miniatura|Colgantes de ambroide. El ámbar, árabe o succino (del latín ) es resina fosilizada de origen vegetal, proveniente principalmente de restos de coníferas y algunas angiospermas. Etimológicamente su nombre proviene del árabe , ámbar 'lo que flota en el mar', ya que este flota sobre el agua del mar, aunque originalmente se refería al ámbar gris. Presenta color ámbar, es decir, color naranja amarronado, aunque existen variedades amarillas, tono miel y verdosas. Puede ser transparente o translúcido. Está considerada como piedra semipreciosa. Ha sido apreciada por su color y belleza natural desde los tiempos del Paleolítico. El ámbar es utilizado en joyería y se le atribuyen propiedades no comprobadas científicamente. Se cree, por ejemplo, que el ámbar tiene propiedades analgésicas en la dentición de los bebés, creencia que ha popularizado collares que debido a su riesgo de asfixia han costado la vida de menores. No hay ninguna prueba pediátrica que apoye el uso de collares de ámbar en bebés y los pediatras suelen recomendar encarecidamente no utilizarlos o usarlos sólo bajo supervisión adulta.
Existen cuatro clases de ámbar, definidas con base en sus componentes químicos. Debido a que proviene de la polimerización de una resina de árbol más o menos fluida y pegajosa, el ámbar a veces contiene algunos animales o plantas incluidas.
Origen y distribución Los árboles producen la resina como una protección contra enfermedades e infestaciones de insectos, cuando la corteza de un árbol es herida debido a rotura o a un ataque por escarabajos de madera u otros insectos, bacterias u hongos. Después de exudar al exterior, la resina se endurece por polimerización en el interior de rocas arcillosas o arenosas, algunas veces calizas, que se formaban en zonas deltaicas de ríos, generalmente con mucha materia orgánica asociada, y se han conservado en su interior durante millones de años.
El ámbar es un resto fósil, ya que es una sustancia orgánica y su estructura no es definida. Su composición varía dependiendo del árbol del que proviene, aunque todos tienen terpenos o compuestos que son comunes en las resinas endurecidas.
En el norte de Europa, en la zona del Báltico, el ámbar se formó durante el Eoceno a partir de la resina de coníferas, en tanto que en América Central y Sudamérica proviene de la leguminosa Hymenaea, conocida en Chiapas (México) como guapinol, y en Nicaragua, Cuba y República Dominicana como algarrobo, perteneciente al Mioceno. En el sur de Europa, principalmente España y Francia, el ámbar pertenece al período Cretácico, y se formó a partir de coníferas araucariáceas y/o queirolepidiáceas. Este ámbar se incluye dentro del intervalo Albiense-Cenomaniense dentro del CREI o Cretaceous Resin Interval un periodo de producción en masa de resina a nivel global. Si bien el ámbar cretácico es abundante en el hemisferio norte, es escaso en el hemisferio sur, que corresponde al antiguo continente de Gondwana; un ejemplo es el ámbar de Ecuador.
Los colores del ámbar son muy variados: amarillo (el más común), naranja (coñac), rojo (cherry), blanco, café (cajeta), verde azulado y "negro" o musgo (tonos oscuros de otros colores), que son menos frecuentes que el amarillo. De estos colores se desprende una amplia gama de tonalidades.
El primer lugar que se tiene registrado como fuente original del ámbar es la región del mar Báltico. La pieza de ámbar más antigua trabajada por el hombre data de hace 30000 años y se encontró en Hannover, Alemania.
miniatura|Cueva de Altamira En España está presente desde el Solutrense de la cueva de Altamira.
En Europa se encuentra ámbar en España, Francia, Lituania, Polonia, Alemania, Letonia y Rusia, y en América Latina se encuentra en México, República Dominicana, Nicaragua y Colombia.
