La lingüística (del francés linguistique; este de linguiste ‘lingüista’ y aquel del latín lingua ‘lengua’) es el estudio científico del origen, la evolución y la estructura del lenguaje, a fin de deducir las leyes que rigen las lenguas (antiguas y modernas). Así, la lingüística estudia las estructuras fundamentales del lenguaje humano, sus variaciones a través de todas las familias de lenguas (las cuales también identifica y clasifica), y las condiciones que hacen posible la comprensión y la comunicación por medio de la lengua natural (esto último es particularmente cierto en el enfoque generativista).

Si bien la gramática es un estudio antiguo, el enfoque no tradicional de la lingüística moderna tiene varias fuentes. Una de las más importantes la constituyen los Neogrammatiker, que inauguraron la lingüística histórica e introdujeron la noción de ley en el contexto de la lingüística y que en particular formularon diversas leyes fonéticas para representar el cambio lingüístico. Otro punto importante son los términos de sincronía, diacronía y las nociones estructuralistas popularizadas por el trabajo de Ferdinand de Saussure y el Cours de linguistique générale (inspirado en sus lecciones).Ferdinand de Saussure nunca escribió el libro Cours de linguistique générale, sino que fueron sus alumnos quienes lo escribieron a su muerte y a partir de las notas que dejó. «Después de la muerte del maestro, esperábamos hallar en sus manuscritos [...] la imagen fiel o por lo menos suficiente de aquellas lecciones geniales. [...] Nos hemos decidido por una solución más atrevida, pero también, creemos, más racional: intentar una reconstrucción, una síntesis, a base del curso tercero, utilizando todos los materiales de que disponemos, comprendidas las notas personales de Ferdinand de Saussure». Charles Bally y Albert Sechehaye en el prefacio a la primera edición del Cours de linguistique générale, Ginebra, 1915. Edición en español: Curso de lingüística general, Editorial Losada, Buenos Aires, 1945, pp. 31 y 33. El se considera, a partir del estructuralismo derivado de los trabajos de Saussure, el «punto de arranque» de la lingüística moderna. A partir de esa época parece haberse generalizado el uso de la palabra «lingüística». La palabra «linguiste» se localiza por primera vez en la página 1 del tomo I de la obra Choix des poésies des troubadours, escrita en 1816 por Raynouard.

Objetivo

El objetivo de la lingüística teórica es la construcción de una teoría general de la estructura de las lenguas naturales y del sistema cognitivo que la hace posible, es decir, las representaciones mentales abstractas que hace un hablante y que le permiten hacer uso del lenguaje.

El objetivo es describir las lenguas caracterizando el conocimiento tácito que los hablantes tienen de ellas y determinar cómo las adquieren estos. Ha existido cierta discusión sobre si la lingüística debe considerarse una ciencia social o más bien parte de la psicología. En las ciencias sociales la conciencia de los participantes es parte esencial en el proceso; sin embargo, la conciencia de los hablantes no parece desempeñar ningún papel relevante ni en el cambio lingüístico, ni en la estructura de las lenguas. Aunque ciertamente la conciencia del hablante sí tiene un papel en áreas incluidas normalmente dentro de la lingüística, como la sociolingüística o la psicolingüística, esas dos áreas no son el núcleo principal de la lingüística teórica sino disciplinas que estudian aspectos colaterales del uso del lenguaje. miniatura|Componentes y proceso del habla según los conceptos de Ferdinand de Saussure.

El objetivo de la lingüística aplicada es el estudio de la adquisición del lenguaje y la aplicación del estudio científico de la lengua a una variedad de tareas básicas como la elaboración de métodos mejorados de enseñanza de idiomas. Existe un considerable debate sobre si la lingüística es una ciencia social, ya que solo los seres humanos usan las lenguas, o una ciencia natural porque, aunque es usada por los seres humanos, la intención de los hablantes no desempeña un papel importante en la evolución histórica de las lenguas ya que usan las estructuras lingüísticas de manera inconsciente. Esto fue estudiado por F. de Saussure, quien llegó a la conclusión de que los cambios de una lengua se producen arbitrariamente por variaciones involuntarias que realiza el sujeto, y que la lengua varía en la historia. Por eso plantea que el estudio de la lengua debe realizarse diacrónica y sincrónicamente. En consecuencia, Saussure deja a un lado la historia de las lenguas y las estudia sincrónicamente, en un momento dado del tiempo. En particular, Noam Chomsky señala que la lingüística debe ser considerada parte del ámbito de la ciencia cognitiva o la psicología humana, ya que la lingüística tiene más que ver con el funcionamiento del cerebro humano y su desarrollo evolutivo que con la organización social o las instituciones, que son el objeto de estudio de las ciencias sociales.

