thumb|200px|Cuadro de mestizaje (pintura de castas): De español y torna atrás, tente en el ayre, c. 1763, Museo de Historia Mexicana, Monterrey, Nuevo León. thumb|200px|Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz, c.1750, Museo Nacional de Historia (MNH), Castillo de Chapultepec. thumb|200px|De español e india, mestiza, c. 1763, Museo de Historia Mexicana, Monterrey, Nuevo León. thumb|right|200px|Santa Gertrudis, 1763, Museo de Arte de Dallas. thumb|right|200px|Doña María de la Luz Padilla y Cervantes, c.1760, Museo de Brooklyn, Nueva York Miguel Mateo Maldonado y Cabrera (Antequera de Oaxaca, 1710 - México, 16 de mayo de 1768), conocido como Miguel Cabrera, fue un pintor novohispano del , caracterizado por ser uno de los máximos exponentes de la pintura virreinal mexicana.
Biografía
Miguel Mateo Maldonado y Cabrera (como se le llama en su amonestación matrimonial de 1739, y se nombra en su testamento de 1760) declaró en sus dos disposiciones testamentarias (1760 y 1768) ser originario de la ciudad de Antequera (hoy Oaxaca de Juárez), sede episcopal y la ciudad más importante del antiguo obispado de Oaxaca.
No ha sido posible hasta ahora identificar con absoluta certeza su registro bautismal, y durante mucho tiempo, y pese a las dudas manifestadas por historiadores como Abelardo Carrillo y Gariel y Guillermo Tovar de Teresa, se aceptó como su bautizo el de un Miguel nacido en Antequera el 27 de febrero de 1695, de padres desconocidos, y apadrinado por Gregorio de Cabrera y Juana de Reyna.
No obstante, en el año de 1760, en el expediente para la obtención del grado de bachiller presentado ante la Real y Pontificia Universidad de México por Agustín Rodríguez Medrano, el propio Cabrera, actuando como testigo, declaró ser de edad de 50 años. Lo anterior apuntaría a 1710 como su verdadero año de nacimiento. En ese mismo expediente, Cabrera asegura haber frecuentado siendo "pequeño" el taller del pintor Francisco Xavier Vázquez Loya (1670-1733) en la Ciudad de México, lo que abre la posibilidad de que, pese a su nacimiento en Antequera, haya vivido dede su infancia temprana y adquirido toda su formación como artista en la capital del virreinato de Nueva España, al lado del mencionado Vázquez o de algún otro artífice.
En 1751 fue convocado por las autoridades eclesiásticas para realizar un análisis exhaustivo del ayate de la Virgen de Guadalupe. Sus observaciones le llevaron a escribir y publicar en 1756 el estudio Maravilla americana y conjunto de raras maravillas observadas con la dirección de las reglas del arte de la pintura.
Fue pintor de cámara del arzobispo Manuel José Rubio y Salinas, nombramiento que el propio Cabrera agrega a su nombre en la portada y dedicatoria de la Maravilla americana, y a su firma en el retrato del mismo arzobispo existente en la sala capitular de la parroquia de Santa Prisca de Taxco, pero del que no se ha encontrado hasta ahora ningún registro documental oficial.
Participó junto con un grupo de sus colegas de la Ciudad de México en la lucha por el reconocimiento de la pintura como arte noble y liberal. En 1754 formaba parte junto con ese grupo de una academia de pintura, continuadora la que en las décadas previas habían encabezado los hermanos Juan y Nicolás Rodríguez Juárez. Pese a que José Bernardo Couto en su Diálogo sobre la historia de la pintura en México (1872) afirmó, a partir de un documento actualmente extraviado, que Cabrera dirigía esa academia, otros documentos publicados por los investigadores Enrique Berlín y Xavier Moyssén parecen indicar que esa posición la ocupaba en realidad José de Ibarra, al menos hasta la muerte de este último en 1756.
Cabrera falleció en 1768, siendo enterrado en el Templo de Santa Inés Mártir en la Ciudad de México.González Obregón, Luis (1900) México Viejo, Editorial C. Bouret, pp. 420
Se conserva un inventario de su biblioteca personal, realizado tras su fallecimiento, en el que se documenta que Miguel Cabrera poseyó 75 libros.
