thumb|right|311px|Efectos de la lluvia ácida en un bosque de la República Checa. Se denomina lluvia ácida a la lluvia o niebla en la que el potencial de hidrógeno (pH) de sus gotas es menor a 5. La lluvia ácida se forma cuando la humedad del aire se combina con óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre o trióxido de azufre emitidos por fábricas, centrales eléctricas, calderas de calefacción y vehículos que queman carbón o productos derivados del petróleo que contengan azufre, o como resultado de la actividad de volcanes. En interacción con el agua de la lluvia, estos gases forman ácido nítrico, ácido sulfuroso y ácido sulfúrico. Finalmente, estas sustancias químicas caen a la tierra acompañando a las precipitaciones, lo que constituye la lluvia ácida.
Impacto de la lluvia ácida Se ha demostrado que la lluvia ácida tiene efectos adversos en los bosques, agua dulce, suelos, microbios, insectos y formas de vida acuática. En ecosistemas, la lluvia ácida persistente reduce la durabilidad de la corteza de los árboles, dejando la flora más susceptible a factores de estrés ambiental como la sequía, el calor/frío y la infestación de plagas. La lluvia ácida también es capaz de perjudicar la composición del suelo al despojarlo de nutrientes como el calcio y el magnesio, que desempeñan un papel en el crecimiento de las plantas y en el mantenimiento de un suelo sano.
Las partículas de dióxido de azufre y óxido de nitrógeno que contiene la lluvia ácida se han relacionado con problemas de salud humana, como asma, enfermedades cardíacas e irritación ocular. Además de formar lluvia ácida, se sabe que los óxidos de nitrógeno también participan en una reacción que crea ozono troposférico, el cual provoca problemas respiratorios.
thumb|Una gárgola que ha sido dañada por la lluvia ácida.|222x222pxEn lo que respecta a las infraestructuras, la lluvia ácida también provoca el descascarillado de la pintura, la corrosión de estructuras de acero como puentes y la erosión de edificios y estatuas de piedra. Puede disolver, por ejemplo, el carbonato de calcio, CaCO3, y afectar de esta forma a los monumentos y edificaciones construidas con mármol o caliza.US EPA: Effects of Acid Rain – Forests Effects of Acid Rain – Human Health . Epa.gov (June 2, 2006). Retrieved on 2013-02-09.
Un efecto indirecto muy importante es que los protones, H+, procedentes de la lluvia ácida, arrastran ciertos iones del suelo. Por ejemplo, cationes de hierro, calcio, aluminio, plomo o zinc. Como consecuencia, se produce un empobrecimiento en ciertos nutrientes esenciales y el denominado estrés en las plantas. La lluvia ácida puede ser extremadamente perjudicial para los bosques, porque empapando el suelo puede disolver los nutrientes, tales como el magnesio y el calcio, que los árboles necesitan para mantenerse sanos. La lluvia ácida también permite que el aluminio se escape al suelo, lo cual hace difícil que los árboles puedan absorber agua, que las hace más vulnerables a las plagas; y esto también genera un problema en las personas: la lluvia ácida también puede crear partículas pequeñas que al ingresar en los pulmones pueden provocar enfermedades o empeorar las ya existentes.
Los nitratos y sulfatos, sumados a los cationes lixiviados de los suelos, contribuyen a la eutrofización de ríos, lagos, embalses y regiones costeras, lo que deteriora sus condiciones ambientales naturales y afecta negativamente a su aprovechamiento.
Un estudio realizado en 2005 por Vincent GauciDr. Vincent Gauci (en inglés), Centre for Earth, Planetary, Space & Astronomical Research, Open University, Reino Unido. de Open University, sugiere que cantidades relativamente pequeñas de sulfato presentes en la lluvia ácida tienen una fuerte influencia en la reducción de gas metano producido por metanógenos en áreas pantanosas, lo cual podría tener un impacto, aunque sea leve, en el efecto invernadero.Gauci, Vincent; Dise, Nancy; Blake, Stephen (2005), Long-term suppression of wetland methane flux following a pulse of simulated acid rain (en inglés), en Geophysical research letters, Department of Earth Sciences, Open University, Milton Keynes, Reino Unido, vol. 32, L12804, doi:10.1029/2005GL022544.