En la Antigüedad se pensaba que el ámbar poseía propiedades místicas o mágicas, siendo utilizado por muchas culturas como un talismán o remedio medicinal. En Chiapas, México, el ámbar aún se usa para proteger a los niños contra el «mal de ojo». Los griegos se percataron de sus propiedades eléctricas producidas al rozar ámbar con otros objetos. De ahí la etimología de la palabra electricidad que viene del griego ἤλεκτρον (élektron) que quiere decir ámbar.
Aunque hay muchos lugares donde se ha encontrado el ámbar, este se encuentra en grandes cantidades en solo veinte depósitos alrededor del mundo y principalmente en la Europa Oriental (Báltico, Eoceno), México (Mioceno), la República Dominicana (Mioceno), y últimamente se ha encontrado en Cantabria (España) el mayor yacimiento europeo de ámbar del Albiense (Cretácico).
La gran belleza del ámbar es la responsable de que haya sido considerado una sustancia preciosa, y por su origen misterioso era estimado como protección divina contra diversos daños para el portador de joyas ambarinas. Como tal, llegó también a usarse como un ingrediente en las medicinas y para propósitos religiosos.
Ya los fenicios trocaban el ámbar como una mercancía de primera importancia con los pueblos bálticos antiguos. Desde aproximadamente 3000 a. C., el ámbar báltico era cambiado por las mercancías de la Europa meridional y existían «carreteras» o rutas de comercio que cruzaban Europa y terminaban en el lejano Oriente. Alrededor de 58 d. C., el emperador romano Nerón envió a un caballero romano en una búsqueda de este "oro del norte" y trajo cientos de libras de ámbar a Roma.
En épocas posteriores, desde 1283 en adelante, los caballeros teutones, después de regresar de las cruzadas, se convirtieron en gobernadores absolutos de Prusia y de las fuentes bálticas de ámbar, así como de la manufactura de los objetos ambarinos, castigando a los transgresores con la muerte por ahorcamiento. Durante los siguientes 500 años, el ámbar fue usado de nuevo con propósitos principalmente religiosos, como por ejemplo en la fabricación de las sartas de cuentas de rosarios.
Aunque el ámbar se halla por todo el planeta, solo existen veinte regiones con las cantidades necesarias para que la explotación minera sea rentable. En la actualidad, la mayor parte se extrae en la región báltica de Europa oriental, en la República Dominicana y en algunos estados de México. La extracción es una ardua tarea. A juicio de numerosos científicos, para que la resina se transforme en ámbar, ha de permanecer enterrada, normalmente en arcilla húmeda o sedimentos arenosos. Muchas de las minas de la República Dominicana se hallan en elevaciones escarpadas cubiertas de exuberante bosque subtropical, accesibles solo a pie o en burro y a las que se llega por empinados senderos de montaña. Algunas minas son pozos anchos y profundos, mientras que otras son galerías estrechas de hasta 200 metros de longitud. Como la maquinaria y los explosivos quiebran el ámbar, los mineros han de extraerlo cuidadosamente a mano —con cinceles, picos y palas— de la dura arenisca y la arcilla compacta, a menudo con una vela por única iluminación.
Composición y formación El ámbar es heterogéneo en su composición, pero consta de varios cuerpos resinosos más o menos solubles en alcohol, éter y cloroformo, asociados con una sustancia bituminosa insoluble. El ámbar es una macromolécula por polimerización por radicales libres de varios precursores de la familia labdano. Estos labdanos son diterpenos (C20H32) y trienos, que equipan al esqueleto orgánico con tres grupos alqueno para la polimerización. A medida que el ámbar madura a lo largo de los años, se produce una mayor polimerización, así como reacciones de isomerización, reticulación y ciclación.
Calentado a más de 200 °C (392 °F), el ámbar se descompone, produciendo un aceite de ámbar, y deja un residuo negro que se conoce como «colofonia ámbar» o «tono ámbar»; cuando se disuelve en aceite de trementina o en aceite de linaza, este forma el «barniz de ámbar» o «laca de ámbar».
