alt=|miniaturadeimagen|224x224px|Caligrama del león Ismaíl. 260px|miniaturadeimagen|Salamíe, Siria, uno de los centros principales del ismailismo en la actualidad. El ismailismo (; ) es una corriente religiosa islámica de la rama chiita. El nombre de ismailíes proviene del hecho de que acepten al Imán Isma‘il ibn Yá‘far como el sucesor espiritual escogido (imán) de Yá‘far as-Sádiq, punto en el que difieren de los imamíes o duodecimanos, quienes aceptan a Musa ibn Ya'far, hermano menor de Ismaíl, como el imán verdadero.

El ismailismo creció hasta convertirse en un punto en la rama más grande del chiismo, llegando a su ápice como poder político con el Califato fatimí entre los siglos y . Los ismailíes creen en la unidad (unicidad) de Dios (tawhid), así como en que la revelación divina se cerró con Mahoma, a quien ven como «el Profeta final y el Mensajero de Dios para toda la humanidad». Tanto los ismailíes como los imamíes aceptan a los mismos imanes iniciales.

Tras la muerte de Muhammad ibn Ismaíl en el , las enseñanzas del ismailismo se transformaron en el sistema de creencias que existe hoy, con una concentración explícita en el significado esotérico más profundo (Al-Batin) de la religión islámica. Con el eventual desarrollo del chiismo imamí en las escuelas de pensamiento ajbaríes y luego usulíes, de orientación más literalista (zahir), el islam chií se desarrolló en dos direcciones diferentes: el grupo metafórico ismailí enfocado en el camino místico y la naturaleza de Dios, con el «Imán del Tiempo» representando la manifestación de la verdad esotérica y la realidad inteligible, y el grupo imamí o duodecimano más literalista y enfocado en la ley divina (sharia) y las acciones y dichos (sunna) de Mahoma y los Doce Imanes, quienes fueron guías y una luz (Nūr) hacia Dios.

El pensamiento ismailí ha sido significativamente influido por el neoplatonismo.

Si bien hay muchas ramas o caminos (tariqa) dentro del ismailismo, como los Musta'líes y los Tayyibíes, el término actual en el habla común se refiere en general a los Nizaríes, quienes reconocen a Aga Khan IV como el 49.º imán hereditario y son el grupo ismailí más numeroso. En los siglos recientes, los ismailíes han sido predominantemente una comunidad pakistaní e india, si bien también se les encuentra en Bangladés, Malasia, Siria, Irán, Arabia Saudita, Yemen, Jordania, Irak, África Oriental, Angola, Líbano y Sudáfrica, y en años recientes han emigrado a Europa, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, los Estados Unidos y Trinidad y Tobago. También hay un número significativo de ismailíes en Asia Central.

Historia Crisis por la sucesión Árbol del Islam chií|miniaturadeimagenEl ismailismo comparte sus inicios con otras sectas chiitas tempranas que aparecieron durante la crisis por la sucesión de Mahoma que se expandió a lo largo de la comunidad musulmana temprana. Desde el comienzo los chiitas enfatizaron el derecho de Ali, primo y yerno de Mahoma, a tener el control político y espiritual de la comunidad. Esto incluía también a sus dos hijos, que eran nietos de Mahoma por medio de su hija Fátima.

El conflicto se mantuvo relativamente en paz entre los partidarios de Ali y aquellos que preferían un sistema semidemocrático de elección de los califas, hasta que el tercero de los califas ortodoxos, Uthmán, fue asesinado, y Ali, con el apoyo popular, ascendió al trono del califato. Al poco tiempo de ascender al trono, Aisha, la tercera esposa de Mahoma, aliada con la tribu de Uthmán, los omeyas, exigió que Ali tomara qisas (sangre por sangre) de todas las personas responsables por la muerte de Uthmán. Ali se opuso, creyendo que la situación en el momento requería de una resolución pacífica del asunto. Si bien ambos bandos podían defender sus perspectivas en justo derecho, tras una serie de malentendidos estalló un conflicto armado que tuvo su clímax en la Batalla del Camello, en la que Aisha fue derrotada, si bien fue respetuosamente enviada junto con una escolta a Medina.

