El gallego ( en gallego) es una lengua romance del subgrupo galaico-portugués hablada principalmente en la comunidad autónoma de Galicia, España. Está estrechamente emparentado con el portugués con el que formó unidad lingüística (galaicoportugués) durante la Edad Media.

También se hablan diferentes variedades del gallego en las zonas limítrofes con Galicia: la comarca del Eo-Navia, en el oeste de Asturias, y en el oeste de las comarcas del Bierzo y Sanabria, al noroeste de Castilla y León.

Algunos lingüistas también consideran como parte de la lengua gallega el habla de los tres pueblos cacereños del valle de Jálama, en el extremo noroeste de Extremadura, llamada localmente fala o con un nombre local para cada pueblo.

Aspectos históricos, sociales y culturales

Distribución geográfica Galicia En toda la comunidad autónoma de Galicia se habla gallego, donde es la lengua propia y cooficial junto con el castellano. Existen diversas variantes dialectales dentro del territorio.

Castilla y León Gallego del Bierzo|170px|thumb Gallego de Sanabria|170px|thumb En las zonas del noroeste de Castilla y León que limitan con Galicia se habla gallego. Se encuentran hablantes en la zona oeste de la comarca de El Bierzo en la provincia de León, disminuyendo en número y relevancia cuanto más al este, así como en la provincia de Zamora, en la parte occidental de la comarca de Sanabria, conocida como Las Portillas.

En El Bierzo se habla gallego en 23 municipios, concretamente en Balboa, Barjas, Borrenes, Cacabelos, Candín, Carucedo, Carracedelo, Corullón, Oencia, Puente de Domingo Flórez, Sobrado, Toral de los Vados, Trabadelo, Vega de Valcarce y Villafranca del Bierzo, y en parte de los de Arganza, Benuza, Camponaraya, Fabero, Peranzanes, Ponferrada, Toreno del Sil, Priaranza del Bierzo y Vega de Espinareda.

En la zona de Las Portillas se habla gallego en 5 municipios: Hermisende, Lubián, Pías y Porto, y también en la pedanía de Calabor, en el municipio de Pedralba de la Pradería.

Se permite su enseñanza regulada en El Bierzo, según un acuerdo entre la Consejería de Educación de la Junta de Galicia y la Consejería de Educación de Castilla y León.Aprender galego nas comunidades estremeiras (en gallego). 844 alumnos la estudian en nueve municipios bercianos, a cargo de 47 profesores. Además en el Estatuto de Autonomía de Castilla y León, en su artículo 5.º, se indica: «Gozarán de respeto y protección la lengua gallega y las modalidades lingüísticas en los lugares en que habitualmente se utilicen».Ley Orgánica 14/2007, de 30 de noviembre,de reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla y León.

Asturias

Gallego eonaviego|170px|thumb Existe una controversia de marcado cariz político sobre la identidad de la lengua gallega que se habla en los concejos limítrofes del Principado de Asturias pertenecientes a la comarca del Eo-Navia, es decir, si debe englobarse dentro de las variedades dialectales del gallego oriental (Real Academia Galega, Instituto Galego da Lingua, Promotora Española de Lingüística (PROEL), que incluyen el eonaviego dentro del bloque oriental del gallegoInforme sobre la lengua gallega de PROEL con el nombre de galaico-asturianoInforme sobre la lengua asturiana de PROEL) o en cambio considerarse una lengua con entidad propia dentro del grupo astur-leonés como se postula desde la Academia de la Llingua Asturiana.

Se habla eonaviego en 19 concejos, en la totalidad de los de Boal, Castropol, Coaña, El Franco, Grandas de Salime, Ibias, Illano, Pesoz, San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, San Tirso de Abres, Tapia de Casariego, Taramundi, Vegadeo y Villanueva de Oscos, así como en la zona occidental de los concejos de Allande, Degaña, Navia y Villayón.