Formación La polimerización molecular, que resulta de las altas presiones y temperaturas producidas por el sedimento suprayacente, transforma la resina primero en copal. El calor y la presión sostenidos eliminan los terpenos y producen la formación de ámbar.
Para que esto suceda, la resina debe ser resistente a la descomposición. Muchos árboles producen resina, pero en la mayoría de los casos este depósito se descompone por procesos físicos y biológicos. La exposición a la luz solar, la lluvia, los microorganismos (como las bacterias y los hongos) y las temperaturas extremas tienden a desintegrar la resina. Para que la resina sobreviva lo suficiente como para volverse ámbar, debe ser resistente a tales fuerzas o producirse en condiciones que las excluyan.
Origen botánico Las resinas fósiles de Europa se dividen en dos categorías, la famosa ámbar del Báltico y otra que se asemeja al grupo Agathis. Las resinas fósiles de América y África están estrechamente relacionadas con el género moderno Hymenaea, mientras que se cree que el ámbar Báltico son resinas fósiles de plantas de la familia Sciadopityaceae que solían vivir en el norte de Europa.
Atributos físicos La mayoría del ámbar tiene una dureza entre 2.0 y 2.5 en la escala de dureza Mohs, un índice de refracción de 1.5-1.6, una gravedad específica entre 1.06 y 1.10, y un punto de fusión de 250-300 °C.
Inclusiones El desarrollo anormal de la resina en los árboles vivos (succinosis) puede resultar en la formación de ámbar. Las impurezas están muy a menudo presentes, especialmente cuando la resina se cae al suelo, por lo que el material puede ser inútil, excepto para la fabricación de barniz.
Tal inclusión de otras sustancias puede hacer que el ámbar tenga un color inesperado. Las piritas pueden dar un color azulado. El ámbar huesudo debe su opacidad nublada a numerosas burbujas pequeñas dentro de la resina. Sin embargo, el llamado ámbar negro es en realidad solo un tipo de reacción.
En el ámbar oscuro e incluso opaco, las imágenes pueden incluir imágenes de rayos X de alta energía, alto contraste y alta resolución.
En muchas ocasiones, la resina, al escurrir sobre la corteza de troncos y ramas, llegó a atrapar burbujas de aire, gotas de agua, partículas de polvo, o pequeños seres vivos como plantas (orquídeas, musgos, líquenes, semillas y un sinfín de flores diminutas), hongos, insectos (hormigas, mosquitos, abejas, termitas, mariposas, libélulas o mantis), arañas, escorpiones, gusanos e incluso pequeños vertebrados, como lagartijas o ranas, que quedaron preservados como inclusiones fósiles deshidratadas, pero sin el encogimiento que normalmente causan las deshidrataciones, conservándose de tal forma que parte de su estructura celular y hasta fragmentos de su ADN pueden encontrarse en la actualidad.
Estas inclusiones agregan no solo belleza a una pieza de ámbar, sino una gran cantidad de información de suma importancia para los científicos, pues de esta manera se tiene conocimiento de la vida de hace millones de años, disponiendo, incluso, de especies ya desaparecidas. Existen muestras de ámbar de gran valor desde el punto de vista paleoambiental, lo que permite que científicos reconstruyan un modelo de un ecosistema de milenios pasados desaparecido hace ya mucho tiempo. El tamaño, el tipo de espécimen, su visibilidad, la cantidad y hasta la posición son factores importantes que intervienen en la evaluación de una inclusión.Assignment of vibrational spectra of labdatriene derivatives and ambers: A combined experimental and density functional theoretical study Manuel Villanueva-García, Antonio Martínez-Richa,y Juvencio Robles Arkivoc (EJ-1567C) pp 449-458 Online Article miniatura|Inclusión de un mosquito en ámbar. miniatura|Inclusión de una hormiga en ámbar.
Tipos de ámbar
Hay muchos tipos de ámbar, que son clasificados basándose en su origen de procedencia, como se verá a continuación.
El ámbar dominicano