Tras la batalla, Mu'awiya I, para entonces gobernador omeya de Siria, organizó una revuelta bajo las mismas pretensiones. Ali lideró sus fuerzas contra Mu'awiya hasta que según la tradición el bando de Mu'awiya sostuvo copias del corán contra sus lanzas y exigió que el asunto fuera dirimido por las santas escrituras del islam. Ali aceptó esto, y se llevó a cabo una arbitración que terminó en su favor. Un grupo dentro de las tropas de Ali, sin embargo, se resintió con tal decisión, pues creía que haber dejado sujeta su autoridad legítima a la arbitración era equivalente a la apostasía, y decidieron abandonar sus ejércitos. Este grupo fue conocido como los jariyíes, y Ali deseaba derrotar sus fuerzas antes de que llegaran a las ciudades, donde podrían ser capaces de esconderse entre el resto de la población. Aunque Ali fue incapaz de evitar esto, les derrotó en batallas que siguieron.

No obstante, los jariyíes sobrevivieron a tales derrotas y se convirtieron en un grupo violentamente problemático en la historia islámica. Tras planear asesinatos contra Ai, Mu'awiya y el árbitro del conflicto, un jariyí logró asesinar a Ali en 661 d. C. El imanato pasó entonces a manos de su hijo Hasan y posteriormente a las de su otro hijo, Husáin. De acuerdo con la tradición ismailí nizarí, Hasán fue «un imán encomendado». Husáin, por su parte, era el «imán permanente».

Comienzos del ismailismo El origen del ismailismo se remonta a la muerte, en 765, del sexto imán chiita y las discusiones a propósito de su sucesión. Dicho imán, Ya‘far as-Sadiq, había nombrado sucesor a su primogénito Isma'il ibn Yá'far (Ismael), pero este murió unos años antes que su padre. La parte de la comunidad chií que más adelante formará la rama de los imamíes decidió que le sucediera su otro hijo, Musa al-Kazim, como séptimo imán. El grupo llamado después ismailí, sin embargo, no admitió la muerte de Ismaíl y extendieron la creencia de que en cambio este se había ocultado y que volvería al final de los tiempos como Mahdi.

Los historiadores no ismailíes reconocen que la ocultación en realidad pretendía resolver los problemas derivados de la figura del imán como líder político, puesto que los imames chiíes eran duramente perseguidos por el poder califal de Bagdad y acababan invariablemente muertos o encarcelados. Al "ocultarse", el imán adquiría una fuerte y exclusiva dimensión espiritual y los fieles tenían más libertad de movimientos para adoptar posiciones respecto al poder político imperante. Muy perseguidos, los ismailíes siguieron venerando en secreto a su imán oculto al tiempo que hacían un proselitismo muy activo, primero en Oriente Medio y luego en el resto del mundo musulmán. Consiguieron establecer un pequeño Estado en Túnez gracias a la adhesión de algunas tribus bereberes y de ahí se lanzaron a la conquista de Egipto, donde fundarán la dinastía fatimí. Otros ismailíes, llamados cármatas, se separaron en el año 899 y rechazaron la autoridad de los califas-imames fatimíes, fundando un Estado en Baréin, distinguiéndose por un uso extraordinario de la violencia. Este estado cármata colapsó en el año

El temprano éxito del movimiento ismailita culminó pues en la fundación del Califato Fatimí en África del Norte en el año 296 a.H. (). Abdullah al-Mahdi (muerto en el año ) y sus sucesores en el imanato ismailí gobernaron como califas fatimíes sobre un estado importante que pronto se convirtió en un imperio extendiéndose desde el norte de África hasta Egipto, Palestina y Siria. El periodo fatimí fue la "era dorada" del ismailismo cuando el pensamiento y la literatura ismailíes hicieron contribuciones importantes a la civilización islámica, especialmente después de que el califato fatimí se moviera a El Cairo, ciudad misma que fue fundada por los fatimíes en el año ).