Obra
Su obra más temprana encontrada es un retrato de Fray Toribio de Nuestra Señora, firmado y fechado en 1740, perteneciente al Templo de San Fernando en la Ciudad de México.
Tras la publicación en 1756 del ensayo Maravilla americana, Miguel Cabrera se consolidó como el principal pintor guadalupano en la Nueva España. Ya en 1754, una de sus copias del ayate de la Virgen de Guadalupe había sido llevada a Roma y entregada por el procurador jesuita Juan Francisco López al papa Benedicto XIV. Al contemplar la imagen, el pontífice exclamó, citando el salmo 147: “Non fecit taliter omni nationi” (“No hizo nada igual con ninguna otra nación”). Ese mismo año, Benedicto XIV reconoció mediante una bula a la Virgen de Guadalupe como patrona de la Nueva España y, tres años más tarde, en 1757, entregó la pintura de Miguel Cabrera al cuidado de la orden de la Visitación de María, bajo cuya custodia ha permanecido hasta el día de hoy.De la Torre, Mercedes (2023) La imagen más antigua de la Virgen de Guadalupe en Roma, Aciprensa
Cabrera mantuvo una estrecha colaboración con la Compañía de Jesús, siendo el conjunto artístico de Tepotzotlán el proyecto más ambicioso que realizó para esta orden religiosa. Tovar de Teresa, Guillermo (2018). La iglesia de San Francisco Xavier: eco de la vida artística de la Compañía de México en los siglos XVII y XVIII. Tepotzotlán: La vida y la obra en la Nueva España. Museo Nacional del Virreinato/INAH. México.A partir de 1753, junto al escultor Higinio de Chávez, diseñó y dirigió la ejecución de los retablos del Templo de San Francisco Javier, perteneciente al colegio jesuita de Tepotzotlán (actual sede del Museo Nacional del Virreinato). Además de intervenir en los retablos, realizó las pinturas murales del presbiterio así como varios óleos para la sacristía, el camarín de la Virgen de Loreto, el coro y el sotacoro. En este último espacio, destacan las obras Alegoría de la Preciosísima Sangre de Cristo y Patrocinio de la Virgen a la Compañía de Jesús.
Fueron frecuentes los encargos de series de pinturas sobre vidas de santos o de la Virgen María, que en ocasiones dieron lugar a trabajos considerados irregulares por la excesiva participación de los artistas de su taller y las prisas en su realización.Biografía de Miguel Cabrera. Historia Hispánica. Real Academia de Historia de España. No obstante, destaca por su calidad la serie de catorce escenas de la vida de María pintada hacia 1759 para la sacristía de la Parroquia de Santa Prisca, en Taxco, incorporando el trampantojo como recurso para dialogar con la arquitectura y la decoración del espacio. Este ciclo mariano formó parte de un encargo mayor del minero José de la Borda, que incluyó dos lunetos representando los martirios de Santa Prisca y San Sebastián para la nave principal del templo y el óleo San Miguel Arcángel, protector de las almas para la capilla lateral.Vargaslugo, Elisa (1974). La iglesia de Santa Prisca de Taxco, Instituto de Investigaciones Estéticas, Universidad Nacional Autonoma de México
Entre los pintores novohispanos fue habitual la representación de los episodios narrados en el capítulo doce del Apocalipsis de san Juan. Una de las obras emblemáticas de Miguel Cabrera, titulada Virgen del Apocalipsis y creada hacia 1760 bajo la influencia de Rubens y José de Ibarra,Doménech García, S. (2013). La imagen de la Mujer del Apocalipsis en Nueva España y sus implicaciones culturales. pp.178-179 se inscribe dentro de esta temática. Financiada por el matrimonio de don José Reaño y doña María Olivares, la pintura se expuso inicialmente en los salones de la Real y Pontificia Universidad de México hasta que pasó a ser propiedad de la Academia de San Carlos en el . Hoy en día forma parte de la colección permanente del Museo Nacional de Arte en Ciudad de México.Ruiz Gomar, Rogelio. Catálogo comentado del acervo del Museo Nacional de Arte: Pintura de la Nueva España. T. II pp. 113 Otra versión de la Virgen del Apocalipsis, firmada por Cabrera en 