Extremadura Gallego de Jálama (A fala)|170px|thumb En tres municipios cacereños, fronterizos con Portugal, del valle de Jálama (Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo) se habla fala, una lengua sobre la que no hay acuerdo acerca de si es una tercera rama del gallego-portugués de la península ibérica, un portugués antiguo de las Beiras con superestratos leonés y castellano o un gallego con superestratos leonés y castellano, afirmando algunos historiadores que procede de los gallegos participantes en la Reconquista que se asentaron en esas zonas. Mientras que el Bloque Nacionalista Galego (BNG) proponía implantar la enseñanza del gallego en esta región, la Junta de Extremadura rechazó de plano la propuesta.

Otros territorios Una encuesta lingüística realizada en 2003 en Cataluña por su gobierno autónomo revelaba hablantes de gallego en la región. La extrapolación poblacional situaba en 61 400 los habitantes catalanes que consideraban al gallego como primera lengua, 21 000 los que la consideraban lengua propia y 11 300 los que la consideraban lengua habitual.Estadística d'usos lingüístics a Catalunya 2003.

Las comunidades de gallegos en Hispanoamérica continúan hablando el idioma, especialmente en Buenos Aires (Argentina), Caracas (Venezuela), Montevideo (Uruguay), La Habana (Cuba) y Ciudad de México. En el resto de Europa lo conservan con bastante precariedad, y en Brasil subsiste con adaptaciones y giros del portugués brasileño.

En relación con el número de hablantes, el gallego ocupa el puesto n º 146 en la lista mundial, en la que se incluyen más de 6700 idiomas.Galicia 08. Junta de Galicia, Consejería de Cultura y Deporte

Historia

Orígenes y esplendor El gallego, como todas las lenguas romances, proviene del latín vulgar, en concreto del hablado en la antigua provincia romana de Gallaecia, que comprendía el territorio de la Galicia actual, el norte del actual Portugal, Asturias, la actual provincia de León y parte de Zamora.

Tras la caída del Imperio romano de Occidente, las diferentes variantes del latín se consolidaron. Una de ellas fue el gallego medieval o galaicoportugués.

El documento más antiguo escrito en gallego producido en Galicia que se conserva es el Pacto de Irmãos (1173-1175),Pacto dos Irmãos Pais que antecede al fuero de Castro Caldelas («Foro do bo burgo do Castro Caldelas») de 1228, que hasta hace poco era el más antiguo conocido. Se trata del otorgado por el rey Alfonso IX en abril de dicho año a la villa orensana. El más antiguo documento latino-gallego-portugués fue encontrado en Portugal, y es una donación a la iglesia de Sozello, que se encuentra en el Archivo Nacional de Torre do Tombo, y está fechado en torno al año 870 d. C. thumb|right|150px| Durante la Edad Media, el gallego-portugués fue, junto con el occitano, la lengua habitual de la creación poética trovadoresca en toda la península ibérica (ver lírica galaicoportuguesa). El rey de Castilla Alfonso X el Sabio escribió en gallego-portugués sus Cantigas de Santa María.

Decadencia: los Séculos Escuros A partir del , cuando el Condado de Portugal se independizó del Reino de León, el gallego medieval comenzó a divergir en dos lenguas modernas: el gallego actual y el portugués. Ambas se consolidaron totalmente hacia el . Esta nueva frontera política supondría el progresivo aislamiento del naciente idioma gallego, que a diferencia del portugués, no dispondría de una corte propia. El cronista Duarte Nunes de Leão describía el proceso de este modo hacia 1606:Da cuya lengua gallega la portuguesa se aventajó tanto como vemos en su riqueza y elegancia. Lo cual se debió a que en Portugal hubo reyes y corte, que es el taller donde los vocablos se forjan y pulen, y desde donde fluyen hacia los demás hombres.Este aislamiento, junto con la influencia creciente de la nobleza y la monarquía castellanas en Galicia desde finales de la Edad Media, comportaron profundos cambios administrativos, políticos, económicos y sociales que favorecieron el declive de su uso como lengua escrita. La situación sociolingüística actual de la lengua gallega está influida por un proceso histórico de larga duración en el que esta mantuvo una situación de diglosia en su territorio con la lengua castellana y, durante algún tiempo, también la latina. Las causas de esta diglosia son múltiples, pero el consenso actual es que su desaparición como lengua escrita jugó un papel fundamental. Una cultura escrita que, en la Edad Moderna, para todas las lenguas europeas, tenía como principales medios a la nobleza, el clero y la monarquía, que en el caso gallego vivieron un proceso de castellanización.