Los fatimíes, por su parte, tuvieron un cisma en 1094, a la muerte del califa Al-Mustánsir, quien fuera el octavo califa fatimí y decimoctavo imán ismailí. La disputa surgió con respecto a quién debería ser el sucesor de Al-Mustánsir, cargo que se disputaron sus hijos Nizar (muerto en ), quien fue designado originalmente, y Al-Musta'li, quien fue instalado en el trono gracias a las maquinaciones del visir fatimí Al-Afdal Shahanshah quien le proclamó al trono en lugar del mayor al-Nizar. Como resultado, la dawwa y la comunidad unificada ismailí se fracturó en dos grupos rivales: nizaríes y musta'líes. La organización de la dawwa en El Cairo, así como las comunidades musulmanas en Yemen y en el Guyarat, en el occidente de la India, apoyaron la proclamación de al-Musta'li. Los ismailíes de Irán y los territorios adyacentes, que para entonces estaban bajo el liderazgo de Hasan-i Sabbah, apoyaban el derecho de Nizar al imanato ismailí.

Con la muerte del califa-imán fatimí al-Amir (1101-), los ismalíes musta'líes se subdivieron a su vez en las ramas hafizí y tayyibí. Los ismailíes hafizíes, quienes reconocían a al-Hafiz (1130-1149) y a los últimos califas fatimíes como sus califas, desaparecieron completamente después de que la dinastía fatimí fuera arrancada de raíz en el año 1171 por Saladino, el fundador de la dinastía ayubí y quien defendía la causa del sunismo. Entre tanto, los ismailíes tayyibíes establecieron una fortaleza en Yemen. Para finales del , los ismailíes tayyibíes se dividieron en las ramas da'udí (Dawoodi) y sulaymaní, respecto a la cuestión de quién era el sucesor legítimo al vigésimo sexto Da'i al-Mutlaq (la autoridad más alta de la fe en ausencia de un imán), Da'ud ibn 'Ajabshah. Para ese momento, los tayyibíes de la India, conocidos localmente como los Bohras, soprepasaban ya en gran número a sus correligionarios en Yemen. Los tayibíes da'udíes y sulaymaníes han seguido diferentes linajes de Da'is. Los Bohras Da'udíes, quienes representan la gran mayoría de tayyibíes, se han dividido a su vez en varios grupos, el más grande de los cuales tiene alrededor de 800 000 fieles.

La captura de la fortaleza de Alamut en el norte de Irán en el año 1090 por parte de Hassan-i Sabbah marcó la fundación efectiva de lo que habría de convertirse en el Estado ismailí nizarí de Irán y Siria. De esta manera, los nizaríes adquirieron prominencia política bajo el liderazgo de Hassan-i y sus siete sucesores en Alamut. En el año 1094, Hassan-i fundó también la dawwa nizarí independiente y rompió sus lazos con el Egipto fatimí. El estado nizarí estaba compuesto de una red de fortalezas y ciudades en varias regiones de Irán y Siria, justo en medio del sultanato selyúcida. Rodeado por los abasíes y otros poderoes hostiles y con pocas tropas, Hassan-i ideó una forma de atacar a sus enemigos con mínimas bajas. Usando el método del asesinato, ordenó las muertes de escolares y políticos suníes que sentía amenazaban a los ismailíes. Se usaban cuchillos y dagas para matar, y un cuchillo era depositado ocasionalmente como advertencia en la almohada de un suní, quien sabía que el mensaje significaba que había sido amenazado de muerte. Cuando un asesinato se llevaba a cabo, el hashashin no debía escapar sino que, para generar más miedo entre los enemigos, debía quedarse de pie cerca de la víctima sin mostrar emoción alguna y marcharse solo cuando fuera descubierto el cuerpo. Esto aumentó la reputación de despiadados de los hashashin a lo largo de los territorios controlados por los suníes. Se dice que la palabra 'asesino' proviene del árabe hashashin, que significaba "los que usan hachís" y que se usaba también parar referirse a los ismailíes en Siria en el .