miniaturadeimagen|Una colección de los vestidos de diferentes naciones, antiguo y moderno, NYPL La Miriam e Ira D. Wallach División de Arte, Impresiones y Fotografías: Colección de Arte y Arquitectura, Virtud Virtue epistemology o epistemología de la virtud, es la denominación para una aproximación filosófica contemporánea que enfatiza la importancia tanto de los aspectos intelectuales (epistémicos) como éticos en el conocimiento. Busca combinar los planteamientos centrales de la teoría de la virtud (también llamada ética de la virtud -ver ética) con aproximaciones clásicas de la gnoseología.
El concepto fue introducido a la discusión epistemológica por Ernest Sosa en su ensayo “The Raft and the Pyramid” (La Balsa y la Pirámide).Sosa, Ernest. “The Raft and the Pyramid: Coherence versus Foundations in the Theory of Knowledge.” Midwest Studies in Philosophy 5, (1980): 3-25. En ese documento, Sosa argumenta que una llamada a la "virtud intelectual" podría resolver un problema en la teoría de la justificación derivado del conflicto entre fundacionalistas El fundacionalismo sugiere que la justificación de una creencia se fundamenta o basa en ciertas creencias evidentes básicas y coherentistasEsta escuela sugiere que una creencia se justifica en la medida que es coherente con otras que la persona tenga, o con otras proposiciones de un sistema dado. acerca de la estructura de la justificación epistémica. Sosa busca crear un puente entre ambas visiones a través del desarrollo del concepto de virtud epistémica.
Trasfondo La justificación como actividad normativa
Una manera de apoyar una creencia es argumentar que es una que "tenemos derecho" a mantener.
Por ejemplo, si A continuamente recurre a silogismos en su discurso (en el sentido de la lingüística) o argumentos, podemos decir que "tenemos derecho" a concluir que A considera la lógica como instrumento válido para justificar conocimiento, por lo menos en el área en cuestión. El derecho en cuestión no es ni político ni moral, sino intelectual.
Es común sugerir que "derecho" se relaciona, muy en general, con actos que se efectúan de acuerdo a reglas, obligaciones y permisos pertinentes a la acción humana. En este caso, la justificación nos da "derecho" a pensar o creer algo en la medida que se relaciona con las reglas del conocimiento humano.
Así, una justificación válida es un acto o noción normativa, que corresponde a reglas o normas.
Igualmente se alega que la virtud es la capacidad o habilidad de actuar correctamente, de acuerdo a lo que se considera bueno. Pero las creencias no son, generalmente, formadas totalmente al azar sino que, por el contrario, dependen, por lo menos en parte, de nuestras acciones, experiencias e intenciones. Se puede argumentar entonces que, por lo tanto, tenemos una responsabilidad intelectual u obligación deontológica de tratar de creer lo que corresponde a la verdad y de evitar creer lo que es falso. En ese sentido, cada uno de nosotros es responsable por lo que creemos.
Sigue entonces que la justificación válida, el derecho a creer algo, depende de un acto intelectualmente válido, depende de la virtud epistemológica.
La virtud o el deber como fundamento del conocimiento
La virtud, como concepto intelectual, ha sido objeto de debate filosófico desde los tiempos de Platón y Aristóteles, pero la 'Epistemología virtuosa" es un desarrollo contemporáneo de la escuela analítica. Se caracteriza por hacer esfuerzos a fin de resolver problemas de particular interés tanto para la gnoseología como a la epistemología moderna, tales como el problema de cómo justificar una creencia y qué confianza se puede tener en ella, desde este punto de vista hay que tener presente que todo lo que generalmente se considera conocimiento -incluido el científico- es, en el fondo, solo una creencia, con mayor o menor grado de apoyo. El problema de fondo es cuáles o qué es permisible o aceptable como apoyo a tales creencias (ver, por ejemplo: Problema de Gettier) a través de llamar atención al que conoce como agente, de la misma manera que lo hace la ética.
La idea central se puede percibir como una tesis acerca de la dirección del análisis. Así como las Teorías de la virtud tratan de comprender las propiedades de una acción en términos del carácter normativo de los agentes morales, la epistemología virtuosa trata de comprender las consecuencias para la aceptabilidad de las creencias del carácter normativo de los agentes cognitivos. Así como la virtud es descrita como basada en la persona más que en los actos mismos, la virtud epistemológica se describe como basada en lo personal más que en las creencias.
Por ejemplo, aproximaciones clásicas al problema del conocimiento buscan justificar las creencias en términos normativos de un "deber epistémico", tales como creer basándose en la evidencia o usando un método confiable. Ninguna de esas aproximaciones justifica la creencia con referencia a la persona o su carácter ético. Desde ese punto de vista, la virtud epistémica consiste en aceptar ciertos procedimientos formales que regulan cómo se debe proceder a fin de obtener "verdad".