La mayor parte de las aguas, incluida el agua potable, tiene un pH neutro que oscila entre 6,5 y 8,5, pero la lluvia ácida tiene un nivel de pH inferior y oscila entre 4 y 5 de media. Cuanto más ácida es la lluvia ácida, más bajo es su pH. La lluvia ácida está causada por las emisiones de dióxido de azufre y óxido de nitrógeno, que reaccionan con las moléculas de agua en la atmósfera para producir ácidos.
Causas de la lluvia ácida La principal fuente de compuestos de azufre y nitrógeno que dan lugar a la lluvia ácida son antropogénicos, pero los óxidos de nitrógeno también pueden producirse de forma natural por rayos y el dióxido de azufre es producido por erupciones volcánicas. Los contaminantes atmosféricos primarios que dan origen a la lluvia ácida pueden recorrer grandes distancias, ya que son trasladados por el viento a cientos o miles de kilómetros antes de precipitar en forma de rocío, lluvia, llovizna, granizo, nieve, niebla o neblina.
Fenómenos naturales Los principales fenómenos naturales que aportan gases productores de ácido a la atmósfera son las emisiones de los volcanes. Así, por ejemplo, las fumarolas del cráter Laguna Caliente del Volcán Poás crean cantidades extremadamente altas de lluvia ácida y niebla, con una acidez de hasta un pH de 2, limpiando un área de cualquier vegetación y causando frecuentemente irritación en los ojos y pulmones de los habitantes de los asentamientos cercanos. Los procesos biológicos que tienen lugar en la tierra, los humedales y los océanos también producen gases ácidos. La principal fuente biológica de compuestos de azufre es el sulfuro de dimetilo.
El ácido nítrico en el agua de lluvia es una fuente importante de nitrógeno fijado para la vida vegetal, y también se produce por la actividad eléctrica en la atmósfera, como los rayos.
Se han detectado depósitos ácidos en hielo glaciar de miles de años de antigüedad en zonas remotas del planeta.
Actividad humana
La lluvia ácida se forma cuando la humedad del aire se combina con óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre o trióxido. En la actualidad, estos proviene principalmente a de emitidos por la quema de combustibles fósiles como carbón o productos derivados del petróleo que contengan azufre en fábricas, centrales eléctricas y vehículos de motor. La lluvia ácida industrial es un problema importante en China y Rusia y las zonas situadas a sotavento. Estas zonas queman carbón que contiene azufre para generar calor y electricidad.
El problema de la lluvia ácida no sólo ha aumentado con el crecimiento demográfico e industrial, sino que se ha generalizado. El uso de altas chimeneas para reducir la contaminación local ha contribuido a la propagación de la lluvia ácida al liberar gases en la circulación atmosférica regional; la dispersión desde estas chimeneas más altas hace que los contaminantes sean transportados más lejos, causando daños ecológicos generalizados. A menudo la deposición se produce a una distancia considerable a sotavento de las emisiones, siendo las regiones montañosas las que tienden a recibir la mayor deposición (debido a su mayor pluviosidad). Un ejemplo de este efecto es el bajo pH de la lluvia que cae en Escandinavia.