1765, dos años antes de su fallecimiento, y destacable por sus grandes dimensiones (8 x 6,5 metros), puede encontrarse en la Escalera Regia del antiguo Colegio Apostólico de Guadalupe, hoy Museo Regional de Guadalupe, Zacatecas.Huerta Carrillo, Alejandro (2023). Análisis químico de las tres pinturas monumentales de la escalera regia del Museo Regional de Guadalupe, Zacatecas. Antropología: Revista Interdisciplinaria del INAH, 47, 43-53 En esta última versión, Cabrera imita la composición plasmada por Cristóbal de Villalpando en un lienzo mural sobre el mismo tema pintado para la sacristía de la Catedral de México.Doménech García, S. (2013). La imagen de la Mujer del Apocalipsis en Nueva España y sus implicaciones culturales. pp.179-181
En materia profana, destaca su labor como retratista de las élites eclesiásticas y civiles de la Nueva España. En su condición de pintor de cámara del arzobispo Manuel José Rubio y Salinas, realizó varios retratos del prelado, como el perteneciente al Museo de Bellas Artes de Boston, y fue el responsable de diseñar su túmulo funerario. Pintó a sor Juana Inés de la Cruz, reinterpretando el retrato de la poeta creado por Juan de Miranda y haciendo hincapié en los símbolos de su erudición y espiritualidad.Descripción del retrato de sor Juana Inés de la Cruz, 1750, Miguel Cabrera, Museo Nacional de Historia. MEXICANA: Repositorio del Patrimonio Cultural. Secretaría de Cultura. Gobierno de México. Retrató a monjas “pobres capuchinas”, como sor María Josefa Agustina Dolores (1759) o sor María Margarita Marcelina (1762), pertenecientes al convento de San Felipe de Jesús,Romero Contreras, Alejandro Tonatiuh (1999) San Felipe de Jesús o las Capuchinas: un convento olvidado. Ciencia Ergo Sum, vol. 6, núm. 2, julio, 1999. Universidad Autónoma del Estado de México. Toluca, México. mismo al que ingresaría su hija Mariana Gertrudis Cabrera bajo el nombre de sor María Buenaventura Josefa, cuyo retrato sin fecha y con hábito de religiosa forma parte de la colección del Museo Nacional del Virreinato.Mediateca INAH. Sor María Buenaventura Josefa. Siglo XVIII. Museo Nacional del Virreinato, Tepotzotlán. Asimismo, dentro de sus representaciones de la aristocracia local, se pueden mencionar, entre otros, el Retrato del virrey Juan Francisco de Güemes y Horcasitas (c. 1746-1755), el Retrato de María Bárbara de Ovando y Rivadeneyra con su ángel custodio (c.1760) o el Retrato de María de la Luz Padilla y Cervantes (1760), este último preservado en el Museo de Brooklyn junto a un retrato del VI conde de Santiago de Calimaya.
Hacia 1763, Cabrera realizó su única serie de pinturas de castas o cuadros de mestizaje. Integrada por 16 obras, una se encuentra en paradero desconocido y el resto están dispersas entre el Museo de América en Madrid (8 ejemplares), el Museo de Historia Mexicana de Monterrey (5 ejemplares), el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (1 ejemplar) y una colección privada estadounidense (1 ejemplar).Knight, Christopher (2017) Una obra maestra de la pintura barroca, desaparecida por más de un siglo, se esconde en alguna parte de L.A. Los Angeles Times, En Español.
Se le han atribuido los biombos Meleagro y Atalanta (Museo Soumaya) y Apolo y Dafne (Colección privada), obras influidas por los grabados creados por Bernard Picart para ilustrar Las metamorfosis de Ovidio. Cuadriello, Jaime (2010) Biombo Dafne y Apolo, Galería Jaime Eguiguren/Instituto de Investigaciones Estéticas (UNAM)
Obras destacadas miniaturadeimagen|La Virgen del Apocalipsis, c. 1760, Museo Nacional de Arte, Ciudad de México thumb|right|200px|Retrato de Sor María Margarita Marcelina, 1762, Museo Arocena, Torreón, Coahuila thumb|right|200px|Retrato de María Bárbara Guadalupe de Ovando y Rivadeneyra con su ángel custodio, c. 1760, Colección Privada De su vasta producción destacan:
Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz, c. 1750, Museo Nacional de Historia de México, Castillo de Chapultepec, Ciudad de México