Para situar el ámbito o el objetivo de una investigación lingüística, el campo puede dividirse en la práctica según tres dicotomías importantes: Lingüística teórica frente a lingüística con fines prácticos, cuyas diferencias se han señalado un poco más arriba. Lingüística sincrónica frente a lingüística diacrónica. Una descripción sincrónica de una lengua describe la lengua tal y como es en un momento dado; una descripción diacrónica se ocupa del desarrollo histórico de esa lengua y de los cambios estructurales que han tenido lugar en ella. Aunque en sus inicios científicos la lingüística del se interesó ante todo por el cambio lingüístico y la evolución de las lenguas a través del tiempo, el enfoque moderno se centra en explicar cómo funcionan las lenguas en un punto dado en el tiempo y cómo los hablantes son capaces de entenderlas y procesarlas mentalmente. Microlingüística frente a macrolingüística. La primera se refiere a un punto de vista más restringido en el ámbito de la lingüística, y el segundo a uno más amplio. Desde el punto de vista microlingüístico, las lenguas deben analizarse en provecho propio y sin referencia a su función social, ni a la manera en que son adquiridas por los niños, ni a los mecanismos psicológicos que subyacen en la producción y en la recepción del habla, ni a la función estética o comunicativa del lenguaje, etc. En contraste, la macrolingüística abarca todos estos aspectos de la lengua. Varias áreas de la macrolingüística han tenido un reconocimiento terminológico como, por ejemplo, la psicolingüística, la sociolingüística, la lingüística antropológica, la dialectología, la lingüística matemática, la lingüística computacional y la estilística.

Historia

Lingüística precientífica

La ciencia que se ha constituido en torno de los hechos del lenguaje ha pasado por tres fases sucesivas antes de adoptar el enfoque moderno actual.

Se comenzó por organizar lo que se llamaba la gramática. Este estudio, inaugurado por los griegos y continuado especialmente por los franceses, estaba fundado en la lógica y desprovisto de toda visión científica, y no se interesaba por la lengua misma. Lo que la gramática se proponía era únicamente dar reglas para distinguir las formas correctas de las formas incorrectas; se trataba de una disciplina normativa, muy alejada de la pura observación, y su punto de vista era, por lo tanto, necesariamente reducido.

Después apareció la filología. Ya en Alejandría existía una escuela filológica, pero este término se asocia sobre todo con el movimiento científico creado por Friedrich August Wolf, a partir de 1777, que continúa hasta nuestros días. La lengua no es el único objeto de la filología, que quiere sobre todo fijar, interpretar, comentar los textos. Este primer estudio lleva también a la historia literaria, de las costumbres, de las instituciones, etc.; en todas partes usa el método que le es propio, que es la crítica. Si aborda cuestiones lingüísticas, es sobre todo para comparar textos de diferentes épocas, para determinar la lengua particular de cada autor, para descifrar y explicar inscripciones redactadas en una lengua arcaica u oscura. Sin duda estas investigaciones son las que prepararon la lingüística histórica: los trabajos de Ritschl sobre Plauto pueden ya llamarse lingüísticos, pero, en ese terreno, la crítica filológica falla en un punto: en que se atiene demasiado servilmente a la lengua escrita, y olvida la lengua viva. Por lo demás, la antigüedad grecolatina es la que la absorbe casi por entero.

El tercer período comenzó cuando se descubrió que las lenguas podían compararse entre sí. Este fue el origen de la filología comparada o gramática comparativa. En 1816, en una obra titulada Sistema de la conjugación del sánscrito, Franz Bopp estudió las relaciones que unen el sánscrito con el germánico, el griego, el latín, etc. y comprendió que las relaciones entre lenguas parientes podían convertirse en una ciencia autónoma. Pero esta escuela, con haber tenido el mérito indisputable de abrir un campo nuevo y fecundo, no llegó a constituir la verdadera ciencia lingüística. Nunca se preocupó por determinar la naturaleza de su objeto de estudio. Y, sin tal operación elemental, una ciencia es incapaz de procurarse un método. (Fragmento del capítulo I "Ojeada a la historia de la lingüística" de la Introducción del Curso de lingüística general. Ferdinand de Saussure)

Lingüística científica

miniatura|Ferdinand de Saussure, lingüista suizo del , que inspiró un enfoque científico de la lingüística.|alt= La lingüística moderna tiene su comienzo en el con las actividades de los conocidos como neogramáticos que, gracias al descubrimiento del sánscrito, pudieron comparar las lenguas y reconstruir una supuesta lengua original, el idioma protoindoeuropeo. Esto animó a los lingüistas a crear una ciencia positiva en la que incluso se llegó a hablar de leyes fonéticas para el cambio lingüístico.

No será, sin embargo, hasta la publicación del Curso de lingüística general (1916), compuesto por apuntes que alumnos tomaron en el curso dictado por el suizo Ferdinand de Saussure, cuando se convierte la lingüística en una ciencia integrada a una disciplina más amplia, la semiología, que a su vez forma parte de la psicología social, y defina su objeto de estudio. La distinción entre lengua (el sistema) y habla (el uso) y la definición de signo lingüístico (significado y significante) han sido fundamentales para el desarrollo posterior de la nueva ciencia. Sin embargo, su perspectiva —conocida como estructuralista y que podemos calificar, por oposición a corrientes posteriores, como de corte empirista— será puesta en cuestión en el momento en que ya había dado la mayor parte de sus frutos y, por lo tanto, sus limitaciones quedaban más de relieve.

Enfoque estructuralista estadounidense alt=relativismo lingüístico|miniatura|Edward Sapir

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, la falta de comunicación entre continentes imposibilitó un trabajo lingüístico colaborativo y en consonancia con los mismos objetivos. Los lingüistas y antropólogos estadounidenses decidieron entonces focalizarse en la realidad lingüística de las comunidades aborígenes locales ágrafas, cuyas lenguas estaban desapareciendo. Así, expertos como Bloomfield, Boas o Sapir intentaron redefinir el enfoque sobre el lenguaje , orientado a su relación con el mundo; a esto denominaron "relativismo lingüístico".

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