Formación de la lluvia ácida alt=Dibujo que muestra industrias emitiendo gases que se combinan con el agua y partículas de la atmósfera que luego cae sobre un bosque |miniaturadeimagen|Origen antropogénico de la lluvia ácida El gas más importante que provoca la acidificación es el dióxido de azufre. Las emisiones de óxidos de nitrógeno que se oxidan para formar ácido nítrico son cada vez más importantes en proporción debido a los controles más estrictos de las emisiones de compuestos de azufre. 70 Tg(S) al año en forma de SO2 proceden de la combustión de combustibles fósiles y de la industria, 2,8 Tg(S) de incendios forestales y 7-8 Tg(S) al año de volcanes.Berresheim, H.; Wine, P.H. y Davies D.D. (1995). "El azufre en la atmósfera". En Composition, Chemistry and Climate of the Atmosphere, ed. H.B. Singh. Van Nostrand Rheingold Las emisiones de dióxido de azufre (SO2) se generan en procesos de obtención de energía: el carbón, el petróleo y otros combustibles fósiles contienen azufre en unas cantidades variables (generalmente más del 1%), y debido a la combustión, el azufre se oxida a dióxido de azufre. S + O2 → SO2 Los procesos industriales en los que se genera SO2, por ejemplo, son los de la industria metalúrgica. En la fase gaseosa el dióxido de azufre se oxida por reacción con el radical hidroxilo por una reacción intermolecular. SO2 + OH· → HOSO2 seguida por HOSO2· + O2 → H2O· + SO3 En presencia del agua atmosférica o sobre superficies húmedas, el trióxido de azufre (SO3) se convierte rápidamente en ácido sulfúrico (H2SO4). SO3(g) + H2O(l) → H2SO4(l) Otra fuente de dióxido de azufre son las calderas de calefacción domésticas que usan combustibles que contiene azufre (ciertos tipos de carbón o gasóleo). El NO se forma por reacción entre el dioxígeno y el dinitrógeno atmosféricos a alta temperatura. O2 + N2 → 2 NO Una de las fuentes más importantes es a partir de las reacciones producidas en los motores térmicos de los automóviles y aviones, donde se alcanzan temperaturas muy altas. Este NO se oxida con el dioxígeno atmosférico, O2 + 2NO → 2 NO2 y este NO2 reacciona con el agua dando ácido nítrico (HNO3), que se disuelve en el agua. 3 NO2 + H2O → 2 HNO3 + NO
Medidas de mitigación Entre las medidas que se pueden tomar para reducir las emisiones de los agentes contaminantes se encuentran:
Reducir y controlar las emisiones generadas por vehículos y edificios. Priorizar fuentes de energía más sostenibles como la solar y eólica en lugar de termoeléctricas. Reducir el nivel máximo de azufre en los diferentes combustibles. Trabajar en conjunto con las fuentes fijas de la industria para establecer disminuciones en la emisión de óxidos de azufre (SOx) y de nitrógeno (NOx), usando tecnologías para el control de emisión de estos óxidos.
Impulsar el uso de gas natural en diversas industrias y en vehículos. Introducir el Convertidor catalítico de tres vías. Ampliación del sistema de transporte eléctrico. Adición de un compuesto alcalino en lagos y/o ríos para neutralizar el pH. Algunos gobiernos, incluidos los de Europa y Norteamérica, han realizado esfuerzos desde la década de 1970 para reducir la emisión de dióxido de azufre y óxido de nitrógeno a la atmósfera mediante normativas sobre contaminación atmosférica. Estos esfuerzos han tenido resultados positivos debido a la amplia investigación sobre la lluvia ácida que comenzó en la década de 1960 y a la información divulgada sobre sus efectos nocivos.
El Protocolo de Gotemburgo (de 1999, con enmiendas en años posteriores) para la reducción de la acidificación, la eutrofización y el ozono troposférico establece límites máximos nacionales de emisión para cuatro contaminantes: azufre (SO₂), óxidos de nitrógeno (NOₓ), compuestos orgánicos volátiles (COV) y amoníaco (NH₃). Ha sido suscrito por más de 30 países, principalmente europeos.
Referencias
Enlaces externos Lluvia Ácida en Buenos Aires Argentina Lluvia Ácida. Aspectos ambientales
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