Razón de Estado es un concepto de la ciencia política empleado, a partir del Renacimiento, como una justificaciónHernán Martínez Ferro, Legitimidad, Razón y Derecho, U. Externado de Colombia, 2013 (pgs. 15-16 y Abstract): que eximiría de respetar los límites de la ética: la razón de Estado estima lícito un mal menor si con ello se evita un mal mayor; y entiende como bien mayor el proteger la propia continuidad del Estado, en términos actuales, la evitación de una amenaza existencial.Britannica: La razón de Estado, al ponerse fuera de límites al poder, se sitúa entre las tesis de quienes defienden el principio de soberanía estatal (el soberano no reconoce ningún superior) e incluso el absolutismo (el gobernante absoluto no está sujeto ni siquiera a las leyes que se ha dado a sí mismo).Antonio Hermosa, Del absolutismo a la democracia: génesis y desarrollo de la teoría moderna del Estado, Revista de Estudios Políticos (Nueva Época) Núm. 68. Abril-Junio 1990.
Tan abundante es la identificación del concepto de razón de Estado con Nicolás Maquiavelo, que se utiliza de forma generalizada el término "maquiavelismo", habitualmente de forma peyorativa. Las denuncias de su inmoralidad en 470 textos posteriores fueron recogidos por Giuseppe Ferrari en su Historia de la razón de Estado (1860),Giuseppe Ferrari, Histoire de la Raison d'Etat, Levy, 1860 que interpreta que en realidad estos autores no hacen sino describir las "leyes" inexorables de la acción política, haciendo del discurso sobre la razón de Estado el origen de las ciencias políticas en tanto que discurso descriptivo y objetivo del campo político.
Historia Su extendida atribución a Maquiavelo es apócrifa, aunque inspirada en sus obras, destacadamente El Príncipe y Discursos sobre la primera década de Tito Livio (ambas escritas desde 1512 y publicadas póstumamente, en 1532 y 1531).La identificación puede encontrarse incluso en Friedrich Meinecke, L'Idée de la raison d'État dans l'histoire des temps modernes, 1924. Otros autores hacen la distinción: en El sabio y la política Max Weber distingue la "ética de la convicción" y la "ética de la responsabilidad": "Maquiavelo habría inventado la razón de Estado, sin nombrarla, con esta fórmula «Un príncipe que quiera mantenerse, debe aprender a no ser siempre bueno, y a usar del bien o del mal según la necesidad». El príncipe, cp. XV. La expresión que usa Maquiavelo para definir su ámbito de conocimiento es arte dello Stato ("arte del Estado").María Teresa Cid Vázquez, ARTE DELLO STATO SEGÚN MAQUIAVELO: ¿CIENCIA O ESTRATEGIA? Manuel Rivero Rodríguez, De la «conservación» a la «razón de Estado»: política exterior de Carlos V y Felipe II, en ... España y Flandes, 2001, ISBN: 84-95146-74-6: Expresiones similares a "razón de Estado" son utilizadas en los años siguientes por Francesco Guicciardini, Giovanni della Casa o Federico Badoer,Francesco Guicciardini Dialogo del reggimento di Firenze, libro II (escrito entre 1521-1525, inédito hasta el siglo XIX):
Giovanni della Casa, Orazione a Carlo V (1547). J. H. Burns, Cambridge History of Political Thought 1450–1700, Cambridge University Press, 1991, pg. 479 isbn=0521247160 Federico Badoer, Somma delle opere che ha da mandar in luce l’Academia veneta (1558), es decir, un proyecto, no obras realmente escritas: aunque solo con Giovanni Botero se desarrollará como doctrina (Della Ragion di Stato, 1589),Robert Bireley, The Counter-Reformation Prince: Anti-Machiavellianism or Catholic Statecraft in Early Modern Europe (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1990), Ch. 3, 45–71; Stéphane Bonnet, Botero machiavélien ou l’invention de la raison d’état, Les études philosophiques 66 (2003): 315–29; John M. Najemy, Political Ideas, in A Companion to the Worlds of the Renaissance, ed. Guido Ruggiero (Oxford: Blackwell, 2008), 384–402. para referirse a las medidas excepcionales que ejerce un gobernante con objeto de conservar o incrementar la salud y fuerza de un Estado, bajo el supuesto de que la supervivencia de dicho Estado es un valor superior a otros derechos individuales o colectivos. Autores franceses contemporáneos, como Jean Bodin y los politiques, y más claramente Gabriel Naudé, se aproximan a este enfoque. A diferencia de la literatura del tipo "espejo de príncipes", caracterizada por la naturaleza moral de sus preceptos, estos autores liberan la acción política de la ética y la religión para constituirla en una esfera autónoma.