Castellanización de la nobleza Tras la Revuelta Irmandiña de 1467 y el consecuente debilitamiento de la nobleza gallega, la Monarquía Castellana aumentó su control sobre el territorio. En 1480 se despliegó un nuevo aparato administrativo dedicado a fiscalizar las actividades de la nobleza y limitar su poder, con el establecimiento de una Gobernación, de una Real Audiencia de Galicia con capacidades judiciales y de un cuerpo de seguridad llamado Santa Hermandad. Los Reyes Católicos expulsaron a los nobles más problemáticos, como fue el caso del conde de Monterrey, el conde de Altamira, Diego de Andrade o Fernando de Castro, que fueron exhortados a abandonar sus tierras y permanecer en la corte.

El gran impacto de estas políticas reales quedó reflejado por testimonios como el del cronista gallego Vasco de Aponte, donde se narra la llegada de fuerzas militares castellanas para hacer cumplir las órdenes de la monarquía.Estos hechos aceleraron la integración del Reino de Galicia en la Corona y la castellanización de sus élites nobiliarias, cuyas dinastías comenzaron a traducir sus apellidos a la lengua castellana en el .Dado que la nobleza fue uno de los principales patronos de la cultura escrita durante la Edad Moderna, su castellanización tuvo un impacto significativo el gallego, también en lo relativo al desprestigio social del idioma, que se mantuvo sobre todo en estamentos más humildes y en zonas rurales.

Normativas desfavorables En su política de regularización y homogeneización administrativa dentro de la Corona, la Monarquía Católica también llevó adelante algunas resoluciones que perjudicaron a todas las lenguas diferentes de la castellana, incluida la gallega. En primer lugar, las Cortes de Toledo de 1480 resolvieron que solo pudieran recibir el título de escribas aquellos que superasen un examen delante del Real Consejo de Toledo. Esto provocó que los escribas gallegos tuvieran que abandonar los modelos legados y aprender la lengua de la corte.

En 1502 se decidió también que los libros impresos tuvieran que someterse a censura en Valladolid, Toledo, Sevilla, Granada, Burgos, Salamanca o Zamora, por parte de organismos castellanófonos, lo que suponía una desventaja para las obras publicadas en lengua gallega. Hay pocos casos documentados de libros en gallego presentados para la censura, y algunos atravesaron serios problemas, incluso no llegando a imprimirse, como fue el caso de las Galegadas y la Historia de Galicia de Gregorio de Lobariñas.

Castellanización del clero y represión en la educación También el clero gallego, un actor central en el aprendizaje y la producción de la escritura, había iniciado un proceso de castellanización desde finales del , cuando comenzó la colocación de obispos no gallegos en diócesis gallegas. Destaca el caso de Santiago de Compostela, pues el arzobispo sería una de las autoridades más poderosas del reino durante la Edad Moderna. El proceso se intensificó notablemente desde finales del . Entre 1550 y 1700, solo 6 de los 101 prelados de las diócesis gallegas eran gallegos, lo que con el tiempo provocó las quejas de la Junta del Reino de Galicia. En 1494, numerosos monasterios gallegos pasaron a depender, por orden real, de centros castellanos, sobre todo el de San Benito el Real de Valladolid.