La epistemología virtuosa cambia la dirección de ese análisis, entendiendo como "creencia justificada" la que depende de ciertas "virtudes epistémicas" (Ernest Sosa). Similarmente, Linda Zagzebski plantea que el conocimiento es creencia verdadera si tiene su origen en actos de virtud epistémica. Esto demanda una explicación coherente de lo que se entiende por tales virtudes. Depende de cómo eso se hace, se obtienen diferentes versiones de la aproximación y sus conceptos básicos.
A fin de "justificar" todo lo anterior, parece ser conveniente dar una breve exposición de la contribución de Alvin Plantinga a la "Teoría de la justificación".
Plantinga y la virtud epistemológica
Es importante mantener presente que lo anterior no es un solo una proclamación de un deber ser epistémico, sino un llamado de atención a un "es" (véase por ejemplo: lógica informal). Problemas tales como los de Gettier aparecen solo cuando reducimos el funcionamiento de nuestras facultades intelectuales a solo un aspecto de su totalidad, por ejemplo, solo a los formalismos, abandonando el contexto tanto general como el ético.
La necesidad de esa evaluación ética es algo que, en general, todos entendemos y llevamos a cabo en forma intuitiva. Así, por ejemplo, está generalmente aceptado que una acusación por parte de A contra B necesita una evaluación cuidadosa si es que se sabe que A tiene una animosidad contra B. En general, toda acusación se somete examen, a fin de prevenir abusos. En el caso de los contraejemplos de Gettier, el problema de si el resultado es conocimiento válido o no solo existe si dejamos de lado, injustificadamente, el contexto (tanto las intenciones de Gettier como nuestra comprensión de como y en qué circunstancias esos procedimientos son válidos).
Una vez que ese contexto se considera, se puede alegar, simplificando, que el producto de tales ejercicios no está justificado (a pesar de que puede producir o resultar en conocimiento Considérese el caso de alguien que afirme que, dado que se han reportado Objetos Voladores no Identificados, se tiene derecho a pensar que hay vida inteligente en otros lugares en el Universo. En realidad tal posición no estaría justificada, dado que hay una variedad de posibilidades que explican el por qué alguien puede decir que ha visto, o incluso ver en realidad, objetos voladores sin ser capaz de identificarlos sin que tales narrativas o experiencias impliquen la existencia de seres inteligentes extra terrestres. Sin embargo, tal falta de justificación no nos dice nada en relación a la posible existencia de esas entidades. Es perfectamente posible que tal vida exista, sean o no los OVNIs objetos reales o naves espaciales. Igualmente, que existan tres peras y dos manzanas no justifica la creencia de que China existe, pero ese país existe, independientemente del error en mi tentativa de justificación. Para un examen mas formal de este punto, ver falacia y Demostración inválida ) dado que el autor (o quien proceda de esa manera) ya sea ignorante de los requisitos básicos para llevar a cabo el procedimiento formal de la inferencia o haya abusado del mismo, llevándolo más allá de lo que es válido a fin de diseñar un ejemplo con la intención de engañar o confundir (o quizás, más apropiadamente en este caso, con el fin de ilustrar una cierta falencia en el procedimiento). Los contraejemplos, más que invalidar el procedimiento epistémico formal, muestran la necesidad de complementarlo con el estudio de, entre otros factores, la "intención" del que los lleva a cabo.
En otras palabras, los problemas del tipo de Gettier demuestran que los formalismos requieren un "filtro" más amplio que los que lo formal capacita a fin de capturar ciertos errores. Ese filtro podría ser provisto por una aproximación que incluya la virtud epistémica o contexto más amplio a la consideración del agente que conoce.
Lo anterior ha sido formalizado por Alvin Plantinga, quien argumenta en su "Teoría de la justificación" (warrant theoryPlantinga, Alvin. Warrant and Proper Function, New York: Oxford University Press, 1993.) que nuestras facultades intelectuales están diseñadas para capturar y producir creencias correctas o verdaderas, siempre y cuando se usen plenamente. De acuerdo con Plantinga, una creencia está justificada (warranted) cuando nuestras facultadas intelectuales están funcionando como deben. En otras palabras, el conocimiento está "garantizado" (warranted) si se obtiene a través de la función correcta de todas las facultades intelectuales. Ese funcionamiento pleno incluye evaluaciones de las intenciones tanto de otros como la nuestra.
En otras palabras, y un poco más formalmente, todo lo anterior llama nuestra atención a la necesidad de ampliar el proceso que utilizamos a fin de obtener conocimiento verdadero, incorporando elementos que tradicionalmente no son considerados. Como los contraejemplos de Gettier demuestran, una creencia puede ser "válida" (en el sentido de corresponder con los hechos) a pesar de que la operación epistémica que la apoya llevaría, en la mayoría de los casos en que se empleara en forma similar, a error. Pero ese error no es capturado en el proceso formal. Plantinga sugiere que la captura y eliminación de ese error (en realidad, su prevención) depende del uso correcto de la totalidad de nuestras facultades intelectuales. Ese uso correcto y completo implica el aspecto ético. Solo ese uso correcto de nuestras facultades intelectuales podría garantizar que el resultado de nuestros procedimientos para generar conocimiento estuvieran justificados (tengan correspondencia garantizada con la realidad).
Implicaciones generales de la Teoría