La presencia del concepto en la práctica política de la época de Maquiavelo era evidente, no solo en el efímero "duque" que el propio autor cita (César Borgia)Citado en Ana María Cuervo, Monarquía y razón de Estado en Calderón de la Barca, Hipogrifo, vol. 8, núm. 1, pp. 393-410, 2020 sino en el más exitoso gobernante que se ha considerado modelo de su "príncipe" resolutivo: Fernando el Católico,Sabino Fernández Campo, Fernando el Católico y los consejos de Nicolás Maquiavelo en «El príncipe», Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2005 que usaba el mote heráldico "Tanto monta", con el significado "da igual" (deshacer o cortar el nudo gordiano). Un lema semejante: "el fin justifica los medios", que también se suele atribuir apócrifamente a Maquiavelo, parece ser en realidad un comentario de Napoleón Bonaparte a la obra de aquel; y que puede rastrearse con formulaciones parecidas en teólogos jesuitas del , como Baltasar Gracián y Hermann Busenbaum.O'Neill, Charles E.; Domínguez, Joaquín María (2001). «El fin justifica los medios». Diccionario histórico de la Compañía de Jesús, Universidad Pontificia de Comillas.
Su utilización posterior puede verse en múltiples ejemplos de la Edad Moderna, como la trayectoria de Enrique IV para acceder y consolidarse en el trono francés ("París bien vale una misa"); o las intervenciones militares del cardenal Richelieu a favor de los protestantes (justificadas como raison d'Etat por Jean de Silhon —"un medio que la conciencia permite y los asuntos requieren"—).Thuau, E. 1996. Raison d'État et Pensée Politique a l'époque de Richelieu. Paris: Armand Colin. Church, W.F. 1973. Richelieu and Reason of State. Princeton: Princeton University Press. p. 168. Franklin, J. 2001. The Science of Conjecture: Evidence and Probability Before Pascal. Baltimore: Johns Hopkins University Press. pp. 80–81. No se limita a los gobernantes y sistemas políticos del Antiguo Régimen (monarquías autoritarias como las de los Austrias de Viena y de Madrid —entre los cortesanos de Felipe II, se asimilaba a "prudencia política", extendiéndose a otros conceptos como la reputación, e incluso podía llegar a identificarse con la misma religiosidad—Rivero, op. cit.: }} monarquías absolutas como la que construyó Luis XIV en Francia o las que pretendían construir en Inglaterra los Tudor y los Estuardo, repúblicas como la de Cromwell o la de las Provincias Unidas de los Países Bajos, y la actividad secular de los mismísimos Estados Pontificios —que, al igual que en el caso de la Monarquía Católica de los Austrias, se apoyaba en la doctrina tacitista de Justo Lipsio—Antonio Cabeza Rodriguez Lipsio en Roma. Clemente VIII, Felipe III y el despliegue del tacitismo en la diplomacia española, en Investigaciones Históricas, nº extraordinario, 2021:), que seculariza las relaciones internacionales con la paz de Westfalia; sino que se extiende a la Edad Contemporánea. A pesar del aparente idealismo legitimista y sacralizante de la Restauración, el siglo XIX diseña las relaciones internacionales con el obvio realismo de personajes tan maquiavélicos como Talleyrand o Metternich (con declaraciones tan explícitas como la de Von Clausewitz —"la guerra es la continuación de la política por otros medios"—); y, a pesar del aparente romanticismo pasional del nacionalismo, diseña las nuevas naciones por personajes tan realistas como Bismarck o Cavour (bien reflejados en el lampedusiano "es necesario que todo cambie para que todo siga igual"). Obviamente, se puede ver su continuidad en el siglo XX, incluso en gobernantes tan nacionalistas como Pilsudski (“Es el Estado el que hace a la nación y no la nación al Estado”),Eric Hobsbawm, Naciones y nacionalismo desde 1780, Crítica, Barcelona, 1995 pg. 