que se multiplicaría en la década de 1960.Juan Carlos Torre, Los años peronistas (1943-1955): Nueva Historia Argentina, Editorial Sudamericana Otros estudiosos señalan en cambio el atentado de la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953 y sobre todo la masacre de cientos de personas causada por el bombardeo de la Plaza de Mayo dos meses antes, con aviones de guerra pintados con el símbolo religioso de "Cristo Vence", como el "hito" principal que desencadenó la violencia política y el terrorismo de Estado en las siguientes dos décadas.

Desde varios años atrás venían actuando grupos armados antiperonistas que cometían actos terroristas, como el atentado de la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953 en pleno acto sindical, en el que una bomba asesinó a seis manifestantes peronistas y dejó más de noventa heridos. Como respuesta, ese mismo día, grupos peronistas quemaron edificios identificados con la oposición antiperonista. Uno de los temores más grandes de los antiperonistas era que se armara al pueblo peronista.María Estela Spinelli, Los vencedores vencidos: el antiperonismo y la "revolución libertadora", página 48 El 1 de mayo de 1953, durante el acto del Día Internacional de los Trabajadores, Perón se refirió al atentado terrorista cometido dos semanas antes y a los incendios posteriores, para pedir a sus simpatizantes que no hicieran justicia por mano propia ("Yo les pido, compañeros, que no quemen mas, ni hagan nada más de esas cosas").En palabras del presidente, «Por eso, yo pido que me dejen actuar a mi. Que no actúen ustedes en forma colectiva, porque eso les da lugar a decir que vivimos en el mas absoluto desorden y que aquí no hay gobierno. Yo les pido, compañeros, que no quemen mas, ni hagan nada más de esas cosas. porque cuando haya que quemar voy a salir yo a la cabeza de ustedes a quemar. Pero, entonces, si eso fuera necesario, la historia recordará de la mas grande hoguera que ha encendido la humanidad hasta nuestros días.», Isidoro Ruiz Moreno, La revolución del 55. Página 68

Consecuencias, opiniones, y legado

El escritor antiperonista Ezequiel Martínez Estrada calificó el discurso de «torpe traspié», y concluyó que ese discurso fue causa de la caída de Perón.

El crítico de arte Pablo Sirvén, también antiperonista, calificó el discurso de Perón del 31 de agosto de 1955 como «el discurso más violento de toda su carrera».

Por su lado, el historiador peronista de izquierda José Pablo Feinman critica a Perón por no haber transformado sus palabras en hechos y no haber «dado batalla» frente a la insurrección golpista antiperonista:

El 21 de marzo de 1975 Ernesto Piantoni, líder de la organización parapolicial peronista Concentración Nacional Universitaria, fue asesinado en la ciudad de Mar del Plata, por Montoneros. Como reacción, esa misma noche, la CNU decidió vengar a su líder matando a cinco personas, también peronistas: Jorge Enrique Videla, Guillermo Videla, Jorge Lisandro Videla, Enrique Elizagaray y Bernardo Alberto Goldemberg. El hecho es conocido como la Masacre del cinco por uno. Entre los autores se encontraban Gustavo Demarchi, Mario Ernesto Durquet, Fernando Alberto Otero, José Luis Granel, Juan Pedro Asaro, Juan Carlos Asaro y Roberto Justel. Algunos de los culpables fueron enjuiciados y condenados en 2016, cuarenta y un años después de los crímenes. Mora, Nazarena Belén (2009). La CNU y el caso del Cinco por Uno marplatense. V Jornadas de Jóvenes Investigadores. Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.Resumen periodístico en Página 12

Referencias

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