53 (véase citado por Juan Carlos Garavaglia, Construir el estado, inventar la nación..., Prometeo, 2007, pg. 76). tan idealistas como Franklin D. Roosevelt,El concepto de "idealismo práctico" (practical idealism), acuñado en 1917 por John Dewey y utilizado posteriormente por Gandhi, ha servido a Condoleezza Rice y Philip D. Zelikow para describir la política exterior de su administraión (la del presidente George W. Bush) "motivada en buena parte por ideales que trascienden las estrechas concepciones del interés material propio". Zelikow también aplica tal concepto a las políticas de Theodore Roosevelt y Franklin Roosevelt. Tommy Koh. The Quest for World Order: Perspectives of a Pragmatic Idealist, introduced by Amitav Acharya. Singapore: Times Academic Press for the Institute of Policy Studies, 1998. Ken Gude, "Practical Idealism Means Practically Nothing" Think Progress, 15 May 2005.Manuel Aguilera, "Nuestros hijos de p...", The Objective, 19 de mayo de 2015 o en potencias tan ideologizadas como la Unión Soviética (la llamada Doctrina Brézhnev). De hecho, la política internacional se suele calificar como "realista" y no de "idealista" si se aproxima al concepto de razón de Estado.
Contexto en Maquiavelo
Maquiavelo define el concepto en sus Discursos sobre la primera década de Tito Livio (lib. III, cap. 41 “Que la patria se debe defender siempre con ignominia o con gloria, y de cualquier manera estará defendida”):
Esto es algo que merece ser notado e imitado por todo ciudadano que quiera aconsejar a su patria, pues en las deliberaciones en que está en juego la salvación de la patria, no se debe guardar ninguna consideración a lo justo o lo injusto, lo piadoso o lo cruel, lo laudable o lo vergonzoso, sino que, dejando de lado cualquier otro respeto, se ha de seguir aquel camino que salve la vida de la patria y mantenga su libertad.
Legalidad o crimen de Estado Las medidas adoptadas por razón de Estado pueden atenerse al principio de legalidad, por muy lesivas que sean (como por ejemplo, la construcción de un embalse que obligue al desalojo de millones de personas para asegurar el abastecimiento de agua), pero pueden también contradecir los principios básicos que defiende el propio Estado, llegando al crimen de Estado (asesinato político, ejecución extrajudicial, terrorismo de Estado).
Legitimidad y proporcionalidad La razón de Estado está estrechamente vinculada con el problema de la legitimidad que pudiera tener el Estado para tomar este tipo de medidas y con el problema de proporcionalidad en el medio empleado en relación con el beneficio obtenido o esperado (por ejemplo, el bombardeo nuclear de otro estado rival existiendo otros métodos para solucionar el conflicto).
No obstante ello, con gran frecuencia la razón de Estado se ha utilizado para justificar medidas de dudosa ética o abiertamente tiránicas, utilizándose este motivo para lograr la permanencia de un gobierno o sistema de gobierno determinados; por ejemplo, el cambio incluso violento, de un sistema de gobierno liberal a uno con una concepción política marxista, no tendría por qué amenazar la existencia misma de un Estado.
Por ello la expresión ha cobrado muy mala fama y conlleva una significación negativa. Hasta tal extremo, que en la actualidad "por razón de Estado" se utiliza de manera generalizada para definir las medidas ilegales o ilegítimas tomadas por un Gobierno con intención de mantener el orden establecido o mejorar su posición frente a enemigos y disidentes.
Fue quizás el cardenal Richelieu quien primero utilizó de manera extensiva la razón de Estado para garantizar la supervivencia de un determinado orden, atendiendo únicamente a una supuesta razón y sin considerar la naturaleza ética de los medios utilizados.